Colombia y el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP) ¿Nos conviene firmar más acuerdos comerciales? - Razón Pública
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Colombia y el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP) ¿Nos conviene firmar más acuerdos comerciales?

Escrito por Marcela Anzola
La Canciller María Ángela Holguín y el Secretario de Estado Estadounidense John Kerry.

La Canciller María Ángela Holguín y el Secretario de Estado Estadounidense John Kerry.

Marcela AnzolaLos tratados de libre comercio firmados por Colombia han sido defendidos y atacados con vehemencia. Pero estos tratados no importan tanto como elevar en serio la competitividad de nuestros bienes y servicios. Y no estamos haciendo la tarea.

Marcela Anzola*

Hoy hay más competidores

El próximo 15 de mayo se cumplen tres años de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos.

Entre las razones que llevaron a Colombia a negociar este acuerdo figuraba la necesidad de asegurar el ingreso de nuestros productos al mercado estadounidense en condiciones iguales o más favorables que las de aquellos provenientes de países que no tenían un acuerdo similar con ese país.

Pero la situación ha ido cambiando. Dados el número y los tipos de acuerdos que Estados Unidos ha negociado durante la última década, ya no es tan grande la competitividad que les daban los bajos o inexistentes aranceles a los productos colombianos.

En efecto, tras el fracaso de las negociaciones para crear el  Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Estados Unidos inició conversaciones bilaterales con una serie de países del hemisferio occidental para firma acuerdos  que seguían el modelo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Hoy en día Estados Unidos tiene tratados bilaterales suscritos con Chile, Colombia, Panamá y Perú, además de un acuerdo multilateral con los países centroamericanos (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) y Republica Dominicana (el CAFTA-DR). A estos se suman sus acuerdos bilaterales con Australia, Bahréin, Israel, Jordania, Corea del Sur, Marruecos, Omán y Singapur.

Dos grandes tratados

Actualmente, Estados Unidos está negociando dos acuerdos regionales de gran importancia (aunque sean bastante polémicos):

1. El primero es la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership (T-TIP)) con la Unión Europea.

2. El segundo es el Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (Trans-Pacific Partnership (TPP) Agreement).

Las negociaciones sobre el T-TIP (o ATCI por sus siglas en español) comenzaron en 2014 y la última ronda tuvo lugar el mes pasado en Nueva York. El borrador consta de 24 capítulos que regulan entre otros los temas de acceso a mercado (bienes y servicios), inversión extranjera, medio ambiente, solución de controversias y derecho de competencia. Se estima que las negociaciones deben concluir a finales de este año.

El TPP, por su parte, se remonta a 2006, cuando entró en vigencia un tratado de libre comercio entre 4 países pertenecientes al Asian-Pacific Economic Cooperation (APEC): Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. En 2008 Estados Unidos expresó su interés en participar en el acuerdo, pero solo en 2011 se concretaron los primeros pasos para negociar un acuerdo multilateral.

Las conversaciones se iniciaron entre nueve países (Australia, Brunei Darussalam, Chile, Malasia, Nueva Zelandia, Perú, Singapur, Vietnam, y Estados Unidos). Posteriormente se sumaron Canadá, México y Japón, para completar 12 países.

Al igual que el acuerdo con la Unión Europea, el TPP regularía el acceso a mercados de bienes y servicios, la inversión extranjera y los mecanismos de solución de controversias, así como otros temas referentes al comercio, como la propiedad intelectual, el derecho de competencia y las disposiciones sobre estándares laborales y ambientales. Este tratado ha sido considerado una de las más grandes prioridades del gobierno del presidente Obama.

Mandatarios de los países del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica en el año 2010.
Foto: Wikimedia Commons

¿Nos quedamos afuera?

Al suscribir los acuerdos anteriores, Estados Unidos estaría conformando dos mega-bloques de comercio e inversión con sus principales socios extranjeros. Al concentrar –aún más- el comercio y la inversión estadounidenses en estos dos grupos de socios, se verían afectados otros socios menores.

Algunos críticos sostienen que estos tratados están favoreciendo a las grandes empresas y promoviendo la concentración de la riqueza. Los gobiernos firmantes afirman, por el contrario, que se trata de crear nuevos empleos, promover las exportaciones y la inversión.

Colombia ha mostrado su interés de participar en las negociaciones del TPP, especialmente después de la firma de la Alianza del Pacifico y de que sus otros miembros (Chile, México y Perú) fueran invitados a ser parte  de este acuerdo. Pero Colombia todavía no ha sido invitada.

Una de las razones que se han esgrimido para explicar esta ausencia es el hecho de que Colombia no hace parte del APEC, foro del que es observador desde 1995, cuando presentó una solicitud de ingreso que aún no ha sido aceptada. De hecho, desde 1998 el APEC no ha aceptado ningún miembro nuevo por diversos motivos, como las crisis económicas de 1998 y de 2008.

Algunos analistas han señalado que Colombia necesita sumarse cuando antes a las conversaciones sobre el TPP porque de no hacerlo perdería competitividad en los diferentes mercados del Asia- Pacifico y porque en la hipótesis de que le permitieran adherir más adelante tendría muy poco espacio de negociación.

Competitividad, la clave

Dada la situación anterior debemos preguntarnos si se justifica mantener una política de integración comercial como la que Colombia ha venido utilizando durante la última década.

Pese a los temores y a las críticas sobre las consecuencias negativas de los tratados de libre comercio que ya hemos suscrito, es todavía temprano para llegar a conclusiones definitivas. Especialmente porque los más polémicos, como son los acuerdos con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea, no han alcanzado los 5 primeros años de vida (ver el Cuadro adjunto)  

Tratados de Libre Comercio vigentes en Colombia*

Acuerdo

Entrada en vigencia

G-3 (Colombia, México, Venezuela**)

1995

Mercosur

2005

El Salvador, Guatemala y Honduras

2009 (Guatemala) y 2010 (El Salvador y Honduras)

Chile

2009

EFTA

2010

Canadá

2011

Estados Unidos

2012

Unión Europea

2013 (aplicación provisional)

Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo

* Incluye solo los TLC. **Venezuela se retiró en 2006

Pero para evaluar la conveniencia de participar en un proceso de integración como el que  señalé arriba deben tenerse en cuenta algunos elementos que trascienden el análisis  económico convencional. Este enfoque convencional se limita a formular un pronóstico  sobre los beneficios y costos del tratado con base en los hechos actuales o pasados y por supuesto sin considerar las condiciones futuras que afectarán su desarrollo.

En el caso que Colombia decida abstenerse de suscribir más acuerdos de comercio, es posible anticipar que los demás países seguirán negociando acuerdos como lo han hecho hasta ahora y el comercio entre ellos se regirá por las reglas allí establecidas. Los productos colombianos quedarán entonces sometidos a las reglas generales, más estrictas y menos favorables en términos de precios y requisitos.

Sociedad Portuaria de Cartagena, en Cartagena de indias.
Foto: Gustavo La Rotta Amaya

Si, por el contrario, Colombia decide entrar o es invitada a participar en los acuerdos que se están negociando, sus condiciones serán iguales a las de los demás socios comerciales. Pero a diferencia de lo que suele pensarse, esto tampoco implicará mayores ventajas para los productos colombianos.

Lo que realmente marcará una diferencia serán los atributos de calidad, precio y diseño de los productos que Colombia ponga en los mercados internacionales. En otras palabras, el problema real radica en la competitividad de los productos colombianos, no en la existencia o no de acuerdos comerciales. Estos acuerdos ayudan pero no son una condición única para el éxito.  

La conclusión anterior traslada la discusión al plano de la competitividad. El punto no es si Colombia decide celebrar o no acuerdos de comercio. La pregunta importante es: ¿qué tan competitivos son los productos colombianos?

Al responder esta pregunta hay que tener en cuenta factores como el contar con la infraestructura adecuada y un modelo educativo orientado a generar capacidades para la innovación. A esto se suma la necesidad de superar las profundas debilidades institucionales: la informalidad, la pérdida de la confianza en la justicia,  y la corrupción.

Aunque estos requerimientos y problemas se conocen y han sido señalados repetidamente, hasta ahora no ha habido una respuesta concreta para solucionarlas ni se ha mostrado voluntad política para emprender reformas serias en estos campos.  Tanto el sector público como el privado  claman permanentemente por que se dé un cambio, pero pareciera ser que ninguno está dispuesto a cambiar!   

 

* Abogada, LL.M., Lic.Oec.Int., Doctora en Estudios Políticos.

twitter1-1@marcelaanzola ​

 

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