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Colombia quedó por fuera

Escrito por Hernando Gómez Buendía
Hernando Gomez Buendia

Hernando Gomez BuendiaComo en el cuento del perro que no ladró, lo más importante de la gira de Obama fue que no pasó por Bogotá. Y este "detalle" ilustra bien los cambios realmente hondos que Colombia ha vivido en estos años.

Hernando Gómez Buendía *

Obama debía venir 

La gira de Obama se salta a ColombiaLa primera visita de Barack Obama fue a México – sin duda el país más importante de América Latina para Estados Unidos – seguida por el viaje a Trinidad-Tobago en abril de 2009, para asistir a la cumbre hemisférica. En su primera gira propiamente regional, el nuevo presidente escogió pues a Chile, Brasil y El Salvador. Y no vino a Colombia. 

Esta omisión – creo yo – fue el hecho más significativo de una gira que, según la mayoría de los analistas, tuvo poca importancia y casi ningún fruto. Y es porque, durante casi diez años, Colombia había sido la punta de lanza y el apoyo incondicional de Estados Unidos en América Latina: 

-Como adalid del eje Bogotá-Lima-Panamá- San José- Salvador-México, el presidente Uribe sirvió de freno y contrapeso a los gobiernos de "la nueva izquierda" que por entonces parecían imparables en el intento de ponerle un nuevo rumbo al hemisferio. 

-Y en el plano global, baste recodar que mientras México y Chile – dos países "confiables"- votaron contra la invasión de Irak, Colombia tuvo el triste papel de peón de brega en la famosa sesión del Consejo de Seguridad.

El gran cambio de Colombia 

Esa actitud servil no era gratuita. La diplomacia colombiana había logrado que la guerra de Estados Unidos en contra de la droga – su casi única razón para estar en Colombia – se extendiera o incluso se convirtiera en una guerra contra las guerrillas. Diría yo que este "gol" de la clase dirigente fue el punto decisivo de inflexión en nuestra historia reciente: 

  • El apoyo de aviones, radares e instructores norteamericanos rompió por fin el empate militar que llevaba ya casi cuarenta años y propinó los golpes decisivos a las FARC. Y aunque esta guerra todavía no concluye, Santos – y Obama – entraron al gobierno cuando ya la tarea "prácticamente estaba hecha". 
  • Uribe por su parte endureció los programas de erradicación de cultivos e hizo más uso de las extradiciones, al mismo tiempo que Bolivia, México, Guatemala y los países del Caribe, por sus propias razones cada uno, se hacían más receptivos o más vulnerables a la siembra y al tráfico de drogas. Y Colombia, aunque sigue pesando, dejó de ser el epicentro de esta guerra. 
  • El hecho de que Obama no viniera a Colombia fue, por lo tanto, bastante positivo. Ni a Washington ni a Bogotá les interesa seguir haciendo alarde de una alianza pendenciera y enceguecida por dos obsesiones: la de Bush contra "el eje del Mal", y la de Uribe contra los "narco-terroristas". 

    Las tres latinoaméricas 

    En vez de eso la gira de Obama sirvió para mostrar que el continente ha cambiado y que ha cambiado la visión de Estados Unidos sobre sus vecinos. 

    Diría yo que el cambio básico consiste en que, a falta de una, para Estados Unidos ahora hay tres Américas latinas: la de izquierda, con Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador; la dependiente, con México, Centroamérica y el Caribe; y la emergente, con Brasil, Chile y el resto del Cono Sur. 

  • En vez de la confrontación estéril con los gobiernos de izquierda – estilo Bush/Uribe – Obama optó por una especie de indiferencia activa hacia este primer grupo de países. Las tensiones, que por supuesto subsisten, se tratan caso por caso y con mucho menos ruido. Por eso en toda la gira no hubo alusiones a Cuba, Venezuela, Nicaragua o sus aliados del ALBA: las relaciones entre Estados Unidos y América Latina ya no se agotan en el miedo a la revolución allá y el odio al imperialismo acá. Llegó el momento de dialogar como adultos. 
  • Y sin embargo el "dialogo" sigue siendo asimétrico, en relación sobre todo con el segundo grupo de países. Las economías de México, Centroamérica y el Caribe dependen casi exclusivamente de la de Estados Unidos, y en sus agendas tienen un gran peso las migraciones y el tráfico de drogas – los dos temas de América Latina que de veras les importan a los norteamericanos. Por eso la escogencia del El Salvador y el anuncio de la única ayuda asistencial: los 200 millones de dólares para la guerra contra la droga dentro del Plan Mérida. 
  • Por último, los países emergentes son Brasil por su propia dinámica y sus vecinos suramericanos por el efecto, sobre todo, de China. Esta es la gran novedad en nuestra relación con Estados Unidos: por primera vez una recesión mundial no deprime los precios de las materias primas sino que – gracias a China – los países mineros, petroleros y agrícolas del Sur se están fortaleciendo mientras que Europa, Japón y los propios Estados Unidos retroceden. Por eso las visitas a Brasil – el nuevo poder – y a Chile – el ejemplo de mostrar -, por eso las agendas estrictamente comerciales, por eso el tono respetuoso del presidente Obama. 
  • Colombia partida en dos 

    Y Colombia, a todas estas, está partida entre los dos últimos grupos de países: hay la Colombia de la droga y la de los migrantes, y hay la Colombia minera y petrolera que se viene. 

    Por eso mismo, en la política internacional, hay la Colombia que pide donaciones de Estados Unidos, y hay la Colombia que habla con China de inversiones multimillonarias. 

    Esos son los dos motores o las dos "locomotoras" verdaderas que han empujado y siguen empujando la economía colombiana. Son también los dos modelos o hasta quizás los dos proyectos de país que nos mantienen llenos de divisas y que tienen cada uno enormes costos, el primero sobre todo de carácter social y el segundo además, de carácter ambiental. 

    En estas circunstancias, la distancia o el respiro de Washington que la no venida de Obama a Bogotá se encargó de ponernos de presente, implica por supuesto ciertos costos, como la tardanza humillante en suscribir el TLC y la rebaja sostenida de los fondos para el Plan Colombia. 

    no visita también nos da la oportunidad de escoger nuestro camino. Colombia es literal o geográficamente el país que separa los que, a falta de palabras mejores, llamé el grupo de los "dependientes" del de los "emergentes". Y la pregunta es si vamos a ser parte de los socios cercanos de Estados Unidos, de la versión México-Centroamérica- Caribe, o si vamos hacia el Sur, hacia la provisión de recursos naturales y tal vez, alimentos, para China.

     *Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

     

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