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Antanas, de cuerpo entero

Escrito por Hernando Gómez Buendía

hernando gomez buendiaAl revés de lo que muchos dicen, es facilísimo entender a Mockus.

Hernando Gómez Buendía *

La gente se desconcierta con Antanas Mockus, y todo mundo dice que él es un excéntrico. Sus cinco contrincantes tratan de pintarlo como un "profesor" (un iluso o un teórico sin ningún sentido práctico) cuyas propuestas son -además- incomprensibles. Y sin embargo Mockus está barriendo porque este excéntrico e incomprensible profesor en realidad es el más claro y el más transformador de los seis candidatos.

La competencia hoy es entre Santos y Mockus. Santos es un animal político; Mockus es un animal moral: esta es la diferencia. El animal político se mueve por el poder, el animal moral se mueve por los principios. Para entender a Santos (o a los demás candidatos) hay que entender los entresijos del poder; para entender a Mockus hay que entender sencillamente los principios.

El principio sencillo de la vida en común es acatar la ley, porque sin ley la vida es una guerra de todos contra todos. Pero acatar la ley no es lo mismo que ajustarse a las leyes. Del presidente Uribe para abajo, los políticos, los empresarios y, en general los colombianos nos cuidamos de cumplir con el  texto y las formalidades de las leyes. Pero a menudo esto se hace precisamente para violar la intención o el sentido de la ley (escribí en alguna parte que "en Colombia la ley se cumple para poder violarla"): los contratos simulados o ficticios, la doble contabilidad de las empresas, los decretos pensados para que la Corte no los tumbe, las declaraciones de renta, las autenticaciones en las notarías, y así en todos los aspectos de la vida.

Acatar la ley es justamente lo contrario. Es actuar con limpieza, sin vivezas y sin pisar a los demás. Es fijarse en el fondo, no en las formas, y es tan sencillo como el "no matarás, no robarás, no mentirás" que nuestros pueblos indígenas les enseñan a sus hijos.

El principio que orienta las propuestas y decisiones públicas de Mockus no es guardar los formalismos sino acatar la ley. El Presidente cumple la Constitución, y punto. Por eso no habría bombardeado a "Reyes" ni su gobierno repartirá favores entre los congresistas, así el noventa y nueve por ciento de la gente aplauda el bombardeo, o así los congresistas se necesiten hoy para mover los votos y el día de mañana para gobernar. Por eso Mockus pide que paguemos el IVA, así los expertos en marketing político le digan al unísono que hablar de impuestos en campaña es un suicidio. Y es porque Mockus responde a todas las preguntas desde los principios y no -como los otros candidatos- desde las consecuencias y los cálculos.

¿Cómo lograr entonces que se acate la ley? Los otros candidatos hablan de  mil reformas, o sea de nuevas leyes para lograr lo que las muchas leyes no han logrado -que es imponer el respeto por la ley. Santos, en especial, ofrece el método de Uribe es decir, que las Fuerzas Armadas se encarguen de acabar de impedir que unos bandidos -no todos- sigan brincándose la ley.

Mockus en cambio dice que la ley sólo se acata cuando la gente entiende que debe acatarla porque es la forma más inteligente de vivir y convivir. La legalidad nace de la conciencia de cada ciudadano o ciudadana, y por eso la propuesta de Mockus con toda exactitud se denomina "legalidad democrática".          

Mockus apela al ser moral que hay en cada votante colombiano. Igual que el desarrollo motriz o intelectual del ser humano, el desarrollo moral de un individuo avanza por etapas. Según los clásicos estudios de Piaget y de Kohlberg, el niño empieza por una ética "heterónoma" o donde "las razones para hacer lo justo son evitar el castigo y acatar el poder de las autoridades", y algunos (pocos) adultos llegan hasta la última etapa (el "Nivel III"), la de "autonomía plena" o donde "la razón para hacer lo justo es que, racionalmente, se ve la validez de los principios y se vive de acuerdo con ellos"[1].

Juan Manuel Santos pretende prolongar a Álvaro Uribe, la figura paternal y autoritaria que usa el castigo y nos impone normas desde afuera. Antanas Mockus es la figura del maestro que razona y nos invita a obedecer la ley por convicción. Álvaro Uribe nos trata como niños, y esta ha sido su fuerza. Antanas Mockus nos trata como adultos, y esta es nuestra esperanza.

 *Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

 Nota al pie de página


[1] Lawrence Kolhberg (1992): Psicología del desarrollo moral, Bilbao, Biblioteca de Psicología, Descleé de Brouwer.

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