
Los vecinos y nosotros
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Foto: Facebook: Gustavo Petro
Resulta ser que los presidentes, expresidentes y altos funcionarios de América Latina se equivocan casi siempre. Y cuando aciertan lo hacen de mala fe.
Hernando Gómez Buendía*
Ecuador, México, Salvador y Colombia
Jorge Glas es un exvicepresidente de Ecuador que por pura coincidencia se había robado 68 millones de dólares destinados a reparar los daños del terremoto que destruyó la provincia de Manabí. Glas, por pura coincidencia, fue condenado dos veces bajo el gobierno de Lenín Moreno, el amigo convertido en enemigo del expresidente Rafael Correa que está acusado como cómplice de Glas y por pura coincidencia vive en Bélgica para evitar que lo metan a la cárcel. Glas, por otra coincidencia, estaba fuera de la cárcel y de pura chiripa esta semana le libraron su merecida orden de captura.
Mientras tanto el presidente de México, Andrés López Obrador, es amigo de Correa y por pura coincidencia había cruzado insultos con el bobito que está de presidente de Ecuador. De manera que Glas, por pura coincidencia, decidió meterse a la embajada de México y el bobito que está de presidente decidió enviar la policía militar para sacar por las malas al ladrón.
México protestó ante la OEA y por pura coincidencia le asignaron la ponencia al embajador del presidente Petro que por pura coincidencia había cruzado insultos con el bobito del país vecino. El canciller del bobito dijo que Glas no merecía el asilo porque es un ladrón común, pero Colombia, por pura coincidencia, le hizo notar que para eso se usa la extradición. La OEA condenó a Ecuador por 29 votos y la abstención de El Salvador, donde manda un bobazo que, por pura coincidencia, cree que las pandillas se acaban a los balazos, como cree el bobito de Ecuador.
Perú solito
Pedro Castillo es el bobo confundido de izquierda que los peruanos eligieron por pura coincidencia en el 2021, que no hizo sino ruido en el gobierno y que por mera coincidencia acabó destituido por el intento de cerrar el Congreso que, mera coincidencia, lo iba a destituir por “incapacidad moral”.
Mientras tanto el presidente de México, Andrés López Obrador, es amigo de Correa y por pura coincidencia había cruzado insultos con el bobito que está de presidente de Ecuador.
Y por pura coincidencia los partidos que eligieron a Castillo decidieron presentar un pedido de destitución de la presidenta, mecanismo que por pura coincidencia estableció la Constitución de 1993 denominado “vacancia por incapacidad moral permanente”, es decir, para no demorarnos, que la señora presidenta puede ser destituida cuando a los congresistas les dé la gana.
Colombia y Venezuela
Por otro lado, el presidente Petro resumió así su reunión con Maduro: “la paz política en Venezuela puede ser la paz armada en Colombia”. Dejó de lado lo de “paz armada” porque Petro se refiere a la desmovilización, supongo que del ELN o las disidencias de las Farc, sobre las cuales él supone que puede influir Maduro. Petro cree esto por pura coincidencia, porque quiere creer que la violencia en Colombia sigue siendo política cuando en la vida real no es más que narcotráfico.
La paz política en Venezuela se refiere al papel de mediador que Petro está tratando de adoptar entre Maduro y la oposición representada, piensa uno, por María Corina Machado, elegida en la consulta popular que según las encuestas ganaría las elecciones por casi 40 puntos. Pero Petro, por pura coincidencia, se reunió en Caracas con Manuel Rosales, el candidato calanchín de Maduro para probarle al mundo que está jugando limpio cuando esta farsa es apenas un rosario de cochinadas y leguleyadas (Petro anuncia que Colombia será un observador del proceso electoral).
Pero por pura coincidencia, el tiempo ya no alcanzará para cumplir las diligencias necesarias, de manera que nunca sabremos lo que todos por supuesto sabemos.
Colombia solita
Lo cual me trae al expresidente a quien por pura coincidencia un abogado de buen corazón le hizo el favor de sobornar de su bolsillo al testigo que podría condenarlo a entre seis y doce años de prisión. Al expresidente lo iba a condenar la Corte que por pura coincidencia había sido su más férrea opositora, pero por pura coincidencia el expresidente renunció al Senado, la Corte perdió su competencia y el caso quedó en manos del procurador que persiguió a Petro y los fiscales que escogieron los fiscales de bolsillo de los dos presidentes escogidos por el acusado. La Fiscal postulada por Petro, a dos semanas de su posesión y poco antes de prescribir la acusación, por pura coincidencia decidió ver lo evidente y llamarlo a juicio por fraude procesal y soborno de testigos. Pero por pura coincidencia, el tiempo ya no alcanzará para cumplir las diligencias necesarias, de manera que nunca sabremos lo que todos por supuesto sabemos.
Moraleja
Si por alguna coincidencia lee usted esta columna, concluirá que los altos funcionarios de América Latina muy raramente aciertan en lo que dicen o hacen. Y cuando aciertan lo hacen de mala fe.
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
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