¿El marchitamiento del Departamento Nacional de Planeación (DNP)?
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¿El marchitamiento del Departamento Nacional de Planeación (DNP)?

Escrito por Marcela Anzola

Luego de la renuncia del Director del DNP, un reconocido economista, y de que se hubiera filtrado en los medios y las redes sociales que el posible candidato para remplazarlo sería un abogado, las críticas no se hicieron esperar. Para algunos, el Director del DNP debería  ser un economista o alguien con  formación económica sólida, siguiendo la tradición existente desde su fundación. Otros consideran que dada las funciones que hoy cumple la institución, su director no necesariamente tiene que ser economista, pudiendo provenir de campos afines, incluidos la ciencia política o el derecho. Esta discusión, pone de relieve algo que pocas veces se discute, la función y pertinencia del DNP.

El Departamento Nacional de Planeación encuentra su origen en el modelo económico que se plasmó en la reforma constitucional del 36, donde se sentaron las bases para la planeación mediante la creación de los Consejos nacionales de economía y política económica y social. En 1958 estos consejos se fusionaron en el Consejo Nacional de Política Económica y Planeación, y se creó el Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos.

Diez años más tarde, la reforma constitucional de 1968, en su artículo 6 (que, modificó el artículo 32 de la Constitución Nacional) autorizó al Estado para “intervenir en la producción, distribución, utilización y consumo de los bienes y en los servicios públicos y privados, para racionalizar y planificar la economía a fin de lograr el desarrollo integral.” Para cumplir con este mandato se creó el Consejo Nacional de Política Económica y Social –CONPES– y el Departamento Nacional de Planeación –DNP-. Con la reforma constitucional de 1991 la planeación se constitucionalizó (art. 339), y con esto el DNP adquirió un papel protagónico en la formulación del plan de desarrollo.

Sin embargo, con el nuevo modelo económico que introdujo la Constitución del 91, el DNP también debió cambiar su enfoque y con esto sus funciones. Hasta la fecha el Estado participaba directa y ampliamente en la economía mediante: a) un holding de empresas públicas que eran administradas por el Instituto de Fomento Industrial en coordinación con el DNP y el Ministerio de Desarrollo, y b) una serie de medidas de intervención y planificación que eran en gran parte formuladas por los técnicos del DNP.  A partir de 1991 las funciones del DNP se concentraron cada vez más en apoyar la formulación, monitoreo y evaluación del plan de desarrollo, y en la administración del presupuesto de inversión y el sistema general de regalías.

Con la desaparición de la planificación y un enfoque cada vez más orientado hacía el fortalecimiento de una economía de mercado, la labor de planeación se redujo sustancialmente. En la práctica lo que ocurrió es que una vez redactado y aprobado el plan de desarrollo, lo que toma aproximadamente los seis primeros meses del respectivo mandato presidencial, las funciones de la institución en materia planeación se restringen, en buena parte, a las que desarrollaría un centro de pensamiento. Por esto no  sorprende que la actual Misión del Departamento sea la siguiente: “El DNP es el centro de pensamiento del país, que, a partir de su posición técnica y las características del ordenamiento del territorio, coordina, articula y orienta la planificación de corto, mediano y largo plazo, el ciclo de las políticas públicas y la priorización de los recursos de inversión.” (https://www.dnp.gov.co/la-entidad/informacion-general)

Hasta ahora la buena reputación de que ha gozado el Departamento como una institución técnica y de alto nivel profesional, lo ha resguardado de reformas institucionales. Y cuando estas se han dado, se han limitado a reorganizaciones de carácter interno, sin que jamás se haya analizado a profundidad su pertinencia en el contexto actual, y si se justifica mantener una entidad  con cerca de 600 empleados entre personal de planta y contratistas para administrar el presupuesto de inversión y el sistema general de regalías, una vez se aprueba el Plan de Desarrollo

Esta reticencia para analizar a fondo el papel de la institución, ha llevado a que, ante la cada vez más evidente irrelevancia del DNP, se opte por someterla a un proceso de marchitamiento lento, como ha venido ocurriendo en las dos últimas décadas.  Por ejemplo, sus directores, con contadas excepciones, han sido cada vez menos técnicos. Y su revista, Planeación y Desarrollo, conocida por sus excelentes artículos en materia de economía y política pública, desapareció en 2010. Aunque fue relanzada recientemente en Agosto de 2023, pero con un enfoque diferente.

La pregunta que surge entonces es ¿si vale mantener una institución cuyas funciones centrales  se reducen a seis meses de trabajo, y algunas pocas funciones en materia de planeación  durante los tres años y medio siguientes?  ¿No sería más conveniente, y eficiente, trasladar el manejo del presupuesto de inversión y del sistema general de regalías al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y encargar de la labor de planeación a un consejo de planeación que se apoye en grupo de asesores de primer nivel?

Y finalmente, ¿No sería más honroso para el DNP darle un viraje y adecuarlo al contexto actual, en lugar de dejarlo languidecer tristemente?

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2 Comentarios

Rodolfo Cano febrero 29, 2024 - 9:01 am

Dra. Marcela, no no estoy de acuerdo con su opinión sobre el DNP, lo siento, pero disiento de sus comentarios anacrónicos de una entidad que sigue y seguirá siendo técnica. Opinar desde afuera es muy fácil y lo que dice no se ajusta a la realidad, pero quienes conocemos la entidad desde hace cerca de un cuarto de siglo sabemos que el DNP seguirá siendo un faro de concimiento, consciencia pública y centro de pensamiento del Gobierno nacional.

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Marcela Anzola febrero 29, 2024 - 7:05 pm

Muchas gracias. Mi punto es precisamente la necesidad de fortalecerla, pero para eso requiere un rediseño institucional que responda a las necesidades actuales.

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