El adiós de Bush y Uribe - Razón Pública
Hernando Gomez Buendia

El adiós de Bush y Uribe

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hernando gomez buendiaEsta luna de miel se basaba en premisas dudosas y en falacias que Obama se propone revisar.

Hernando Gómez Buendía*

Colombia le debe un sólo favor al Presidente Bush, pero ese fue un favor monumental: haber permitido que la tecnología militar de Estados Unidos se utilizara en contra de las Farc, hasta llevarlas al borde de la derrota.

Aquel favor de Bush se produjo de una forma más bien accidental -como accidentes han sido tantos hechos en la historia del mundo-. Nuestro "accidente" pasó por tres momentos:

  1. Después de la tragedia de Samper, Clinton le dio a Pastrana el Plan Colombia para que combatiera el narcotráfico.  
  2. Pero después de la comedia de Pastrana, Colombia estaba harta de las Farc y clamorosamente había escogido a Uribe para liquidarlas.
  3. Entonces sobrevino el 11 de Septiembre y Bush se obsesionó con la derrota mundial del terrorismo.  Fue la oportunidad dorada para Uribe: las Farc son terroristas y por lo tanto debemos usar el Pan Colombia para eliminarlas.

Bienvenidos los dólares, los visores nocturnos, los aviones espía, los "contratistas", asesores o instructores que pelean en el Guaviare, entran al Ecuador para caerle a "Reyes" y golpean a las Farc donde les duele.      

El argumento anterior (las Farc son terroristas) es por supuesto "político", o por mejor decir, simplificado para el consumo masivo en Estados Unidos y en Colombia:

  1. Es cierto que las Farc son terroristas, pero sería más exacto decir que llevan a cabo acciones terroristas. Y estas dos cosas no son, ni dan, lo mismo.
  2. En todo caso el terrorismo de las Farc nada tiene que ver con Al Qaeda ni consiste en masacrar civiles inocentes en territorio de Estados Unidos.
  3. Por consiguiente se diría casi que la entente entre Bush y Álvaro Uribe se basó en la ambigüedad de la palabra "terrorismo".

Y es porque existe un terrorismo de primera, el de los atentados en Nueva York o en Londres – el que motiva la cruzada de Bush-  y un terrorismo de segunda, el de Darfur, el Congo, Etiopía, Pakistán, Colombia y tantos otros sitios donde los muertos en realidad no importan  (si hasta existe un terrorismo de tercera, el de los bombardeos de Bagdad o de Gaza – el que practican o apoyan los Estados Unidos).

Pero dije que la entente Uribe-Bush se basó casi en la ambigüedad de la palabra "terrorismo" porque, aunque las Farc no fueran terroristas (o aunque sean terroristas de  segunda) de todas formas son enemigas de Estados Unidos:

  1. Lo son en primer lugar por comunistas -lo cual en realidad no asusta hoy a nadie o casi nadie en Washington.
  2. Y lo son en segundo lugar por narcotraficantes  – aunque importa notar que las guerrillas no son los principales narcos de Colombia.

Estos "detalles" o estas sutilezas no contaban en el Washington de Bush, porque  la ideología republicana los tapaba (y es que para esto son las ideologías: para escondernos la otra cara de la Luna). Su "razonamiento" era apenas un slogan: los terroristas son el mal ("evil") y quienes los combaten a muerte – como Uribe- son los buenos que están de nuestro lado.  

Pero en la cadena aquella de "accidentes" se nos había colado un vacío que dio lugar a su propia sub-cadena de accidentes:

  1. Cuando la prioridad se desplazó de combatir el narcotráfico a derrotar la guerrilla, palideció la razón para "pagarle" a Colombia su lucha contra la droga o para mantener las preferencias arancelarias que Bush padre le había dado a César Gaviria en plena guerra con Pablo Escobar y que Bush hijo había renovado hace seis años.
  2. Perdido así nuestro carácter de excepción, Colombia pasó a ser apenas otro candidato para un TLC, cuya esencia es por supuesto el quid pro quo o el vulgar toma y dame.
  3. Y en este punto se atravesaron los asesinatos de sindicalistas que Obama (y ahora Hillary) nos andan restregando.

Era una cuestión de derechos humanos –   ese otro vacío que la ideología republicana tenía tapado con el mismo manto que les sirvió para tapar Abu Ghraib, Guantánamo, el "waterboarding", las "chuzadas" de teléfonos o blackberries, la restricción del habeas corpus, las oscuras doctrinas de Cheney o los tortuosos memorandos del fiscal Gonzales-.    

En la lógica de Bush se valía todo contra el terrorismo, porque los buenos no hacen nada malo. Y sin embargo las libertades civiles y los derechos humanos son parte decisiva de la "herencia americana", y sus abusos fueron duramente denunciados durante la campaña electoral pasada.  

Al mirar a Colombia,  era pues de prever que un demócrata del ala liberal como es Obama se fijaría mucho más que Bush (y que McCain) en la auto-reelección, en las peleas de Uribe con la Corte y en la parapolítica, seguidas de los falsos positivos y de la otra auto-elección que se avecina.  

La Medalla de la Libertad que el Presidente Bush concedió como adiós al Presidente Uribe fue por supuesto una gran distinción, merecida y constructiva. Pero la condecoración no fue tan merecida si se piensa que la guerra de Estados Unidos es contra Al Qaeda. Y sobre todo no fue tan constructiva si se piensa que Uribe seguirá gobernando bajo Obama (a diferencia de Blair y de John Howard, que son cosa del pasado).

Y es porque Washington hará una nueva lectura de Colombia. Los ingredientes serán los mismos: terrorismo, Farc, droga, comunismo, TLC, sindicalistas muertos y estado de derecho. Pero la simplificación (Farc, terrorismo) ya comenzó a mostrar su ambigüedad y su simplismo.

Obama va a reordenar las prioridades o los énfasis. Y estos serán distintos de los de Bush-Uribe.    

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