
La consulta del Pacto: ¿renovación o fractura?
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La consulta del Pacto Histórico fue mucho más que una votación: puso a prueba la madurez democrática del progresismo colombiano y expuso sus dilemas entre la unidad y la diversidad. Un En Vivo de Razón Pública analizó sus lecciones y desafíos hacia 2026.
El debate comenzó por recordar el precedente del Polo Democrático en 2010, cuando Gustavo Petro ganó la consulta interna frente a Carlos Gaviria, inaugurando una tradición de primarias que el Pacto intenta retomar ahora.
Para Basset y Cruz, esa herencia de la izquierda —marcada por divisiones, pero también por la apuesta democrática— explica por qué el actual oficialismo se atreve a reabrir estos mecanismos participativos.
Ambos coincidieron en que la consulta del Pacto representa un intento de madurez institucional, aunque aún en construcción.
“No sabemos si el Pacto es un partido o una coalición”, señaló Basset, recordando los obstáculos jurídicos y las dificultades culturales de una izquierda históricamente fragmentada.
Cruz añadió que, frente a la lista cerrada elaborada “a bolígrafo” en 2022, este nuevo ejercicio marca un hito democrático, pese a los riesgos de resquemores internos y disputas de poder.
Democracia interna y legitimidad
Los panelistas defendieron el valor de las consultas como mecanismo democrático frente a las prácticas más recientes de las encuestas o acuerdos cupulares.
Aunque costosas y complejas, afirmaron, las consultas devuelven a los partidos su vocación participativa.
Basset lamentó que desde 2017, tras la consulta liberal de Humberto de la Calle, se impusiera la narrativa de que “eran inútiles y caras”, cuando en realidad son el antídoto frente a la fragmentación del sistema político colombiano.
Cruz subrayó que el experimento del Pacto es inédito: por primera vez, una lista cerrada al Congreso se ordena mediante una votación interna, algo que podría sentar precedente para otros movimientos. Sin embargo, advirtió que el modelo debe perfeccionarse mediante reglas claras, pedagogía ciudadana y reformas que lo hagan más eficiente y menos costoso.
Resultados: ganadores, perdedores y reacomodos
El segmento más analítico del En Vivo abordó la composición interna revelada por los resultados. Basset identificó tres grandes corrientes:
- la izquierda tradicional, representada por Iván Cepeda, ganador de la consulta presidencial y símbolo de continuidad ideológica;
- una izquierda emergente, encarnada por Carolina Corcho, más cercana a movimientos sociales y redes digitales;
- y un grupo de liderazgos aliados, pero no propiamente de izquierda, como Daniel Quintero, que optó por marginarse del proceso.
La ausencia de Quintero fue vista como un golpe político, mientras que la irrupción de figuras jóvenes o de redes sociales —como Wali en el Senado y Liza en Bogotá— puso en evidencia la diversificación del progresismo. No obstante, esa pluralidad puede derivar en fricciones entre los sectores tradicionales y los nuevos movimientos ciudadanos.
Cruz complementó el análisis observando que la votación del Congreso muestra una reconfiguración territorial y generacional: coexistencia entre líderes de base, militantes visibles en medios y viejas estructuras regionales. “Los partidos atraen liderazgos diversos cuando se perciben con opciones de poder”, señaló, subrayando que el reto del Pacto será convertir esa diversidad en cohesión programática.
Lecciones institucionales y proyecciones
Hacia el cierre, los expertos insistieron en que el éxito de una consulta no debe medirse solo por su participación. “Una baja votación no significa fracaso —advirtió Basset—, porque muchas veces son ejercicios de definición de liderazgos, no de medición de popularidad.”
Ambos coincidieron en que se necesita pedagogía democrática y una revisión técnica de los procedimientos: mecanismos de conteo más livianos, boletas simplificadas e incluso, bajo condiciones controladas, el voto electrónico para este tipo de procesos.
Cruz recordó que la consulta del Pacto rescata la lógica participativa que inspiró a Luis Carlos Galán y la Constitución de 1991, cuando se buscó abrir el sistema político colombiano a la competencia interna. En ese sentido, más que un episodio coyuntural, este ejercicio podría ser un punto de inflexión en la reconstrucción del sistema de partidos.
Conclusión: el termómetro del cambio
El En Vivo concluyó con una reflexión conjunta: la consulta del Pacto Histórico reveló un movimiento vivo, pero lleno de contradicciones.
Fortaleció a figuras como Iván Cepeda, proyectado ahora como líder visible de la izquierda, pero también dejó al descubierto la dificultad de traducir la diversidad progresista en una institucionalidad duradera.
De cara a 2026, el Pacto enfrenta una doble tarea: preservar la unidad sin sofocar la pluralidad, y construir un partido que supere el personalismo y consolide una organización sólida, con autocrítica y conexión real con la ciudadanía.
“La consulta fue más que un evento político: fue un termómetro del estado del cambio.”
* Este texto recoge los principales puntos del panel “La consulta del Pacto: ¿renovación o fractura?”, transmitido en el espacio digital En Vivo de Razón Pública, con la participación de Yann Basset y Camilo Cruz Merchán, bajo la moderación de Marcela Anzola.
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4 comentarios





Dos comentarios: corrijan el nombre de Lalis o Laura Daniela Beltrán (no Liza). Y dos, no sé porque hacen referencia a una baja votación, como si 2,8 millones de votos no fueran muchísimo en una consulta «en frío», sin elecciones de Congreso, con los palos en la rueda del Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, con la desinformación de todos los medios de los cacaos…
Dos comentarios: uno, corrijan el nombre de Lalis o Laura Daniela Beltrán. Dos, no sé por qué hablan de «baja votación», cuando 2,8 millones de votos es muy alto para una consulta en frío, sin elecciones de Congreso, en la que solo participaba el Pacto, con los palos en la rueda del CNE y la Registraduría, con toda la desinformación de los medios de los cacaos. Mejor imposible, como diría la película.
Obvio ese es hoy el potencial de el pacto.sin contar que el gran porcentaje de votación salió de departamentos muy contaminados por la insurgencia y en gran medida presionan a la ciudadanía.el problema para el pacto está en las grandes ciudades donde solo en Bogotá medellín los Santanderes cali el eje cafetero Barranquilla hay más de 15 millones de votantes que es bien sabido para donde van.eso si para el pacto no.
Saludo fraterno y grato desde México. La votación me parece alta. Considero que en nuestros países como Colombia, Perú, etcétera son positivas estas consultas. El triunfo de Iván Cepeda Castro significa también la posibilidad de continuar en apoyo de gobiernos que privilegien la Construcción de Paz y Justicia Social. Cepeda Castro ha demostrado en sus actos durante más de 10 años que con los hechos se habla mejor que con las palabras. Atenta y respetuosamente, Fernando Acosta Riveros. Por Colombia, ahora y siempre: ¡Amor y Paz!