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El Nobel para Obama

Escrito por Hernando Gómez Buendía
Hernando Gomez Buendia

hernando gomez buendiaSi es un premio, Obama no se lo merece, pero si la intención del creador del Nobel fue promover la causa de la paz, la escogencia del ganador de este año no pudo ser más acertada.

Hernando Gómez Buendía*

Un balance precario

Los premios se conceden por los logros. Logros tangibles como el desarrollo de la fibra óptica y de la fotografía digital, que esta semana fueron distinguidos con el Nobel de Física. Logros como descubrir las estructuras que traducen las instrucciones del ADN en proteínas, que acaba de merecer el premio Nobel de Química. O como tener novelas traducidas a 21 idiomas y haber sabido "expresar los paisajes del desamparo a través de la poesía y la objetividad de su prosa", que fueron galardonados con el Nobel de Literatura.    

Pues bien, el Comité Noruego mencionó cuatro campos donde Barak Obama habría hecho aportes concretos y tangibles al logro de la paz: (1) el freno a la carrera nuclear; (2) el reacercamiento de Estados Unidos al mundo islámico; (3) la búsqueda de un acuerdo entre Israel y Palestina, y (4) los anuncios y medidas para revertir el cambio climático[1]. ¿Cuáles habrían sido los logros de Obama en cada campo?

(1) Cierto que en julio se firmó el acuerdo entre Rusia y Estados Unidos para reducir el número de cohetes y ojivas nucleares -de 2.600 a entre quinientos y mil en el primer caso, y de 2.200 a entre 1.500 y 1.675 en el segundo caso-: pero el desmonte de las armas nucleares no ha empezado, y de todas maneras con las que quedarían podría destruirse el mundo varias veces. La otra buena noticia fue reanudar las conversaciones entre Irán y el grupo de los seis (Alemania, China, Francia, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos) que estaban rotas; pero en estos días el presidente Ahmadinejad ha vuelto a endurecer su posición. Queda el gesto simbólico, aunque importante, de haber sido el primer gobernante norteamericano que preside una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y precisamente para exhortar el llamado "a un mundo sin armas nucleares".   

(2)  Cierto que en su ilustrado discurso de El Cairo, el Presidente Obama desbarató la teoría del "conflicto entre civilizaciones" -el Clash of Civilizations que Samuel Huntington había propuesto como guía de la política "neocon" de Bush y compañía[2]. Obama incluso pidió excusas por los errores y horrores de Occidente en el Oriente Medio e hizo mención específica del golpe que propició la CIA para instaurar al Sha de Irán en 1953[3]. Pero Estados Unidos sigue ocupando militarmente a Iraq, y el día mismo de anunciarse el Nobel, Obama estaba decidiendo sobre la solicitud del general McChrystal de despachar 40 mil soldados más a Afganistán -un conflicto de intensidad creciente, con numerosas víctimas civiles y que amenaza convertirse en "la guerra de Obama" (si es que ya no lo es).

(3) Cierto que Obama designó a George Mitchel, el exitoso mediador en Irlanda, como Enviado Especial para el Cercano Oriente, cierto que insiste en un Estado palestino y que ha sido algo más balanceado que sus antecesores desde Carter, cierto también que Hillary Clinton dijo en abril que su gobierno apoyaba el cese definitivo de la construcción de asentamientos judíos. Pero Obama retrocedió en este punto cuando las críticas llovieron sobre él, y hace unos días Netanyahu anunció la construcción de "cientos de viviendas nuevas" en la Cisjordania.     

(4) Cierto que Obama en el G-8 aceptó reducir las emisiones de gas invernadero en un 80% para el 2050, que apoya la conferencia crucial de Copenhague en diciembre, que ha ordenado bajar las emisiones de empresas del gobierno, y que la Cámara aprobó a sus instancias un proyecto de ley sobre "aire limpio". Pero de nuevo la meta para 2050 es claramente insuficiente, no hay acuerdo para Copenhague, Estados Unidos sigue sin firmar el Protocolo de Kioto, y al proyecto de ley sobre emisiones le faltaron dientes y parece que va a naufragar en el Senado.

El Comité habría podido incluir otros méritos de Obama, como el haberle puesto fin a la tortura o surfboarding que permitía el gobierno anterior, el desmonte de Guantánamo, o la actitud progresista hacia los LGBT (la noche misma del Nobel, el Presidente anuncio su oposición a la política del "no pregunte, no diga" que por Ley Federal cobija a los homosexuales en las Fuerzas Armadas).  Pero otra vez habría que notar cómo en ningún tema de derechos humanos, como éstos, Obama ha ido más allá de eso, del anuncio.

Incluso se diría que Barak Obama tiene menos logros tangibles que los otros tres presidentes de Estados Unidos que han recibido el Nobel:

– Theodore Roosevelt -el campeón del expansionismo norteamericano, el que guerreó en Cuba, el del "Gran Garrote" y I took Panama– lo recibió sin embargo por haber negociado el Tratado de Portsmouth que puso fin a la guerra ruso-japonesa.

– Woodrow Wilson, el idealista cuyas decisiones en la Conferencia de París después de la I Guerra Mundial sembraron la II Guerra y otras muchas guerras étnicas en Eurasia y en África, fue premiado como artífice de la Liga de las Naciones en 1919.

– Jimmy Carter, que merecía el premio como el presidente que suscribió el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas, restableció relaciones con China, devolvió el Canal de Panamá y logró los acuerdos de Camp David,  no lo recibió sin embargo sino como un ex presidente que ha dedicado su vida a la mediación internacional, la democracia y la vigencia de los derechos humanos.

Y sin embargo

Sucede que a diferencia del de química o el de literatura, la concesión del Nobel de la Paz es una decisión abiertamente política. Así lo dijo Francis Sejersted, Presidente del Comité Noruego entre 1991 y 1999 -y lo dijo con orgullo-: "El premio no se basa tan sólo en logros del pasado… El Comité también toma en cuenta los posibles efectos de su elección… porque (Alfred) Nobel quería que el premio tuviera efectos políticos. Para expresarlo con franqueza, conceder un premio de paz es un acto político"[4].

En forma un poco más precisa, podría hablarse de una cierta evolución en el tipo de  motivos que han llevado a la obtención del Premio Nobel de Paz a lo largo de su historia:

– A partir de su fundación y durante varias décadas, el premió se concedió por aportes tangibles a la paz "clásica" o entre los Estados. Según el testamento de Alfred Nobel, el galardón debería concederse "a la persona que haya hecho más por la fraternidad entre las naciones, por la abolición de los ejércitos y por la promoción de los congresos de paz"[5]. Y en efecto, entre  1901 y 1945, 33 de los 43 Nobel reconocieron aportes a la concordia internacional y al desarme[6].    

A partir de 1945, el Comité ha venido ampliado el repertorio de asuntos que considera como contribuciones a la paz y ha desplazado el énfasis hacia otras cuatro modalidades o intenciones del Nobel:    

– La de premiar una acción humanitaria que de modo tangible contribuya a aliviar el infierno al cual llamamos guerra. Este "Nobel humanitario" lo han recibido seis hombres, una mujer y ocho organizaciones internacionales incluyendo la Cruz Roja (1917,1944 y 1963)  la Oficina de Naciones Unidas para los Refugiados (1954 y 1981) y Médicos sin Fronteras en 1999[7] (y si el criterio humanitario hubiese continuado inspirando al Comité, el Nobel 2009 habría sido para la Senadora Piedad Córdoba por la liberación incondicional de rehenes a pesar de las calumnias y las rechiflas de sus compatriotas).      

– La de impulsar negociaciones o proceso de reconciliación que pusieron término a las guerras civiles en África del Sur (Desmond Tutu en 1984, Nelson Mandela y Frederik de Klerk en 1993) y en Irlanda del Norte (John Hume y David Timble en 1998), pretensión que más dudosamente se ha extendido a Oriente Medio (Begin y Sadat en 1978; Arafat, Peres y Rabin en 1994) o al precedente aun más discutible de Kissinger y Le Duc Thuo por la paz de Vietnam en 1973.

– La de solidaridad con activistas de derechos humanos y perseguidos políticos en la URSS o en Irán, en China, en Argentina o en Birmania. Aquí figuran nombres como Albert Lutuli (1960), Martin Luther King (1964), René Cassin (1968) Seán Mac Bride (1974) Andrei Sakharov (1975), Adolfo Pérez Esquivel (1980), Lech Walesa (1983), Elie Wiesel (1986), el Dalai Lama (1989), Aung San Suu Kyi (1991), Rigoberta Menchú (1992), Carlos Belo y José Ramos-Horta (1996)[8]. Nombres cuya sola mención destaca el carácter combativo y controversial que el Comité de parlamentarios noruegos  ha decidido darle a sus decisiones.      

– En forma menos clara, el premio se ha extendido también a grandes obras cuyo aporte a la paz es indirecto y por tanto bastante más debatible. Este uso comenzó en 1970, con el lauro otorgado a Norman Borlang, el genetista que ideó la "revolución verde" para aliviar el hambre, y pareció tomar fuerza últimamente, pues en 2006 el premio fue para Muhammad Yunus, el "banquero de los pobres" y en 2007 para Al Gore por su labor en defensa del medio ambiente.  

El logro

Las seis motivaciones anteriores no se excluyen entre sí y por supuesto no han marcado seis momentos sucesivos y distintos en la historia del Nobel, sino que han ido reflejando el cambio de concepciones alrededor de la paz  y de sus dimensiones. Y es que "la paz" no es un concepto unívoco sino que tiene muy diversas facetas y expresiones, incluyendo entre  ellas el fin de la guerra "clásica" entre Estados; el fin de las guerras civiles, las guerras inter-étnicas y las llamadas "nuevas guerras"; el fin de los delitos de lesa humanidad vinculados o no con un conflicto armado; el fin de la represión política como una violación de los derechos humanos; y el remedio de las causas o las raíces sociales de la violencia armada (la que Johan Galtung llamó una "paz estructural")[9].  

La paz también incluye el clima y el tono que en cada momento enmarcan la escogencia  entre la vía de la guerra y las vías de la paz para tramitar las diferencias de opinión o de interés que desde siempre y para siempre han existido. En un mundo globalizado y dominado por una gran superpotencia, el clima y el tono de las confrontaciones dependen críticamente de las actitudes y las directrices de la superpotencia. La paz en Israel o aquí en Colombia, en Irak o en Sudán, en Chechenia o en México, depende cada una de factores distintos pero todas dependen sustancialmente de cuáles sean la actitud y la estrategia que en cada caso adopte la Casa Blanca.

Barak Obama significa el cambio de actitud y de estrategia de la Casa Blanca, y por eso el Comité Nobel escogió usar el premio 2009 como un aplauso al nuevo Presidente "por  haber creado un  nuevo clima en la política internacional".   

En el caso de Obama – y esto es lo excepcional- el logro más tangible es el discurso. O como hace unos meses escribí en Razón Pública"¿Será que Obama no es `sino discurso´, como decía Hillary durante las primarias y repetía McCain durante la campaña? Pues el mayor logro de Barak Obama precisamente ha consistido en cambiar el discurso -vale decir, en cambiar el contenido y el tono en el debate doméstico y mundial. Y es que con Bush vivimos el período de la Gran Simplificación, ocho años de asfixiante sujeción a la agenda sectaria que redujo la política mundial al dilema de amigo o enemigo en la cruzada (cristiana, de Occidente) contra los terroristas (musulmanes de Oriente)… Como  famosamente dijo Derrida, `por fuera del discurso nada existe` ("Il n'y a pas d'horstexte"). O sea que – si Usted lo piensa bien- el presidente Obama cambió el mundo." [10] 

 *Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] http://www.ens-newswire.com/ens/oct2009/2009-10-09-01.asp

[2] The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, New York, Simon & Schuster, 1996.

[3] Discurso del 4 de junio de 2009. En:

http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5j8-a9Bpq471PDjYA2z6WazPmIZqw

[4] Citado por Ronald R. Krebs, "Dangerous Price", Foreign Policy, Julio 30 de 2009. En:

http://www.foreignpolicy.com/articles/2009/07/30/dangerous_prize

[5] Excerpt from the Will of Alfred Nobel. En:

http://nobelprize.org/alfred_nobel/will/short_testamente.html

[6] Krebs, op et loc cit

[7] Oivind Stenersen, Humanitarian Nobel Prices. En:

http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace/articles/stenersen/index.html

[8]Francis Sejersted, The Nobel Peace Prize: From Peace Negotiations to Human Rights. En:

http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace/articles/sejersted/index.html

[9] Ver en especial Sobre la Paz, Barcelona, Fonatamara, 1985 

[10] Gómez Buendía, Hernando: ¿Y qué se hizo Obama? 22 de junio de 2009. En:

http://www.razonpublica.org.co/?p=2698

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