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Salud, aquí y allá

Escrito por Hernando Gómez Buendía

hernando gomez buendiaUn análisis de las diferencias entre Estados Unidos y Colombia sobre la reforma al sistema de salud. 

Hernando Gómez Buendía *

El pasado 21 de enero los colombianos nos despertamos con un paquete de decretos que  cambiaron totalmente el régimen de salud. Ahora los "asegurados" tendrán que pagar de su bolsillo el costo del tratamiento de enfermedades de cierta complejidad (las "prestaciones especiales de salud"), los médicos serán sancionados si formulan remedios demasiado costosos, los bebedores de cerveza y fumadores pagarán más impuestos, y las empresas del sector recibirán sus pagos sin retrasos.

Esta semana el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley todavía más extensa y más compleja que también revoluciona el sistema de salud. Ahora habrá subsidios para asegurar a los 32 millones de residentes no cubiertos, las compañías tendrán que costear las enfermedades catastróficas y las pre-existentes, aumentará la competencia entre proveedores y las personas muy ricas tendrán que pagar más impuestos.

Saltándose mil detalles, hay que decir pues que Estados Unidos dio un paso hacia adelante mientras Colombia daba un paso para atrás. Y este contraste no se debe al hecho obvio de que ellos sean ricos y nosotros seamos pobres: en efecto, y aunque Usted no lo crea, la legislación colombiana en materia de salud es más generosa con los pobres que la de Estados Unidos. Sólo que las leyes en Colombia no se cumplen -y esto ya nos da una buena pista para entender por qué los dos países son distintos.

Pero primero la prueba de que en Colombia las leyes no se cumplen. El colombiano que no pueda cotizar al régimen "contributivo" está legalmente cubierto por el régimen "subsidiado"; y sin embargo en realidad hay 13,5 millones de personas sin acceso efectivo a la salud (más de tres veces la proporción de Estados Unidos). La ley no ampara a los bobos porque los vivos se la ponen de ruana: como hace poco recordaba Iván Jaramillo en Razón Pública, hay 3,9 millones de "fantasmas" que cobran el subsidio sin estar carnetizados, hay otros 6,6 millones de colados al Sisbén, hay 5,9 millones de asegurados sin documentos válidos de identificación, 2,8 millones de duplicados entre los dos regímenes, y dos billones de pesos andan "transpapelados" en algún recoveco del sistema.

El irrespeto -o el respeto- a la ley no son cosas gratuitas. Tienen todo que ver con la cultura, y también con la manera como las leyes son adoptadas en cada sociedad. La reforma de la salud –  una cuestión decisiva como pocas- ilustra con claridad la diferencia entre un país "de leyes" y un país donde las leyes son para cumplirlas:

  • Allá la reforma se hizo a plena luz del día. Fue un tema medular de la campaña por la nominación demócrata y por la presidencia. Fue debatida en más de 30 sesiones del Congreso y fue objeto de 7 versiones diferentes. Fue examinada por toda clase de expertos y evaluada desde todos los ángulos posibles. Aquí en cambio la reforma se hizo a las escondidas.
  • La reforma de allá partió de los principios (mercado o Estado, equidad o libertad, derecho o deber…) y por eso al final los dos partidos votaron cerradamente a lado y lado. Acá en cambio no tenemos partidos y el único "principio" que invocó la reforma fue evitar (o en realidad posponer) la quiebra del sistema. 
  • Allá los grupos de presión hicieron lobby en el Congreso e invirtieron millones en publicidad; pero el lobby fue abierto (hay una ley que lo regula con detalle) y tanto las empresas como los usuarios se hicieron oír. Aquí en cambio la cosa fue muy simple: los técnicos de las EPS asesoran al señor Ministro.
  • Allá hubo una intensa controversia sobre los costos y la manera de financiar las reformas; pero  en el Congreso existe una oficina suprapartidista que dictamina sobre todos los proyectos, y ni las universidades ni la prensa dejan que los políticos se inventen cuentos chinos. En cambio aquí la Constitución y los políticos viven de prometer cosas que no hay modo de pagar.
  • Allá los electores pasarán cuentas de cobro (la reforma es el tema de campaña) y en cambio los colombianos ya ni hablan de la reforma.

…y después nos preguntamos por qué las cosas aquí no funcionan.

 *Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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