
La mentira nacional
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Un país que se construye a base de mentiras cotidianas acaba por vivir de mentiras permanentes y por eso no puede resolver sus problemas de verdad.
Hernando Gómez Buendía*
No hablo aquí de las fake news —del chip que nos inyectan con la vacuna o del fotomontaje contra alguna persona—. Hablo de las afirmaciones y los silencios de nuestros dirigentes, nuestros analistas y nuestros periodistas, de las personas que hablan en “la esfera de lo público”.
Su truco — y su autoengaño— principal es el silencio o, para ser precisos, es la media verdad. El personaje no inventa mentiras descaradas, sino que dice algo innegable o que cualquiera puede constatar, pero calla o esconde los hechos relevantes que no encajan con su cuento: lo que dice es creíble, pero no es la verdad.
Hemos vivido y seguiremos viviendo de los mitos que producen la violencia y la dificultad para enfrentar y resolver los problemas verdaderos
Ya dije que las noticias y debates cotidianos se reducen a las medias verdades, pero aquí puedo apenas mostrar unos pocos ejemplos recientes sobre las mentiras que nos dicen día por día:
-El presidente dijo que el paro había causado 10.000 muertes por COVID. Es indudable que las aglomeraciones multiplican los contagios, pero no existe ninguna base para saber si esos contagios — y muertes— fueron pocos o muchísimos.
Puede leer: Fin y comienzo del paro nacional
-El jefe de la oposición afirma que “en 2018 el voto en blanco fue una complicidad con el uribismo”. Es obvio que esos 806.311 votos le hubieran servido a Petro, pero en primer lugar no le habrían alcanzado (perdió por más de dos millones de votos) y en segundo lugar muchos de ellos habrían ido para Duque.
-La Fiscalía investiga al alcalde de Cali por su manejo del paro. Hubo errores del alcalde más o menos discutibles, pero eso de por sí no es asunto de la Fiscalía, y otros muchos alcaldes también tuvieron errores.
-Dice el ministro de Hacienda que este año creceremos 6% y esto, seguramente, es lo que indican los cálculos. No aclara sin embargo que habíamos caído 6,8% o que las perspectivas son tan malas que perdimos el grado de inversión.
– ¡Si hasta la propia Comisión de la Verdad vive de medias verdades! Pastrana anuncia que va a comparecer para negar las medias verdades de Santos, igual que Gaviria y Samper comparecieron para explicarnos los aciertos o los éxitos que a ojos vistas no tuvieron.
Esas mentiras cotidianas alimentan mentiras duraderas. Que el paro fue cosa de terroristas o de jóvenes que sueñan, que fue un triunfo de la gente o que aquí no pasó nada, que el confinamiento fue excesivo o que no fue suficiente, que el tráfico de drogas es culpa de los gringos, que el problema de Colombia es Maduro o el problema es Uribe…
Por eso hemos vivido y seguiremos viviendo – mientras no lo remediemos- de los mitos que producen la violencia y la dificultad para enfrentar y resolver los problemas verdaderos. Son los mitos que exploro y documento en mi libro de historia, actualidad y prospectiva que respetuosamente les invito a consultar en Entre la Independencia y la Pandemia, Colombia 1810 a 2020.
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
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