Acuerdo nacional contra las matemáticas | Razón Pública 2024
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Acuerdo nacional contra las matemáticas

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La reforma pensional aprobada en el Senado tiene 164 páginas, pero aquí está resumida en 703 palabras.

Hernando Gómez Buendía*

Solución colombiana: que cada cual agarre su tajada, así la torta sea imaginaria. Esta, en resumen, es la reforma pensional de cuatro pilares que negociaron los miembros del Senado. 

En el pilar solidario, dos de cada tres personas mayores de 65 años recibirán algo menos de 300 mil pesos mensuales. Esto no es una pensión sino un subsidio estatal muy merecido, que sin embargo costará 17 billones anuales más de lo que hoy gira el programa “Colombia Mayor”.   

En el pilar semi contributivo estarán los mayores de 65 y las mayores de 60 que coticen menos de mil semanas, es decir, la mayoría de los trabajadores informales (55% del total) que no tienen empleos estables; estas personas recibirán de Colpensiones una suma o una “renta vitalicia” famélica, pero aun así algo mejor que la simple devolución de sus aportes desvalorizados que reciben hoy (otros siete u ocho billones que se sacan de la torta imaginaria).   

Al pilar contributivo irán los 2,3 salarios mínimos (SM) que reciba cualquier trabajador; Colpensiones correrá con el riesgo de que las inversiones no sean rentables, garantizando una mesada mínima de 2,1 SM. Es el sistema de “prima media” o de pagar las pensiones con la plata de los actuales aportantes, el sistema que hizo quebrar al ICSS (o ISS) y ha hecho quebrar a todos los sistemas pensionales del planeta.  

Al pilar voluntario irá lo que el trabajador desee invertir más allá de los 2,3 SM. Es un sistema de seguro simple, no de “seguridad social”, que administran los fondos privados que utilizan ese ahorro y ganan comisión independientemente de si la inversión da pérdidas o ganancias. 

La Corte Constitucional había ordenado la merecida tajadita de que las mujeres se pensionen a las mil semanas, no a las 1300 del pilar contributivo; el senador de los indígenas que salvó la reforma pidió la tajadita de que a los indígenas, los afros y los campesinos les rebajen las semanas o las tasas de contribución. O sea que algo así como el 80% de los presuntos aportantes a Colpensiones aportarán mucho menos de lo que Colpensiones necesita. 

Pero la principal colombianada de este acuerdo nacional es violar la rama de las matemáticas conocida como demografía: cada vez habrá más viejos y menos jóvenes en el país que antes era del Sagrado Corazón. Petro no cree en ninguna de las dos cosas, y por eso insiste en meter a Colpensiones la mayor cantidad de dinero posible…por ahora, es decir hasta que esos mismos ancianos empiecen a cobrar sus pensiones. El cálculo actuarial (otra rama de las matemáticas) indica que hacia el año 2045 la quiebra de Colpensiones equivaldría a 1,3 veces el producto total de Colombia. 

La única operación matemática que llevaron a cabo los senadores fue dividir (mal) por dos: la senadora de los Fondos pedía un umbral de 1,5 SM para que estos recibieran más plata y el gobierno pedía un umbral de 3 SM para que Colpensiones se quede más plenamente con el muerto; el punto medio eran 2,25, pero ellos redondearon a 2,3. ¡Ojalá el Sagrado Corazón se encargue de que esta cifra sea la misma que habrían encontrado los actuarios que nadie vio deambular por el Capitolio!

Eso sí: el Banco de la República manejará la plata de Colpensiones para que nadie se la robe; sólo que el Banco es, por definición, un inversionista ultraconservador, vale decir que cobrará comisión sobre inversiones que no serán rentables.    

Y esto también: un senador que completó la primaria metió el mico de elevar las cotizaciones hasta el 45% del salario en el 2040; o sea que a partir de ese momento quedará prohibido el empleo en Colombia.    

La operación matemática del ministro, la ministra y el envainado director de Colpensiones consistió en alinear a ocho senadores liberales, siete de la U y uno indígena (más tres conservadores para que hicieran bulto).         

Y ahora Petro dice que en la Cámara, donde la tiene más cómoda, va a proponer un simple cambio: no 1,5, ni 2,3 y ni siquiera tres, sino cuatro salarios mínimos. El Sagrado Corazón definitivamente se fue a buscar un país más sensato.      

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Hernando Gómez Buendía

Escrito por:

Hernando Gómez Buendía

* Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

0 comentarios de “Acuerdo nacional contra las matemáticas

  1. Hernando, el problema es simple, aquí el problema siempre ha sido ?cómo repartir la torta? por eso, para explicar la repartija los contadores hacen un balance con el deb y el haber y concluyen que no hay. Milei tenía razón.
    Un cordial saludo

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