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El debate ambiental mundial: balance 2019

Escrito por RazonPublica
Embajada y Consulado de Estados Unidos en Corea En 2019 el ambiente ocupó una gran parte dentro de la agenda mediática.

Esteban-Rossi¿Cuáles son los logros y los retos en materia ambiental que enfrentan Colombia y el mundo?

Esteban Rossi*

Tres noticias

El medio ambiente sigue siendo uno de los temas de debate público más importantes en los países occidentales.

Tres historias dominaron la discusión durante 2019: los incendios forestales en California y Brasil, la campaña de Greta Thunberg contra el cambio climático, y el lento avance de la diplomacia internacional.

En conjunto, estas historias ponen en evidencia las limitaciones del discurso alarmista, ilustran el proceso de transición energética y marcan un camino para Colombia.

Incendios forestales

Desde el comienzo de los tiempos, los desastres naturales han cautivado la atención del público. En el último año, las fuerzas de la naturaleza se presentaron como incendios forestales.

Durante 2019 (y 2018), los incendios en California, en áreas densamente pobladas capturaron la atención de la prensa. Las imágenes de grandes casas lujosas consumidas por el fuego son fascinantes. Días después de estos incendios, tanto ambientalistas como políticos se aventuraron a señalar que se trataba de una consecuencia del Cambio Climático y sentenciaron que estábamos frente a una nueva realidad “this is the new normal”.

El mensaje de Thunberg simplifica un problema complejo que requiere un mayor análisis a nivel científico y económico: el cambio climático

La situación en la Amazonía Brasileña fue similar. Los incendios provocaron gran conmoción en las redes sociales. Las referencias al Cambio Climático fueron ampliamente compartidas. Curiosamente, casi sin datos, la conversación se centró en el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

La manera de interpretar estos dos episodios fue muy interesada y completamente equivocada:

  • En Estados Unidos, pocos medios de comunicación se preocuparon por entrevistar a expertos (ecólogos forestales) y preguntarles cuántos incendios ocurren cada año, cuál es su extensión y cuáles son las prácticas de manejo forestal que han utilizado las agencias del gobierno.
  • Lo mismo ocurrió en Brasil. Antes de consultar con expertos, documentar la historia de incendios forestales o sintetizar la información científica, se le atribuyó la responsabilidad a un presidente que no tiene buenas relaciones con la prensa. Como si fuera poco, la difusión de imágenes satelitales por redes sociales aumentó la confusión.

Figura 1. Mensajes sobre los incendios en la Amazonía. Este tipo de historias se propagaron rapidamente por redes sociales (#amazonfire y #prayforamazonia).

Esta forma de interpretar los acontecimientos es preocupante porque atenta contra nuestra capacidad de entender fenómenos complejos como los desastres naturales, el cambio climático, la deforestación o la aplicación de políticas públicas.

Sabemos que la región Amazónica es gigantesca, su superficie es mayor que la superficie continental de Estados Unidos. Sabemos que la región agrupa diversos usos de la tierra, desde agricultura industrial hasta densos bosques propiedad de tribus indígenas. Y a pesar de todo, permitimos que la discusión se redujera a culpar al presidente de Brasil. Aunque el presidente Bolsonaro sea impopular y tenga mucho que explicar, no tiene sentido atribuirle toda la responsabilidad. Esta más que claro que en la Amazonia ocurren numerosos incendios todos los años y si hay una tendencia o no, solo lo podremos identificar mirando los datos.

Para los interesados en la ecología de la Amazonia, los estudios de Dan Nepstad y Britaldo Soares Filho, ofrecen una perspectiva muy bien informada. Resumir esta literatura en diez líneas es imposible, pero si el lector puede dedicarle algunos minutos al tema descubrirá que el panorama es mucho mejor de lo que presentan algunos medios de comunicación.

Le recomendamos: ¿Por qué arde la Amazonía?

El activismo por el cambio climático

El segundo acontecimiento de 2019 fue la campaña de la activista Sueca Greta Thunberg. Luego de un esfuerzo que comenzó hace dos años, Thunberg capturó la atención de la prensa mundial con un discurso directo y firme donde señalaba que el fenómeno del Cambio Climático no admitía discusión porque se trataba de un riesgo existencial para la humanidad.

Fue extraordinario que diversos líderes mundiales, incluyendo a Donald Trump, Angela Merkel, Vladimir Putin y Emmanuel Macron, se vieran obligados a responder al discurso de Thunberg con comentarios en redes sociales. Es muy valioso que alguien tan joven pueda lograr captar esa atención pública en un periodo tan corto y es triste observar las respuestas desafortunadas de algunos gobernantes. Evidentemente, el mensaje de Thunberg resonó con las frustraciones que sienten los jóvenes frente a las élites políticas en varios países. Sin duda, el medio ambiente es una causa política que inspira a los jóvenes en el mundo entero.

Sin embargo, sin demeritar el esfuerzo individual y el interés del público, el discurso de Thunberg no nos deja en una buena posición por dos razones claras: primero, ella invoca la indignación moral, pero se queda corta en proponer estrategias para abordar el problema. Aunque su discurso ante el Climate Action Summit en Nueva York fue ampliamente discutido, se quedó en la retórica de condenar a las élites políticas. Esto es desalentador para Thunberg y para la comunidad internacional que lleva tres décadas discutiendo el tema del Cambio Climático.

El gran desafío radica en encontrar fuentes de ingresos que nos permitan reemplazar al petróleo y al carbón

Segundo, el mensaje de Thunberg simplifica un problema complejo que requiere un mayor análisis a nivel científico y económico: el cambio climático no es un tema meramente político, sino un desafío tecnológico e institucional. Sabemos bien que la transición energética es un proceso de largo plazo. Así mismo, sabemos que la Ciencia no es “transparente” y que la diplomacia internacional es difícil.

Puede leer: ¿Por qué Colombia debe escuchar el discurso de Greta Thunberg?

La diplomacia internacional

Finalmente, la diplomacia internacional, representada en esta ocasión por las Naciones Unidas en el Climate Summit, fue la tercera historia de 2019. Como en ocasiones anteriores, observamos que algunos países como Francia, Rusia y la Unión Europea continúan asumiendo compromisos de reducción de emisiones.

Es muy positivo que la Unión Europea busque llegar a cero emisiones en 2050 porque sugiere que esta puede ser la trayectoria de uso de los combustibles fósiles que se debe alinear con el desarrollo de tecnologías para generar energías limpias. Aunque todos quisiéramos que la transición energética fuera mucho más rápida, este tipo de acuerdos dan a entender que nos quedan dos o tres décadas utilizando combustibles fósiles.

 

Sin embargo, lo más interesante del evento fueron los desacuerdos: India no está interesada en reducir el uso del Carbón, China no está buscando aumentar sus compromisos ambientales y Estados Unidos ni siquiera participó. Luego, es claro que estos países tienen una perspectiva diferente sobre el problema y tienen una agenda de desarrollo diferente. Por tanto, nos queda un gran camino por recorrer alineando las agendas de los activistas, los pequeños países y las grandes potencias.

El camino para Colombia

La situación colombiana reviste unas particularidades especiales. Primero, todavía seguimos siendo un país agrícola y seguimos dependiendo de la venta de hidrocarburos: carbón, gás y petróleo (Figura 2). Segundo, nuestro país presenta importantes desafíos sociales que deben ser atendidos eficazmente para que no se traduzcan en nuevos conflictos, que cada vez se hacen más urbanos.

Y tercero, aunque contamos con una matriz energética muy limpia,  y un gran potencial agrícola y ecoturístico, la economía no pasa por su mejor momento. Sin duda, el desafío radica en encontrar nuevas fuentes de ingresos que nos permitan reemplazar al carbón y al petróleo (Figura 2).

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2. Flujos comerciales de Colombia (2017). Atlas de complejidad económica.  Ricardo Haussman. Harvard University.

Le recomendamos: Cambio Climático: ¿qué puede hacer usted y qué debe hacer Colombia?

*Ph.D. en Geografía-gestión Ambiental de Clark University. Maestría en Ciencias ambientales de la Universidad de Yale. Ha sido profesor en la Universidad Javeriana, la Universidad del Rosario y consultor en gestión ambiental.

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