Washington, los recursos naturales y la política ambiental en Colombia
Foto: Visión Amazonía

Washington, los recursos naturales y la política ambiental en Colombia

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Los recursos naturales y el ambiente han ganado prioridad en la agenda de Estados Unidos con Colombia. Este es el contexto geopolítico, estos son los programas propuestos —y estos son sus peligros—.

Yolima Vargas*

La vieja relación de Petro con Estados Unidos

La cercanía del presidente Petro con el gobierno de Estados Unidos es conocida desde cuando el entonces senador denunciaba la parapolítica.

Aunque esta relación podría no haber sido evidente, ahora se ha confirmado con la exitosa vista del presidente de Colombia a la Casa Blanca. Además, su gobierno ha mantenido las políticas del Departamento de Estado, especialmente en materia de colaboración militar.

La intención de Petro es pasar de la guerra antidrogas el control de delitos ambientales, eliminando la fumigación de cultivos de coca que ha demostrado ser ineficaz y dañina.

Le recomendamos: Las acciones ambientales de Petro están mal enfocadas

Cooperación en el mar

Un ejemplo de las buenas relaciones es el apoyo a la política llamada «Eastern Tropical Pacific Marine Corridor», que involucra a Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Este programa se propone mejorar el control militar y territorial del Pacífico, prevenir los delitos ambientales y conservar la región. Se da prioridad a la lucha contra la pesca ilegal de flotas chinas, y también se financian proyectos de conservación.

El programa incluye financiación para la conservación en Malpelo y el entrenamiento militar de la Armada, en relación con la pesca ilegal. Además, se han instalado un radar y una subestación guardacostas de la Armada de Colombia en el Parque Nacional Gorgona, que fue ideado, instalado y financiado por el Departamento de Estado.

Aunque se piensa que estas propuestas son de Colombia para Estados Unidos, es muy probable que sea al revés. El Departamento de Estado ha estado tratando de adoptar políticas similares desde hace algún tiempo en la región.

El propósito es compartir información y unirse a la red de radares instalados en la región. Todo esto se lleva a cabo a través del programa SeeVision, dirigido por el Departamento de Transporte.

Intereses comunes

La información anterior es importante para evaluar las propuestas del hoy presidente de Colombia durante su campaña electoral. Estados Unidos tuvo gran influencia sobre estas propuestas, especialmente en temas relacionados con la transición energética y el intercambio de deuda por conservación de la naturaleza.

Aunque se piensa que estas propuestas son de Colombia para Estados Unidos, es muy probable que sea al revés. El Departamento de Estado ha estado tratando de adoptar políticas similares desde hace algún tiempo en la región.

Nuestros valiosos recursos naturales

Debido a recientes declaraciones de Laura Richardson, jefe del Comando Sur para asuntos latinoamericanos, algunos sospechan que estas políticas podrían ser una estrategia de control y acceso a los recursos naturales en la región.

En efecto. Estos recursos son muy valorados en todo el mundo, debido a que incluyen agua dulce, materiales para la transición energética, pesca, agroindustria y otros, como hidrocarburos. Muchos de estos recursos ya están siendo controlados por Rusia y China, que son considerados adversarios por Estados Unidos.

En su entrevista con The Atlantic Council Richardson afirmó que “Tenemos una competencia estratégica en el hemisferio occidental…con la República Popular de China, Rusia y en tercer lugar serían las organizaciones criminales trasnacionales que ocurren en esta región…Si hablo de mi adversario número dos en la región, Rusia, quiero decir tengo por supuesto la relación de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua con Rusia…”

“¿Por qué es importante esta región? Con todos sus recursos y elementos de tierras raras, tienes el triángulo del litio, que es necesario para la tecnología actual, 60% del litio del mundo está en el triángulo de litio; Argentina, Bolivia, Chile. Tienes las reservas de petróleo más grandes, crudo ligero y dulce descubierto en Guyana hace más de un año. Tienes los recursos de Venezuela también con petróleo, cobre, oro. Tenemos los pulmones del mundo, el Amazonas. También tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región. Quiero decir es fuera de lo común. Tenemos mucho que hacer. Esta región importa. Tiene mucho que ver con la seguridad nacional y tenemos que intensificar nuestro juego.”

La relación asimétrica

Para entender por qué algunos piensan que Estados Unidos está tratando de controlar los recursos naturales de América Latina, es importante tener en cuenta la historia de su relación utilitaria con la región. Con Colombia en particular, la relación ha sido más colonial que una alianza.

En 1823, el secretario del Departamento de Estado, “John Quincy Adams, se refería a la potencialidad que los recursos colombianos bien organizados tendrían sobre el desarrollo del país” (Trejos, 2011).  En 1903, Estados Unidos promovió activamente una guerra que llevó a la pérdida del territorio de Panamá.

A partir de entonces y hasta hoy en día, Colombia ha seguido la política de «mirar hacia la estrella del norte», lo que ha llevado a una relación de total dependencia y sometimiento a Estados Unidos.

Canje de deuda por naturaleza

El «Canje de deuda por Naturaleza» o «Debt Swap for Nature» no es algo nuevo. El primer caso fue en Bolivia en 1987. Costa Rica ha estado haciéndolo durante 15 años, y ha habido experiencias similares en Belice, Barbados (en 2021), Ecuador (en 2021) y Perú (en 2022).

Las ONG estadounidenses relacionadas con la economía verde adoptan este mecanismo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la principal causa del cambio climático, de acuerdo con lo pactado en las Cumbres del Clima (COP). Esto se ha llevado a cabo en países de Latinoamérica y África, en colaboración con Estados Unidos y liderado por The Nature Conservancy (TNC).

El mecanismo funciona de la siguiente manera: Estados Unidos vende parte de la deuda externa de un país a una ONG estadounidense, y a su vez, la ONG contrae una deuda con el sector financiero convirtiéndose en el nuevo acreedor. A cambio, la ONG pide invertir los intereses de la deuda en moneda local en iniciativas de conservación.

Así, en este proceso hay dos cosas claras:

  • Estados Unidos no paga nada para preservar el medio ambiente, sino que recupera parte de su cartera en un corto periodo de tiempo.
  • El país involucrado no tiene su deuda condonada a cambio de medidas de conservación. El país sigue endeudado y tiene que pagar los intereses en moneda local para cumplir los requisitos de conservación establecidos por la ONG acreedora, que no siempre coinciden con las necesidades que el país ha establecido de manera autónoma.

El proceso de recuperar la inversión por parte de una ONG, así como la forma de pagar la deuda con el sector financiero y las condiciones específicas que se imponen al país deudor no están claros.

Debido a lo anterior, la iniciativa conocida como «Debt Swap for Nature», ha sido criticada por varias organizaciones ambientales reconocidas, como Greenpeace, Slow Food y Debt Justice. Estas organizaciones alertan sobre la falta de transparencia en la iniciativa, ya que las cláusulas de los nuevos tratados de deuda no son públicas, lo cual impide asegurar que no haya riesgo de pérdida de soberanía sobre los territorios de las áreas objeto de conservación.

No está claro cómo funciona exactamente el proceso, pero una posible opción es que la ONG acreedora se beneficie del mercado de bonos de carbono en un área natural del país endeudado, incluso obteniendo ganancias. Desafortunadamente, esta información no está disponible debido a que las ONG tienen cuentas en paraísos fiscales.

Además, no está claro cómo el país endeudado está pagando la deuda, y no solo los intereses.

Durante más de una década, los mercados verdes han sido objeto de críticas por líderes como Annie Leonard. Estos líderes creen que no es posible solucionar un problema utilizando la misma lógica que lo creó (en el siguiente video se amplía la información).  La crítica se refiere al mercado de los bonos de carbono, también conocido como «pagar para contaminar». Aunque su intención original era disminuir las emisiones, en la práctica ha resultado en estafas y burbujas financieras, lo que ha llevado a un aumento de las emisiones globales. Esto representa un riesgo inmenso para las regiones naturales en el mundo.

Por ejemplo, la Amazonía en Colombia ha sido muy afectada por las sequías extremas y la variabilidad generada por el cambio climático, según investigaciones de varias décadas del SINCHI. Esta situación ha llevado a la muerte de árboles adultos y ha hecho que la región pierda su capacidad de absorber dióxido de carbono CO2 (Castaño-Arboleda, 2009).

Los detalles son importantes, especialmente si son desconocidos. Los actores colombianos, incluyendo la sociedad civil, la rama legislativa y la rama judicial, deben investigar a fondo las consecuencias de la propuesta estadounidense «Debt Swap for Nature«.

Importa preguntarse qué significa adquirir deuda con entidades privadas como ONG estadounidenses. ¿Qué pasaría si el país no pudiera cumplir los objetivos impuestos por las nuevas dueñas de la deuda?

Foto: NARA & DVIDS - En una entrevista Laura Richardson, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, expresó que los recursos naturales de Latinoamérica son importantes en el juego de Estado Unidos contra Rusia y China.

Colombia no tiene su deuda condonada a cambio de medidas de conservación. El país sigue endeudado y tiene que pagar los intereses en moneda local para cumplir los requisitos de conservación establecidos por la ONG acreedora, que no siempre coinciden con las necesidades que el país ha establecido de manera autónoma.

También debemos considerar si estos nuevos tratados abren la puerta para que ONG extranjeras tomen control y propiedad de las áreas naturales en nombre de la conservación. ¿Cuáles son los términos de estos contratos? ¿Qué tiene que dar Colombia a cambio y cómo se beneficia financieramente la ONG acreedora de las regiones naturales del país?

Estas preguntas incomodas deben ser respondidas para entender las implicaciones de esta propuesta. Además, son muy pertinentes, sobre todo en un contexto global conflictivo que ha vuelto a la lógica de las invasiones de territorios valiosos, así como a un apetito voraz por los recursos naturales de Latinoamérica.

Lo que sí trajo Petro

El único aporte del gobierno de Estados Unidos fue su promesa de 12 helicópteros Sikorsky UH-60 Black Hawk a Colombia, con la excusa de contribuir a la conservación de la Amazonía. Estos helicópteros se utilizarán para el control militar de organizaciones criminales trasnacionales. Pero hasta ahora han entregado apenas tres.

Actualmente, solo hay promesas, pero lo cierto es que Estados Unidos es el segundo país con más emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 2021. Además, es el país que ha generado la mayor cantidad de emisiones GEI acumuladas en la historia del mundo.

Puede leer: Los impactos de una subestación de guardacostas en Gorgona

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Yolima Vargas

Escrito por:

Yolima Vargas

*Bióloga con estudios en turismo sostenible y estudiante de doctorado en educación ambiental, analista y tallerista sobre la perspectiva de Latinoamérica para la organización Bildung Trifft Entwicklung-BtE en Alemania.

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