¿Una vuelta a Carl Schmitt? | Fundación Razón Pública

La obsolescencia de la democracia liberal y la prevalencia de “lo político”

Compartir:

¿Una vuelta a Carl Schmitt?

(…) Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente. Mateo 9:17 (RVR1960)

No es un secreto que en las dos últimas décadas la democracia liberal, hasta ahora  considerada el modelo de la buena gobernanza, enfrenta desafíos sin precedentes con la polarización política y la erosión de la confianza en las instituciones. En este contexto, las ideas de Carl Schmitt, a pesar de las críticas por su asociación con el nazismo, cobran relevancia. Explorar el pensamiento de Schmitt no implica necesariamente aceptarlo, pero sí reconocer  su riqueza y complejidad. La distinción amigo-enemigo y la crítica a la democracia liberal son elementos que, si bien deben ser abordados  con cautela, dan luces sobre las dinámicas políticas que moldean nuestro presente.

Carl Schmitt plasmó su teoría en su obra seminal «El Concepto de lo Político» (1932). El núcleo de su teoría está en la dicotomía amigo-enemigo, que define la esencia de lo político. Para este autor, lo político surge en el momento en que un grupo social identifica a un enemigo que amenaza su existencia y, por ende, moviliza sus recursos para confrontarlo e implantar procedimientos que permitan manejar el conflicto.

En el mundo actual, caracterizado por la polarización extrema, la identificación de enemigos políticos, las divisiones ideológicas y los conflictos geopolíticos, esta dicotomía parece más relevante que nunca. Un mundo que carece de mecanismos y herramientas para lograr un acuerdo, y donde la capacidad de la democracia para funcionar como un sistema inclusivo y participativo se ve socavada.

Y es precisamente esta incapacidad de la democracia liberal para responder a los desafíos, lo que lleva a Schmitt a criticarla.  Para él, el énfasis en los procedimientos y la neutralidad normativa que caracterizan la democracia liberal, diluyen la esencia de la política. La política auténtica implica la toma de decisiones fundamentales que surgen de la confrontación con el enemigo.  Por esta razón, considera que el poder político debe estar asociado a la acción de un Estado fuerte capaz del control y la protección total del ciudadano. Lo cual incluye incluso, cuando sea necesario, la posibilidad de suspender las normas legales para preservar la existencia del Estado, y que denomina el “estado de excepción”.

A medida que las democracias actuales enfrentan desafíos internos y externos, las ideas de Schmitt cobran eco, y plantean preguntas fundamentales sobre la capacidad de estos sistemas para responder a unos ciudadanos cada vez más desencantados por la falta de transparencia del sistema y la influencia indebida de intereses particulares.

En un escenario donde la relación entre lo público y lo privado se caracteriza por la desvalorización del sistema político y la creciente despolitización de la vida social, los tradicionales mecanismos dejan de ser efectivos debido a su incapacidad  para responder a las necesidades actuales.

La crisis de representatividad que evidencia el sistema de partidos, así como su imposibilidad para actuar como dispositivo de vinculación, representación y articulación de la comunicación y demanda social, unidos al surgimiento de una sociedad civil cada vez más compleja, dejan al Estado  desprovisto de mecanismos para relacionarse de manera efectiva con la ciudadanía. La gestión pública queda así expuesta a una demanda desarticulada y a una reacción política desestructurada frente a las decisiones gubernamentales, creando un espacio propicio para el populismo y el autoritarismo.

Como resultado, líderes carismáticos que prometen soluciones rápidas y simples han surgido en distintas partes del mundo con discursos que desafían los principios democráticos y las normas establecidas. La tentación de sacrificar las libertades individuales en aras de la estabilidad se vuelve cada vez más palpable.  Es como si ese ideal descrito por Schmitt estuviese cobrando vida de una manera impensada, casi natural, y sin posibilidad alguna de escapar.

Ante este escenario, quedan dos opciones, aceptar un relacionamiento político como el descrito por Schmitt, o hacer frente a la crisis. Si se opta por esto último, será imperativo replantear las  nociones fundamentales que orientan el quehacer político, de modo tal que respondan a las preocupaciones de todos los segmentos de la sociedad. Este nuevo orden requiere de nuevas formas de relacionamiento entre los diversos actores, así como de un nuevo modelo de conducción política, que  incluya a  la sociedad civil como un actor crítico, e incorpore dentro de los marcos conceptuales del Estado elementos que la fortalezcan.

La crisis de la democracia liberal es un desafío que  exige una reflexión profunda. En un mundo cada vez más complejo e interconectado, la sociedad y la política deben adaptarse y renovarse para abordar las aspiraciones y preocupaciones de los individuos. Solo a través de un esfuerzo colectivo y un compromiso renovado, se podrá superar esta crisis y construir formas de relacionamiento político más prometedoras que las planteadas por Schmitt.

Acerca del autor

Marcela Anzola
marcelaanzola@razonpublica.org.co |  + posts

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

0 comentarios

Marcela Anzola

Escrito por:

Marcela Anzola

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

COLUMNA DE OPINIÓN

COP 16: Un Año Después

COLUMNA DE OPINIÓN

Reflexiones sobre Rumichaca: Aranceles, Tinto, y Pan de Maíz

COLUMNA DE OPINIÓN

Elecciones en Estados Unidos: Desafíos y Reflexiones Democráticas

COLUMNA DE OPINIÓN

¿Qué haría usted si en Colombia se diera una renta básica universal?

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.