
Mis reversazos
Compartir:
Por amable invitación del El Espectador, este corto recorrido por mis cambios de opinión.
Hernando Gómez Buendía*
Por eso pienso que la primera tarea de un intelectual es comprender lo que piensan y los motivos por los cuales piensan quienes piensan lo contrario de lo que uno piensa. Con el paso de los años, esta creencia me ha llevado con frecuencia a revisar, a reversar y a descubrir nuevas creencias, en un viaje que para mí resulta fascinante.
Si algo he logrado aclarar en estos años es que todos somos ideológicos y por eso tendemos a ver la mitad de la verdad.
Lea en Razón Pública: La ira como política
La cuestión del territorio, las leyendas que circulan sobre la independencia, las guerras del siglo XIX, la obra de Núñez, la Constitución del 91, la reforma agraria, el tráfico de drogas, las guerrillas, los partidos políticos, la evolución económica de estos últimos años, la pandemia del Covid-19, el paro nacional del 2021, el fenómeno Uribe o el sentido del gobierno Petro son algunos de los temas donde tuve que —y tuve el gusto— de cambiar de opinión.
La aventura prosiguió con el para mí aún más desafiante Cómo arreglar este país (de próxima aparición), donde borro todas o casi todas mis anteriores propuestas de “políticas públicas” porque entendí que esas políticas no arreglan el país.
Los países “arreglados” son los que se organizan de manera que puedan aprovechar mejor las cambiantes oportunidades y resolver mejor los cambiantes problemas que se les presentan. Así que, en vez de ser un recetario, este otro libro explora los tres secretos de los países que han tenido éxito y ejemplifica sus aplicaciones deseables en Colombia, con conclusiones que yo no me esperaba en asuntos que van desde el aborto hasta la corrupción o desde el medio ambiente hasta la reforma de la salud.
Y sin embargo he mantenido y mantengo el mismo principio ético –una injusticia no justifica otra injusticia–
Cada domingo además tengo el gusto de editar la revista Razón Publica donde aparecen muchas cosas con las cuales estoy en desacuerdo. Y cada semana aprendo cosas serias que me obligan a cambiar de opinión.
A lo mejor Hegel tuvo razón cuando dijo que pensar es un proceso continuo de tesis, antítesis y síntesis en el camino sin fin del conocimiento.
Y sin embargo he mantenido y mantengo el mismo principio ético –una injusticia no justifica otra injusticia– que me mantiene separado de dirigentes políticos, intelectuales y periodistas que condenan las injusticias de un lado, pero silencian las injusticias de suyo.
Mis únicas destrezas son leer y escribir. Fui lo que llaman un buen estudiante y seguir estudiando —es decir, aprendiendo—me mantiene vivo. Por eso a agradezco a El Espectador la invitación a escribir esta nota.
Para apreciar los cambios de opinión de algunos colegas, les invito a consultar #CambiéDeOpinión
¿Por qué vivir ahogado en un mar de desinformación? Razón Pública te ofrece análisis rigurosos y sin restricción como este. Súmate a esta labor a través de una donación.
Le recomendamos: Petro, ahora sí
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
1 comentarios







Excelente Dr. Hernando Gómez Buendía. Hoy lo escubre, en Rcn. Falta de respeto de darcy quinn, con Su Señoría. Pésima periódista. Muy superficial. Dr. Gómez Buendía. Lo Felicito.