
EDICIÓN DEL 21 DE SEPTIEMBRE AL 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Por Equipo Razón Pública¿Qué podemos esperar de la agenda “petrificada” del gobierno?
El nuevo gobierno enfrenta un enorme déficit fiscal, una economía con poco margen de maniobra y una seguridad deteriorada. De la Espriella promete hacer lo contrario de Petro, pero buena parte de su agenda ya está dictada por los problemas que heredó. Expone Carlo Nasi.
Relaciones del gobierno Abelardo con la descentralización y la autonomía de los alcaldes.
Hay una intención clara de acercar la gestión presidencial a las regiones, lo cual contrasta con la sensación de abandono que se tiene respecto al gobierno anterior. Esta situación implica plantear una reflexión acerca de la manera como se están configurando las relaciones nación-territorio en el marco de la descentralización.Presenta Andrés Felipe Ortega.
Autonomía universitaria: ¿derecho o “patente de impunidad”?
La discusión se vuelve difícil cuando hay que decidir dónde termina la autonomía y comienza lo que un gobierno considera un problema de orden público; sobre todo porque alguien tendrá que determinar esa frontera y no da exactamente lo mismo quién lo haga ni cómo. Señala Javier Sánchez.
El presidente y la autonomía universitaria.
De ahora en adelante, y en cualquier momento, sin autorización de las directivas universitarias, la Policía Nacional, como primera autoridad operativa, entrará armada a los campus universitarios a combatir, reducir y detener a los criminales que se sospecha se esconden allí. Expone Boris Salazar.
La expulsión de China y Rusia en el Hemisferio
El acuerdo que entrega a Estados Unidos el control de una quinta parte de las reservas venezolanas no sólo busca asegurar barriles en un mercado tensionado, sino también desalojar a Pekín y a Moscú del subsuelo latinoamericano. Explica Henry Cancelado
El milagro es que departamentos y municipios se reconstruyan por sus propios medios
Los mandatarios de los municipios y departamentos afectados han hecho lo que está a su alcance para gestionar soluciones al desastre. Sin embargo, empieza a sentirse un clima de decepción y desesperanza ante la estrategia adoptada por el Gobierno, que realiza visitas, lidera reuniones y hace promesas, pero el nivel de cumplimiento es insignificante. Responde Humberto Tobón.
La reconstrucción, una oportunidad para servir
Tras el sismo, reconstruir no significa solo levantar edificios: exige devolver la autonomía a los damnificados, coordinar capacidades públicas y privadas y convertir la crisis en una oportunidad real de servicio. Explica Martha Álzate.
¿América Latina depende menos de la Reserva Federal?
Los mercados de deuda soberana de varios países latinoamericanos parecen haberse vuelto menos sensibles a los movimientos financieros de Estados Unidos. Es una buena noticia, pero el promedio regional esconde diferencias importantes y la próxima crisis será la verdadera prueba. Es un artículo del convenio con la U. Externado y analizan Jacobo Campos y Jose Gómez.
Arca de Noé y Patria Milagro: ¿Dios al servicio de la política?
Del Arca de Noé del Antiguo Testamento al Reino de Dios anunciado por Jesús en el Nuevo, la Biblia ofrece maneras muy diferentes de entender la relación entre Dios, la sociedad y el poder. ¿Cuál de ellas inspira el lenguaje religioso de la “Patria Milagro” y qué significa poner a Dios en el centro de la política? Expone Henry Ramírez Soler cmf.
PISA 2025: resultados previsibles en un país sin una política educativa de calidad
Los resultados de PISA 2025 confirman el rezago educativo de Colombia: el país continúa por debajo del promedio de la OCDE y acumula retrocesos en lectura y matemáticas. El informe reabre el debate sobre la falta de una política de Estado sostenida que convierta la calidad educativa en una prioridad nacional. Presenta Ángel Pérez.
Armas y escapularios, una vieja historia de Colombia
No deja de resultar paradójico que una acción militar que produjo muertes de personas sea bautizada con un nombre tomado de la tradición bíblica, mientras que sobre los que la ordenaron pesa también el quinto mandamiento de la ley de Dios: “No matarás”. Comprende Enrique Uribe.
Impuesto al alumbrado público
Bogotá era una anomalía nacional al no cobrar este impuesto. La propuesta se alinea con la práctica generalizada en Colombia y en Latinoamérica, aunque por una vía menos común. Valdría la pena revisarla y mantener el concepto de cobro de la sobretasa bajo el principio de universalidad, de manera de incluir a estratos 3 ,2 y 1, así sea con tarifas simbólicas. Por Clara Rojas.
ARTE Y CULTURA
Luz roja al arte y al conocimiento
La suspensión de los premios del Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura, sumada al bloqueo de parte del presupuesto del SENA, reabre una pregunta de fondo: qué pierde una sociedad cuando la cultura y el conocimiento dejan de ocupar un lugar central entre las prioridades del Estado. En convenio con Contexto Media analiza Paul Brito
POETAS COLOMBIANAS
Poetas colombianas. Maruja Vieira.
Esta semana Razón Pública y Diego Arboleda (@elrinconruso) presentan el segundo poema de este especial: “El nombre de antes”.
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Equipo Razón Pública
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Escrito por:
Equipo Razón Pública
La Fundación Razón Pública impulsa análisis independientes y soluciones innovadoras para los desafíos del país. Con rigor, transparencia y enfoque ciudadano, transformamos la información en conocimiento que inspira decisiones informadas y un mejor futuro para Colombia.




















El contraste entre las promesas de ruptura y las restricciones heredadas parece ser el punto central. Un déficit fiscal amplio, una economía con poco margen y el deterioro de la seguridad obligan a priorizar, incluso si el nuevo gobierno busca diferenciarse con rapidez. Conviene mirar la agenda no solo por sus anuncios, sino por el orden de las decisiones: qué se atiende primero y qué costos políticos o sociales implica cada elección.
La idea de una agenda «petrificada» ayuda a mirar la campaña más allá de las promesas de ruptura. Si el próximo gobierno recibe un déficit fiscal amplio, poco margen económico y un contexto de seguridad deteriorado, el debate debería centrarse también en prioridades, plazos y costos de cada medida. Contrastar las promesas con esas restricciones permitiría evaluar qué cambios son realmente viables y cuáles dependen de condiciones que no se resolverán de inmediato.
El punto más relevante parece ser que una promesa de ruptura no elimina las restricciones heredadas. Un déficit fiscal amplio, poco margen económico y una seguridad deteriorada obligan a priorizar, explicar costos y fijar metas verificables. La agenda debería evaluarse menos por el contraste retórico con el gobierno anterior y más por la capacidad de responder a esos límites sin posponer decisiones difíciles. Ese enfoque permite una discusión pública más concreta sobre responsabilidades y plazos.
La idea de una agenda “petrificada” ayuda a distinguir entre promesas de campaña y capacidad real de gobierno. Con déficit fiscal, poco margen económico y seguridad deteriorada, el debate debería centrarse en qué prioridades pueden atenderse primero y qué medidas exigen acuerdos sostenibles. También conviene evaluar las propuestas por sus plazos y costos, no solo por su contraste con la administración anterior. Un buen análisis de estas restricciones aporta contexto para entender por qué la gobernabilidad depende tanto de decisiones concretas como de la narrativa política.
La idea de una agenda petrificada ayuda a separar los gestos de campaña de las restricciones reales. Si el próximo gobierno recibe déficit fiscal, poco margen económico y un escenario de seguridad deteriorado, prometer lo contrario al gobierno anterior no bastará para definir prioridades. Sería útil evaluar cada propuesta según su costo, plazo y capacidad institucional, porque la herencia condiciona tanto las decisiones inmediatas como las expectativas ciudadanas.
El contraste entre las promesas de ruptura y las restricciones heredadas merece más atención. Un déficit fiscal grande, una economía con poco margen y una seguridad deteriorada no son asuntos que puedan resolverse solo mediante un cambio de discurso. La agenda queda condicionada por decisiones presupuestarias, prioridades institucionales y resultados verificables. Ese marco ayuda a evaluar las propuestas con más realismo y a distinguir entre una alternativa política y una capacidad efectiva de gobierno.
La idea de una agenda “petrificada” ayuda a mirar el debate electoral con menos énfasis en promesas contrapuestas y más atención a las restricciones reales. Déficit fiscal, poco margen económico y deterioro de la seguridad limitan las decisiones disponibles para cualquier nuevo gobierno. En ese escenario, el contraste con Petro puede definir el discurso, pero no elimina los problemas heredados. El análisis ganaría todavía más si separa qué medidas son urgentes, cuáles requieren acuerdos y cuáles dependen de resultados que no pueden garantizarse de inmediato.