Entre lo malo y lo peor | Columna Especial del Día

Entre lo malo y lo peor

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Colombia está en camino de escoger entre tres malas opciones: cuatro años más de un Petro más metódico, devolver el reloj al siglo XIX, o un fascismo estridente y ramplón.

En materias de paz, drogas, economía, reformas sociales y política internacional, Iván Cepeda piensa lo mismo que Gustavo Petro. Las diferencias que importan son tres: Cepeda representa al movimiento social organizado, Petro apela a las masas populares; Petro ejerce el poder como caudillo, Cepeda como defensa de principios; Petro sabe mezclarse con caciques, Cepeda los mantiene a distancia.

Un gobierno de Cepeda por eso implicaría pasar del ruido a los hechos, predicar algo menos y administrar algo más, más Carolina Corcho y menos Benedettis, menos escándalos y más disciplina, menos leyes aprobadas y más decretos equivocados.

Petro y Cepeda comparten el indudable mérito moral de hablar por los de abajo, por los “nadies”. Pero sucede que están completamente equivocados en materias de paz, economía, políticas sociales y política internacional. Más todavía: con Trump en el gobierno y con el déficit fiscal que heredó y agrandó Petro, Colombia simplemente no resiste cuatro años más de un Petro más metódico.

Paloma Valencia son los buenos modales y la actitud republicana de sus abolengos. Tiene la hidalguía y la firmeza de sus convicciones, que son las del conservatismo del siglo XIX. Sus temas son la familia, la JEP y el tamaño del Estado.

Igual que Burke o De Maistre o José Antonio Caro, piensa que los padres tienen el derecho de evitar que la escuela pública indoctrine a sus hijos en el castrochavismo y la ideología de género. Igual que su tutor Álvaro Uribe, Valencia piensa que la JEP significa impunidad para los narcoguerrilleros y persecución para los héroes militares. Igual que Álvaro Gómez o Margaret Thatcher, piensa que hay que achicar el tamaño del Estado, es decir, recortar los programas sociales porque el gasto militar hay que aumentarlo. 

Paloma sería el viaje hacia un pasado que en realidad nunca fue, que tranquiliza a los hastiados de Petro y que otra vez pondría —o trataría de poner— en su sitio a los nadies. No es una opción estridente sino respetable, y por eso mismo más engañosa.

Abelardo de la Espriella es el “hijo rebelde” de Uribe, un patán exitoso que haría palidecer a Bukele, Milei y Trump al mismo tiempo, la versión colombiana del simplismo, el autoritarismo y el patrioterismo renacidos en el siglo XXI. Como Bukele, el ejército en las calles y el territorio sembrado de súper cárceles; como Milei, la motosierra y el recorte del 40% en el gasto —social, por supuesto—; como Trump, el cinismo, los negocios oscuros, el verbo fácil y el daño irreparable.

No sé yo si los nadies se rebelan y eligen a Cepeda. Sé que Petro ha empujado al “país nacional” a la derecha, tanto así que Valencia parece ser el centro y De la Espriella no parece descartable.

Temo que López y Fajardo, la centroizquierda y la centroderecha verdaderas, se nos están ahogando entre los polos.

Y así, entre lo malo y lo peor, Colombia seguirá votando mal. 

Acerca del autor

Hernando Gómez Buendía
hergomez@razonpublica.org.co |  + posts

* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

5 comentarios

Hernando Gómez Buendía

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Hernando Gómez Buendía

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5 comentarios de “Entre lo malo y lo peor

  1. Observo en sus apreciaciones que hay ciertas verdades verdaderas, y en otras ciertas falsedades queriendose arropar con la verdad. Volver a ese fascismo estridente al cual hace Usted referencia es recaer en los errores que nos han hecho tanto daño en los últimos 20 años. También querernos afianzar en modelos de Progreso con ideales indeclinables y recalcitrantes como los de la Izquierda extrema, acarrearian dificultades en diferentes franjas de la Política Nacional y la Internacional, con efectos catastróficos para nuestras economía. Y entonces, yo dejo una pregunta, cómo Progresamos?

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