La política americana: ¿de la Agenda 47 a Gilead?

La política americana: ¿de la Agenda 47 a Gilead?

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La nominación de Trump como candidato presidencial por el partido Republicano, y su posible victoria a pesar de las múltiples acusaciones de fraude, corrupción e incitación a la violencia en su contra, han puesto nuevamente en la agenda política la discusión sobre el futuro de la democracia en Estados Unidos.

Mientras la base electoral de Trump se siente movilizada por su retórica nacionalista, religiosa y autoritaria, y ve en él al defensor de sus valores e intereses frente a las amenazas externas e internas; los sectores moderados, progresistas y minoritarios de la sociedad estadounidense, temen que su reelección suponga un retroceso en los derechos humanos, la democracia y el medio ambiente. Tanto que algunos han llegado a calificar su segunda presidencia, como un inicio para la instauración de un modelo de Estado que emularía al de la famosa distopia del Cuento de la Criada, de la escritora canadiense Margaret Atwood.

En esta obra, ambientada en un futuro cercano, Estados Unidos ha sido reemplazado por la República de Gilead, un régimen totalitario y teocrático que ha impuesto un orden social basado en la interpretación fundamentalista de ciertos pasajes bíblicos, y donde las mujeres han perdido todos sus derechos. El estado de Gilead, según algunos críticos, refleja los riesgos y los desafíos que enfrentan las sociedades actuales ante el avance de los movimientos extremistas, autoritarios y antifeministas.

Estos temores se han exacerbado, luego de que se conociera la plataforma política de Trump, la Agenda 47, denominada así porque de ser elegido sería el presidente número 47 del país.  Esta plataforma propone una serie de medidas conservadoras basadas en la visión de «hacer grandioso a Estados Unidos de nuevo”.

La Agenda 47, se ha alineado con el  controvertido Proyecto 2025, una iniciativa impulsada por la Fundación Heritage, a pesar de que Trump ha negado empecinadamente cualquier relación con este Proyecto. Sin embargo, Heritage reconoce que el proyecto fue escrito con la participación de varios exfuncionarios designados por Trump y refleja los aportes de más de 100 organizaciones conservadoras.

Según su sitio web, el Proyecto 2025 busca «configurar el futuro de Estados Unidos al brindar a los líderes electos, a los responsables políticos y a la opinión pública soluciones audaces y fundamentadas en principios». El documento del Proyecto 2025 esboza cuatro objetivos principales: restaurar la familia como pieza central de la vida estadounidense; desmantelar el Estado administrativo; defender la soberanía y las fronteras de la nación; y garantizar los derechos individuales otorgados por Dios para vivir libremente.

Aunque la Agenda 47 y el Proyecto 2025 tienen muchas similitudes, incluida la expansión del poder presidencial, los recortes al Departamento de Educación, las deportaciones masivas, la pena de muerte para los traficantes de drogas y el uso de la guardia nacional en ciudades lideradas por liberales para neutralizar sus políticas locales; también hay algunas diferencias importantes entre ellos.  La Agenda 47 es una plataforma más amplia y general que abarca varios temas, como la economía, la seguridad nacional, la salud, la energía y el medio ambiente, la religión y los valores, y la reforma institucional. El Proyecto 2025, como se anotó, es una iniciativa más específica, enfocada en cuatro áreas clave que son consideradas cruciales para el futuro de Estados Unidos.

Las tendencias ideológicas plasmadas en estos documentos, y su aparente aceptación por buena parte de los ciudadanos, llevan a preguntarse ¿si la política americana estaría dando un viraje hacia una especie de nacionalismo-teocrático?  Entendido este último como un modelo de gobierno donde el Estado se considere el representante de la voluntad divina y el defensor de los valores religiosos, que se imponen a toda la población, excluyendo o reprimiendo a las minorías étnicas, culturales o ideológicas, similar al del ficticio Gilead, ya mencionado o al Irán de hoy.

La respuesta no es fácil. Sin embargo, a pesar de que EE. UU. es un país que se caracteriza por su diversidad religiosa y su separación constitucional entre la Iglesia y el Estado, en los últimos años, cada vez hay más indicios de una “teocratización” de la política, dentro de los cuales se pueden citar:

  • El nombramiento de jueces y funcionarios públicos que comparten las creencias y la agenda de los grupos religiosos conservadores, y que pueden influir en la interpretación y aplicación de las leyes y políticas públicas como el candidato vicepresidencial de Trump.
  • La erosión de la separación entre la Iglesia y el Estado, y el aumento de las presiones y privilegios para que las instituciones religiosas puedan intervenir en asuntos públicos, recibir fondos estatales o eximirse de cumplir con normas que afecten a sus convicciones.
  • La proliferación de movimientos y organizaciones que promueven una visión apocalíptica y mesiánica de la historia, y que ven a EEUU como un instrumento de Dios para imponer su voluntad en el mundo.
  • La emergencia de fenómenos sociales y culturales que reflejan una mayor influencia de la religión en la vida cotidiana, como el homeschooling (educación en casa por los padres), el creacionismo, el negacionismo científico, el fundamentalismo bíblico o el patriarcado.
  • La prohibición del aborto, el matrimonio igualitario, y la educación sexual.

Este impacto creciente y preocupante de la religión en la política y la sociedad estadounidenses, ciertamente amenaza  la calidad de la democracia, el respeto por los derechos humanos y el progreso científico. Es necesario, por tanto, promover una cultura cívica basada en los valores del laicismo, el pluralismo y el humanismo, que garantice la separación entre la Iglesia y el Estado, la libertad de conciencia y la convivencia pacífica entre las diferentes identidades y creencias. Sin embargo, esta no parece ser la tendencia mayoritaria en el país. Las próximas elecciones serán lamentablemente la confirmación de esto.

Acerca del autor

Marcela Anzola
marcelaanzola@razonpublica.org.co |  + posts

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

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Marcela Anzola

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

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