
Colombia después de Petro: un viaje incómodo al corazón del país
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Hernando Gómez Buendía conversa con Juanita León sobre su nuevo libro
En un auditorio atento —y por momentos incómodo— Hernando Gómez Buendía presentó Colombia después de Petro, su primer libro con Planeta. La conversación, moderada por Juanita León, fue mucho más que la promoción de una novedad editorial: fue una radiografía intelectual del país a través de su presidente más disruptivo en décadas.
Desde el comienzo quedó claro que el libro no es un alegato ni a favor ni en contra de Gustavo Petro. Es, en palabras del propio autor, un ejercicio de “psiquiatría social”: entender cómo piensa el otro, aplicar las ciencias sociales y evaluar con rigor. Un método que lo lleva, paradójicamente, a escribir —según dice— “el libro más petrista y más antipetrista” al mismo tiempo.
Un libro distinto en medio de la polarización
La primera pregunta fue inevitable: ¿por qué otro libro sobre Petro cuando ya se han publicado varios desde distintos ángulos ideológicos?
Gómez Buendía respondió con franqueza. La mayoría de esos libros —explicó— son posicionamientos políticos, comprensibles en un año electoral. El suyo no pretende defender ni atacar, sino entender. “Mi oficio”, dijo, “es tratar de ver el muñeco completo en un país polarizado”.
Ese enfoque marca la diferencia. El libro no se concentra tanto en Petro como individuo, sino en lo que su llegada al poder revela sobre Colombia. Para el autor, el verdadero objeto de estudio no es el presidente sino “lo que hay debajo”: las fracturas históricas, los relatos en disputa, la desigualdad persistente.
El “extraterrestre” que irrumpió en la fiesta
Uno de los momentos más sugerentes de la charla fue cuando Gómez Buendía describió la elección de Petro como la llegada de “un extraterrestre a la fiesta”. Un dirigente ajeno al establecimiento que descolocó a los medios, a las élites y a los sectores tradicionales.
Pero ese “extraterrestre” no está delirando, insiste el autor. Petro ve algo real: un país con pobreza estructural, alta desigualdad y violencia histórica. Ahí radica su fuerza moral. “No está loco ni es bobo”, dijo. Su diagnóstico parte de hechos verificables: un porcentaje significativo de pobreza, de exclusión territorial y de brechas sociales profundas.
El problema, según el libro, no es que Petro esté equivocado en lo que ve, sino en lo que deja de ver. Y allí aparece el tema central: la ideología.
Ideología: ver y no ver
Gómez Buendía propone una definición clara: la ideología es un conjunto de creencias fundadas en intereses y valores, respaldadas por emociones, que nos lleva a ver ciertas cosas y a omitir otras. Todos somos ideológicos. El exceso de información nos obliga a simplificar.
Petro, dice, ve con claridad la desigualdad, pero no aprecia lo suficiente las fortalezas institucionales del país. Desconfía del saber técnico, cuestiona la racionalidad moderna y privilegia la movilización popular por encima de la democracia representativa.
Sin embargo, reducirlo a una caricatura sería un error. “Petro sabe hacer algo muy bien: hablar”, afirma el autor. Es un político de la palabra, del símbolo. Su batalla principal ha sido simbólica: cambiar el relato nacional, hacer visibles a “los nadies” —los excluidos históricos— y poner su dolor en el centro del debate.
Lo que sí hizo y lo que no hizo
En un punto polémico, Gómez Buendía sostiene que Petro hizo más de lo que muchos reconocen en gestión social. Hubo una mayor descentralización del gasto y una mayor presencia estatal en regiones históricamente olvidadas. También aumentó el gasto público, lo que contribuyó a evitar un colapso económico pese a la retórica confrontacional con el sector privado.
Pero ese mismo impulso dejó problemas serios. El déficit fiscal y la deuda se agravaron. La apuesta por “paz total” se califica como un error ideológico profundo. Y en materia productiva, el balance es pobre: mucho énfasis en la redistribución y poco en la generación sostenible de riqueza.
La frase que resume esa tensión es contundente: el programa de Petro fue una redistribución sin producción.
Los límites que no cruzó
Uno de los argumentos centrales del libro es que Petro intentó empujar tres límites estructurales —la democracia representativa, la ortodoxia macroeconómica y la relación estratégica con Estados Unidos—, pero no logró romperlos .
Colombia, sostiene Gómez Buendía, tiene un “orden conservador” que actúa como un dique institucional. A diferencia de otros países latinoamericanos, no se produjo ni un colapso macroeconómico ni una deriva autoritaria irreversible.
Eso no significa que no haya riesgos. El autor advierte que un autoritarismo de derecha podría tener más facilidad en un país sociológicamente conservador. Pero, en general, considera que Colombia está relativamente “vacunada” contra aventuras extremas.
El legado: canalizar el volcán
Para Gómez Buendía, el mayor servicio histórico de Petro fue canalizar institucionalmente el descontento social que estalló en 2021. En vez de violencia prolongada, hubo una traducción electoral del malestar.
Esa canalización no es menor. La izquierda sale más organizada y fortalecida tras cuatro años en el poder. El discurso de los “nadies” penetró en el debate público. La pregunta abierta es hasta dónde llegó realmente ese cambio cultural.
Mirar la formación, no solo el discurso
En la parte final, Gómez Buendía lanzó una provocación: más que fijarse en los discursos, los votantes deberían examinar la formación intelectual de los candidatos. Gobernar es gestionar una enorme complejidad; la preparación importa.
No se trata de elitismo, aclaró, sino de reconocer que las ideologías simplifican y que el mundo es intrínsecamente complejo.
Un país que queda
La conversación cerró con una idea que resume el espíritu del libro: más allá de Petro, el país permanece. Y los problemas estructurales también.
Colombia enfrenta dos desafíos centrales, según Gómez Buendía: recuperar el control efectivo del territorio y generar empleo productivo para la mayoría de la población. Sin resolver esos dos nudos, la discusión sobre líderes y estilos se vuelve secundaria.
Colombia, después de Petro, no ofrece consuelo fácil. Es incómodo porque obliga a reconocer aciertos y errores por ambos bandos. Pero esa incomodidad es precisamente su mayor virtud: invita a mirar el país sin anteojeras, a complicar lo que solemos simplificar y a entender que el verdadero debate no es solo sobre un presidente, sino sobre el tipo de sociedad que queremos ser.
Y en tiempos de trincheras, esa invitación es, en sí misma, un acto político.
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
9 comentarios






«Mucho énfasis en la redistribución y poco en la generación sostenible de riqueza» señala Gómez Buendía. Eso pasó en Cuba y deshizo su economía desde comienzos de la Revolución. El bloqueo gringo como fuente de todos los males de la isla es una explicación simplista. Hasta la producción de azúcar colapsó y así suene anecdótico hoy en día no producen ni dulces ni chocolates (procesos industriales simples). La canción de Carlos Puebla, «Llegó el comandante y mandó a parar», se aplica perfectamente al desmantelamiento de la economía. La «operación» se repitió en Venezuela. Si nos descuidamos y elegimos otros cuatro años de lo mismo (un candidato lo defiende y propone) nos daremos cuenta que la realidad económica es tozuda y que el voluntarismo ideológico desbarata hasta un balín.
Tienen está idea infundada por los medios tradicionales, nos vamos a volver como cuba y Venezuela cuento chino y mal contado no más examine en las veredas cuántas placas huellas se hicieron , se decentrslizo el presupuesto y se entregó a las juntas comunales y las hicieron lo nunca logrado por la derecha todo se lo roban , así de simple.
Corecto, el escritor da un concepto sin ninguna fundamentacion.
Una reseña sobre sí mismo. Con la impresión primera, e “ideológica” simplificada, que el libro pretende “quedar bien con Dios y con el diablo”; con PETRO para los petristas y Anti-PETRO para agradar a esa sociedad conservadurista y de derechas sin proyecto de nueva sociedad. Los probables conceptos fecundos de construcción de unidad regional del país con la protección de sus territorios ó la configuración de una economía decente y productiva para superar la economía política del narcotráfico y el narco-estado que ha afrontado este gobierno del cambio democrático, queda invisibilizado.
Es Un Tibio. De acuerdo de quien lo entrevista, se acomoda facilmente como un camaleon
Me parece una entrevista con respuestas muy cantinflezca. Si pero no. La derecha si puede pero la izquierda no.
Me parece una entrevista con respuestas muy cantinflezcas. Si pero no. La derecha si puede pero la izquierda no. Pero lee mucho pero no sabe nada… Por favor…
Soy de derecha y defiendo los medios de producción y el capital .
Este gobierno acabó con mucha empresa generadora de empleo y profundizó más la desigualdad.
Dar subsidios ex dar pez , sin enseñar a pescar.
Y quien paga los muertos por la paz total y de la salud.
Su campaña esta en duda por dineros de dudosa procedencia.
Y que decir de ecopetrol
No terminamos como Venezuela porque las instituciones dejaron que el petroñero lo hiciera.
Logró avanzar en destruir Ecopetrol como Chavez PDVSA.etc. etc.
El congreso no le pasó los micos en 5 leyes que presento el galáctico con micos que permitian la expropiacion