Zancadillas a la información - Razón Pública
Inicio TemasConflicto, Drogas y Paz Zancadillas a la información

Zancadillas a la información

Escrito por Juan Carlos Guerrero
Juan Carlos Guerrero

Juan Carlos Guerrero

Los medios son instrumentos fundamentales para el terrorismo. Por eso, en atentados como el que ocurrió la semana pasada en Bogotá no pueden prestarse a hacerle el juego.

Juan Carlos Guerrero*

Acto violento, respuesta serena

En un país como el nuestro, ya es lugar común decir que el terrorismo, a través de sus atentados, busca sembrar la zozobra y despertar el temor en la sociedad. Esto no debe hacernos olvidar que el objetivo último de los terroristas no es el terror en sí mismo, sino el terror con un objetivo político.

En el logro del objetivo político del terrorismo, los medios de comunicación juegan un papel fundamental. No sólo los medios amplifican de manera espectacular los estragos que deja un atentado, sino también ponen a circular en el espacio público comentarios e interpretaciones que buscan discernir cuáles son los móviles y los responsables del acto. Si no se quiere hacerle el juego a los terroristas, la mesura en el cubrimiento mediático de sus actos violentos es fundamental.

Con un estilo distinto al del gobierno anterior, el nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dio prueba de sensatez y prudencia frente a las preguntas de los periodistas con respecto a los posibles responsables del atentado en Bogotá. En lugar de atribuirle apresuradamente el atentado a las FARC, el presidente Santos advirtió que ninguna hipótesis puede ser descartada en las investigaciones. La consigna del Presidente a sus funcionarios y a las autoridades militares y policiales fue precisa: no se deben designar responsables, hasta tanto no se hayan concluido las investigaciones. Esa es la respuesta de un gobierno que no está dispuesto a dejarse manejar por los terroristas.

Zoom a Zoom

La postura del gobierno contrasta con la de algunos medios de comunicación, por ejemplo, con la del programa Zoom a la Noticia, del canal NTN-24. El día mismo del atentado su presentador y un grupo de panelistas dejaron entender al público que “todo apunta” a que las FARC son las responsables de la bomba que explotó en Bogotá.

Esa aseveración se hizo sin considerar y analizar otras hipótesis que fueron descartadas rápida y trivialmente, aun cuando ellas habían sido consideradas como plausibles por otros medios de comunicación, como ocurrió con Semana.

Es necesario analizar la emisión de Zoom a la Noticia sin ningún prejuicio particular contra ella, ya que es uno de los pocos espacios en televisión donde se propone un cubrimiento profundo de las noticias. Intento este análisis sólo para mostrar de qué manera la responsabilidad de los periodistas puede verse comprometida en el cubrimiento de acciones terroristas como la que ocurrió en Bogotá.

Concluir sin argumentar

Es cierto, como lo afirmó uno de los panelistas, que la escogencia del objetivo no fue fortuita. Se trataba, en primer término, de golpear a Bogotá, pues esta ciudad, por ser el centro del país, representa un bastión fundamental de la política de seguridad democrática. En segundo lugar, también es claro que al colocar una bomba cerca de un medio de comunicación como Caracol, los terroristas buscaron darle un eco significativo a su acción. ¿Acaso una excelente manera de asegurar el cubrimiento mediático de un atentado no es hacerle entender implícitamente a los espectadores que el objetivo del mismo era un medio de comunicación?

Hasta ahí las interpretaciones del hecho son válidas. Pero ninguna de esas dos certezas permite inferir de manera contundente que “todo apunte” a las FARC.

Por supuesto, esta hipótesis no puede descartarse en absoluto. Pero no por eso es menos factible la hipótesis según la cual los responsables sean otros grupos interesados en torpedear un posible diálogo con las FARC. A tales grupos les puede interesar también un atentado en Bogotá con un eco importante en los medios. Esa es una manera de presionar para que en materia de seguridad democrática no se vaya a aflojar ni una pisca.

Si esos grupos logran crear la impresión de que la guerrilla es la autora de los atentados, con facilidad podrán generar un ambiente hostil contra cualquier intento de negociación en el actual gobierno. Hoy en día, ante los éxitos de la seguridad democrática, la opinión pública no va a dejarse amedrantar. Por el contrario, el ánimo triunfalista puede conducirla a exigir mano dura contra la guerrilla.

Muestras de inflexión

Sorprendentemente, ninguno de los panelistas invitados al programa Zoom a la Noticia consideró con seriedad esa hipótesis. Casi todos la invalidaron, simplemente sobre la base de que nadie necesita convencer a Santos de aplicar mano dura a la guerrilla. Al fin y al cabo, el nuevo Presidente es el símbolo del continuismo.

Es asombroso, sin embargo, que analistas connotados no se hayan dado cuenta –o no quieran darse cuenta– de que el continuismo del nuevo presidente da muestras claras de inflexión. Esto ha sido evidente no sólo en la integración del gabinete y en las garantías que pretende dársele a la oposición, sino también en el discurso de posesión del nuevo mandatario.

En ese discurso, el presidente Santos hizo un llamado a “enterrar los odios” afirmando que, sin ceder y con condiciones, la puerta del diálogo con la guerrilla podría abrirse. Una postura como esta no es propiamente lo que podría llamarse “continuidad” total con el proyecto de Uribe.

Tal vez algunos analistas no perciben que si bien Santos agitó las banderas del continuismo durante la campaña presidencial, una vez elegido, él mismo puede tener interés en imprimirle un sello personal a su gobierno, distanciándolo en el estilo y en algunos aspectos de fondo del que presidió Álvaro Uribe.

No hay peor ciego…

Dicho lo anterior, es increíble que panelistas expertos en seguridad y en temas militares o antiguos ministros salgan a decir con holgura y firmeza que “todo apunta a que los autores del atentado son las FARC”. ¿Sobre qué bases pueden hacer tales afirmaciones –que contrastan, por cierto, con la prudencia del gobierno y la de sus funcionarios– si ninguno de ellos tiene acceso a elementos de las investigaciones en curso? Apenas uno de los panelistas invitados, se atrevió a sugerir tímidamente que, si bien las FARC parecían ser las autoras del atentado, otras hipótesis no podían descartarse.

El afán de protagonismo o cualquier otro motivo no puede conducir a quienes se supone expertos en la materia a hacer afirmaciones tan apresuradas y ligeras. Simplemente porque, si la hipótesis contraria a la que ellos defienden resultara verdadera, estarían haciéndole el juego a los autores del atentado.

Tarea de periodistas

Ahora bien, los invitados a un programa de televisión no son los responsables principales del cubrimiento mediático de un atentado. Los primeros responsables son los periodistas.

El moderador del programa debe tratar de incorporar en el debate a los analistas que han sostenido diferentes hipótesis. De no poder hacerlo, no puede dejar que el debate se encauce en una sola dirección, desechando con ligereza otras posibilidades.

Además, los periodistas no pueden sugerir que “todo apunta a las FARC” a través de un reportaje en el que presentan una cadena de atentados del pasado. No sólo porque eso es desconocer que en el pasado otros grupos también han participado en atentados terroristas, sino también porque en dicho reportaje se le atribuye a las FARC el atentado cometido contra Germán Vargas Lleras, cuando la Fiscalía trabaja hoy mismo sobre la hipótesis de presuntas implicaciones de funcionarios del DAS en dicho acto.

En la elaboración de un reportaje, los periodistas no pueden desconocer un hecho público de esa magnitud. Ni siquiera la premura cotidiana del trabajo periodístico los excusa de semejante error. Los medios de comunicación son instrumentos fundamentales para el terrorismo, y precisamente por eso deben tener una responsabilidad absoluta en la manera de cubrir un acto terrorista.

* PhD en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, investigador y docente de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.


 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies