
Canjear deuda por ambiente: ¿buen negocio?
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Necesitamos una política exterior más cuidadosa para que Petro –y Colombia– logren lo que desean.
Hernando Gómez Buendía*
La idea tiene lógica porque el ambiente es un bien público global, lo cual quiere decir que su defensa depende de la actuación conjunta entre todos los Estados.
Por eso la propuesta de reducir la deuda de los países del Sur a cambio de que ellos destinen ese ahorro a inversiones ambientales parece un gana-gana. También por eso la idea ha venido rodando desde hace mucho tiempo en foros internacionales, y el propio Biden ha anunciado su respaldo en distintas ocasiones.
Hubo otro acierto de Petro en esta intervención ante la ONU: que esta vez se acercó más a su oficio de presidente de Colombia.
La idea tiene lógica porque el ambiente es un bien público global, lo cual quiere decir que su defensa depende de la actuación conjunta entre todos los Estados.
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La economía ambiental es entonces un asunto complicado, y el diablo suele estar en los detalles. Veamos pues la propuesta concreta de Petro: “Reducir la deuda de todos los países, pagándoles a los dueños de la deuda sus acreencias, con una emisión del FMI de Derechos Especiales de Giro”. Los subsidios, entonces serían pagados por el Fondo Monetario Internacional.
Pero en último término esos subsidios salen de capital del Fondo, es decir, básicamente, del bolsillo de los países más ricos. ¿Por qué entonces los ricos no les giran directamente a los pobres? La respuesta es sencilla: porque las operaciones a través del FMI les salen más baratas.
El Fondo es un prestamista de última instancia, cuya función es evitar la quiebra de algún país por sus efectos desastrosos para el comercio internacional. En esto han consistido sus muchas operaciones de salvamento, acompañadas siempre de programas de ajuste fiscal y monetario que termina pagando el país endeudado: el Fondo Monetario no es una institución de caridad.
En vez de hacer frases pomposas, el presidente y su equipo deberían estar estudiando con cuidado los canales, mecanismos, potencial y condiciones de un canje de deuda por ambiente
¿Conclusión? Las buenas ideas de Petro acaban siendo víctimas de su propia retórica: esta vez la ilusión consistió en afirmar que los subsidios mezquinos del FMI bastarán para un “Plan Marshall” que evite “la extinción de la humanidad”.
En vez de hacer frases pomposas, el presidente y su equipo deberían estar estudiando con cuidado los canales, mecanismos, potencial y condiciones de un canje de deuda por ambiente que en efecto se ajuste a las muy peculiares condiciones de Colombia.
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Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
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