¿Y qué se hizo Obama? - Razón Pública
Hernando Gomez Buendia

¿Y qué se hizo Obama?

Compartir:

hernando gomez buendiaEl nuevo presidente ha hecho menos de lo que se esperaba pero bastante más de lo que suele creerse.

Hernando Gómez Buendía*

A cinco meses de arrancar el gobierno, los progresistas están desencantados con Obama, la derecha no deja de atacarlo y la mayoría de los comentaristas no ve resultados. ¿Será que el nuevo presidente no es "sino discurso", como decía Hillary durante las primarias y repetía McCain durante la campaña?

Pues no. El mayor logro de Barak Obama precisamente ha consistido en cambiar el discurso– vale decir, en cambiar el contenido y el tono en el debate doméstico y mundial.

Y es que con Bush vivimos el período de la Gran Simplificación, ocho años de asfixiante sujeción a la agenda provinciana y sectaria que desde tiempos de Reagan se había venido convirtiendo en el programa del Partido Republicano.

Bajo George W. Bush la política doméstica pasó a ser una extensión del moralismo, de anteponer "la voluntad de Dios" a las leyes humanas, de Biblia en vez de ciencia, de familia cristiana sin gays y sin abortos, de blancos laboriosos sin pobres perezosos, de mucho capital y poco estado, de muy poca cultura y mucho patriotismo. Y la política exterior en consecuencia se redujo a un dilema: amigo o enemigo en la cruzada (cristiana, de Occidente) contra los terroristas (musulmanes de Oriente).       

Los resultados de la Gran Simplificación fueron desastrosos: (1) Una recesión como no se había visto desde los años 30; (2) Una guerra en no es posible ganar y en el lugar que no era; (3) Una concentración de la riqueza similar a la de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el capitalismo de los grandes magnates – o "barones ladrones" , "robber barons" –  predominó en los Estados Unidos, y (4)  Un país cuya política exterior se basa en su sentido misionero pero al que Bush dejó desnudo de autoridad moral.

Tan desastrosos fueron los resultados del simplismo de derecha que – así fuera por unos pocos votos – el candidato negro ganó las elecciones en una sociedad visceralmente racista. Pero Barak Obama no ganó por pregonar el simplismo contrario al de Bush – el simplismo de izquierda – sino porque es capaz de pensamiento complejo, en un mundo que no aguantaba más simplismos ni simplezas.

Obama se educó para el examen racional y el argumento razonado, el rigor intelectual y la apertura a las ideas. Por eso busca a los que saben, y por eso no insulta sino que oye. Así:

(1) Para enfrentar la recesión, el presidente reunió a tres generaciones de estudiosos y está usando las herramientas más aptas de los viejos y los nuevos keynesianos. De hecho su apuesta va más allá del ciclo recesivo: su apuesta es además recuperar la competitividad amenazada de la economía norteamericana, mediante inmensas inversiones en infraestructura, en calidad de la educación y en un salto futurista hacia las industrias verdes y las energías alternativas.

(2) Su estrategia de seguridad nacional busca salir de la guerra que no era para atender la guerra que sí era. Salir de Iraq para buscar y destruir a Bin Laden en Afganistán y en el vecino Pakistán. Y sobre todo Obama busca delimitar con toda precisión al enemigo  de Estados Unidos, que es Al Qaeda y no los 1.200 millones de musulmanes que habitan el planeta.  Por eso su discurso en El Cairo – donde apeló a los moderados de ambos bandos – por eso su distanciamiento del gobierno Netanyahu en Israel,  y por eso su cuidado en evitar que Ahmadineyad,  el envainado presidente de Irán, se envuelva en la bandera del antiimperialismo.

(3) Para disminuir la desigualdad en la distribución del ingreso, Obama está creando 600 mil empleos en los próximos tres meses, está extendiendo el seguro de desempleo y está aumentando en una tercera parte la duración de la jornada escolar en los planteles públicos. Quizás más importante en un país que gasta el 19% de su PIB en salud y donde hay sin embargo 42 millones de personas sin amparo,  el presidente ha iniciado la batalla por un seguro público que logre lo que ni Bill Clinton ni Ted Kennedy lograron en su tiempo. Será la primera medición real de fuerzas con los poderes establecidos y la primera prueba fehaciente de si Obama es capaz de mostrar "resultados".                   

(4) Tanto en Trinidad como en París, en Ottawa lo mismo que en  Bagdad, el presidente Obama ha escuchado con respeto y se ha explicado con razones, ha admitido los errores de su país y ha ofrecido volver a someterse al derecho internacional, todo lo cual comienza a restablecer el liderazgo moral que había perdido Estados Unidos.

Por supuesto que los desafíos y los faltantes son enormes. Hay 15 millones de desempleados y un déficit fiscal equivalente a 12 puntos del PIB. Irak, Afganistán y Pakistán – por no añadir Corea del Norte o Palestina- siguen en la misma situación que encontró Obama. Los progresistas no le perdonan su tibieza acerca de las torturas, del cierre de la base de Guantánamo, o de los derechos de los homosexuales. Los republicanos, con el ex vicepresidente Cheney a la cabeza, lo acusan o casi de traición a la patria. Y en las calles – un síntoma que pocas veces falla- corren ya chistes sobre la indecisión del nuevo presidente.

Y sin embargo famosamente dijo Derrida que fuera del discurso nada existe ("Il n'y a pas d'horstexte"). O sea que – si Usted lo piensa bien- el presidente Obama cambió el mundo.

  *Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.  

Acerca del autor

Hernando Gómez Buendía
hergomez@razonpublica.org.co |  + posts

* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

0 comentarios

Hernando Gómez Buendía

Escrito por:

Hernando Gómez Buendía

* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

El Primer Ministro chino Li Keqiang.
Internacional

Los intereses de China en América Latina

¿Guerra política de Trump contra China?.
Internacional

Estados Unidos, China y la guerra comercial: ¿quién gana y quién pierde?

Socorro Ramírez
Internacional

¿Qué opciones quedan en Venezuela?

Ex presidentes brasileños, Dilma Rousseff y Lula da Silva.
Internacional

Elecciones en Brasil: ¿qué esperar de las urnas sin Lula?

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.