El comienzo
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Bastó que Santos abandonara el estilo camorrero para crear la sensación de Unidad Nacional. Pero las divisiones verdaderas son más hondas.
Hernando Gómez Buendía *
El presidente Santos entró con pie derecho. Después de una victoria sumamente cómoda y de una gira mundial bien programada, en cosa de tres días mejoró la relación con los vecinos, acabó la pelea con las cortes, reabrió el diálogo con la oposición y hasta le hizo una señal a Alfonso Cano.
Es la unidad nacional que había ofrecido y que con buena razón tiene alegre a todo el mundo. Después de ocho años de crispación y encontronazos, teníamos derecho a un gobernante cortés y cerebral. Y digo “cerebral”, porque las peleas que cazaba Uribe tenían costos enormes pero ningún beneficio.
Fue suficiente pues con una cara nueva para que los conflictos que ayer eran insolubles hoy se estén resolviendo. Lo cual, claro, es excelente y explica la alegría nacional. Pero esa misma facilidad sugiere que la historia no era -ni será- tan inocente.
Lo que hasta ahora ha cambiado con Santos es la forma, pero no sabemos qué hará con los fondos. ¿Qué les dirá a las Cortes sobre la elección de Fiscal, el Consejo de la Magistratura o el cierre en las tutelas? ¿Qué a Chávez sobre las bases aéreas o sobre las facturas engañosas? ¿Qué a Correa sobre las fumigaciones? ¿Qué al Polo sobre la propuesta de Petro?… Si el presidente nuevo se mantiene en las tesis de Uribe, habrá bajado el ruido pero no la corriente.
Y si cambia esas tesis chocará con Uribe es decir, con las fuerzas profundas que hay debajo de Uribe. Con los halcones, con los terratenientes, con la clase política, con esa enorme Colombia emergente que cree en los atajos y que ha emergido usando los atajos.
Santos es el regreso de la clase alta bogotana, y hará la unidad nacional que quepa en los salones bogotanos. Pero la división nuestra es entre dos Colombias irreconciliables porque existen en tiempos y en lugares muy distantes.
*Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
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Bastó que Santos abandonara el estilo camorrero para crear la sensación de Unidad Nacional. Pero las divisiones verdaderas son más hondas.




