Inicio NovedadesRP EN LOS MEDIOS Una apertura en falso

Una apertura en falso

Escrito por RazonPublica

“Cuarentena inteligente”, “recuperación de la vida productiva sin la vida social”, “apertura sujeta a rigurosos protocolos de bioseguridad”.  

Hernando Gómez Buendía*

Son los tres eufemismos que el presidente ha utilizado para desmontar la cuarentena que había ordenado a partir del 25 de marzo. Eso sí: el presidente cada vez repite que el “aislamiento preventivo obligatorio” se prorroga o se mantiene.  

Primero fue ampliar la lista de las “actividades esenciales”, después reabrir la construcción y 17 subsectores industriales o comerciales, y en dos semanas serán los 880 municipios donde hoy no se reportan contagiados, más los niños y adolescentes que saldrán otra vez a las calles. Es el regreso “gradual y responsable” a la normalidad, o por lo menos a la vida laboral, por la vía de aumentar las excepciones. 

Lo que falta más y más en las teleconferencias del presidente es alguna indicación de qué tan “responsable” es cada uno de sus pasos: no hay proyecciones epidemiológicas, ni hay claridad sobre los medios para enfrentar el daño inevitable a la salud que traerán las nuevas excepciones.   

Por supuesto que en eso consiste la tragedia que acorrala al mundo entero: salud o economía, pavorosa mortandad por Covid o pavorosa recesión con hambre. Y también por supuesto que en todos los países se han ido reiniciando o se irán reiniciando las actividades económicas, porque de algo tenemos que vivir.       

El punto es con cuáles riesgos se reabre, con cuáles salvaguardas, y con cuánta conciencia o deliberación por parte de la sociedad. Es la conversación que no tenemos o preferimos no tener en Colombia, el cansancio de todos y la urgencia de volver a “la normalidad”, con el estado consiguiente de negación o de cerrar los ojos o de querer creer que ya pasó lo peor. 

Pero el virus no es así: cada niño que se infecte en la calle, cada obrero que lo haga en el bus, cada contaminado en un pueblo remoto es otro “paciente cero” y tan letal como el primero que llegó a El Dorado. Es la ventaja evolutiva de este virus: convertir la interacción cara a cara en el vehículo de propagación exponencial, obligarnos a ser cómplices precisamente cada vez que intentamos ser normales y de manera brutalmente desproporcionada. 

Los países más pobres están en manos de la naturaleza, esperando a que mueran los que mueran y a que la casi cierta “inmunidad de rebaño” extinga la pandemia. Los países avanzados reducirán el número de muertos aun a costa de grandes sacrificios y aprovechando su ciencia y su riqueza.

Colombia lleva seis semanas de duro sacrificio, pero no aguanta más -o el gobierno decide que no aguanta más-: estamos claudicando ante la naturaleza, y es importante que todos lo sepamos.  

En Asia, Europa y Estados Unidos la reapertura “gradual y responsable” depende de un sistema masivo de pruebas de laboratorio que permita detectar de inmediato a cada contaminado asintomático y a las personas que han estado cerca en los 14 días anteriores, para confinarlos bajo vigilancia y así evitar que reinicien la pandemia. Y esto después de que la curva esté aplanada y hayan pasado dos semanas de descenso. 

Es el paracaídas que utilizan o están tratando de usar los países avanzados. El salto puede ser inevitable, pero Colombia está saltando prematuramente y sin paracaídas. A la vuelta de un mes es bien probable que están muriendo muchas más personas y que el miedo de salir a la calle haga imposible revivir la economía. 

Es un dilema trágico sin duda, y sin duda es por eso que merece un debate informado de la ciudadanía.   

* Director de la revista digital Razón Pública. 

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies