
Presidente: no hay plata
Compartir:
Explicación resumida de por qué y cómo llegamos a la crisis del sistema de salud y de pensiones, y de hacia dónde apuntan las reformas de Petro.
Hernando Gómez Buendía*
El presidente tiene la razón, pero el remedio o los remedios que propone no resuelven el problema.
Para entender el complicado lío de la salud y el de pensiones en Colombia, hay que echar mano de una idea un poco menos complicada de la ciencia económica: la iniciativa privada no siempre produce resultados óptimos y la intervención del Estado no siempre produce resultados óptimos.
Por eso unos economistas hablan de fallas del mercado, otros hablan de fallas del Estado y unos pocos hablamos de fallas del mercado y del Estado. Los de izquierda, como Petro, ven las fallas del mercado, los de derecha, como los de las EPS y los fondos de pensiones, ven las fallas del Estado; los de centro somos muy conscientes de las unas y las otras.
Puede leer: El abecé de la reforma del sistema de salud
¿Qué tiene que ver eso con el lío de salud y de pensiones en Colombia? Pues que la historia complicada del sistema de salud y la no menos complicada del sistema de pensiones es la historia de iniciativas privadas que terminan en fracasos e intervenciones del Estado que concluyen en fracasos.
Para entender el complicado lío de la salud y el de pensiones en Colombia, hay que echar mano de una idea un poco menos complicada de la ciencia económica: la iniciativa privada no siempre produce resultados óptimos y la intervención del Estado no siempre produce resultados óptimos.
Fue cuando vino la ley 100 de 1993 con su sopa de letras, cuando las EPS se dedicaron a afiliar masivamente (cobran lo mismo por cada asegurado), la Corte se dedicó a aumentar los beneficios, el gasto del Estado se agigantó, la inversión del país en salud saltó del 1% al 7% del PIB en 30 años… y se logró cubrir al 97% de la población: este ha sido el gran logro de Colombia.
Pero el milagro se logró a costa de la quiebra de las EPS, que pasaron de “110 a seis”, como dijo el presidente. Quebraron por malos manejos, pero ante todo porque el negocio dejó de ser rentable a medida que se agotaban los nuevos potenciales afiliados; sólo las grandes EPS que lograron hacerse o construir su propia red hospitalaria y de servicios han seguido existiendo. A costa, he de añadir, del pagar mal a sus trabajadores y hacerse menos rentables por un paquete de servicios (POS) cada vez más generoso y la falla o demora del Estado en cancelar sus facturas.
Para evitar que se quiebren las EPS que quedan, la fórmula de la exministra Corcho y la de Petro es… declararlas quebradas de una vez, y endosarle la carga al Estado: es el fantasma de otra mega burocracia con políticos a bordo que con razón teme mucha gente del común.
Pero el problema, señor presidente, es que el Estado no tiene esa plata. El problema, señores EPS y Asofondos, es que el marcado no protege a los débiles.
La solución de Petro y su ministra son los tres pilares para las tres clases sociales, aumentando un poquito la solidaridad, pero, ante todo, aumentando el valor de las pensiones para el 80% más pobre de los colombianos.
Pero el problema, señor presidente, es que el Estado no tiene esa plata. El problema, señores EPS y Asofondos, es que el marcado no protege a los débiles.
El problema, señores colombianos, es que un mercado improductivo y un Estado rentista tarde o temprano se estrellan con sus límites.
Lea en Razón Pública: La reforma laboral: pasado como futuro
Acerca del autor
Hernando Gómez Buendía
* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
0 comentarios





