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El panorama electoral en segunda vuelta: la lucha por el centro

Escrito por Yann Basset
Candidato Presidencial, Gustavo Petro

Candidato Presidencial, Gustavo Petro

Yann BassetAunque Duque parece invencible, Petro podría conquistar el centro y ser el próximo presidente.  

Yann Basset*

Iván Duque: el casi fijo

Aunque estuvo bastante lejos de la victoria en primera vuelta que vaticinaban algunos de sus partidarios, Iván Duque fue el gran vencedor de las pasadas elecciones y el candidato más opcionado a ganar la presidencia.  

Además de que su 39,14 por ciento lo ubica 15 puntos por encima de Gustavo Petro, está respaldado por un electorado fiel tanto en las zonas rurales como en las ciudades intermedias del centro del país.

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Así mismo, cuenta con el respaldo de los partidos tradicionales, pues la semana pasada se adhirieron a su candidatura Vargas Lleras y los partidos que lo acompañaron (Cambio Radical y la U), el partido Liberal y el partido Conservador.

Además de lo anterior, las encuestas coinciden en que Duque tiene una imagen menos negativa que su adversario, lo que aumenta las posibilidades de atraer a los ciudadanos que apoyaron a los candidatos de centro eliminados en primera vuelta.

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Petro: el hito de la izquierda

Elecciones presidenciales.
Elecciones presidenciales.  
Foto: Embajada de Colombia en Jamaica

Por su parte Gustavo Petro logró una verdadera hazaña: no sólo obtuvo la mayor votación de la izquierda en la historia de Colombia (25,08 por ciento), sino que lo logró a pesar de la fragmentación que caracteriza a esta corriente política.  

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Antes de estas elecciones, los triunfos de la izquierda se limitaban a las grandes ciudades (especialmente Bogotá) y a algunos pequeños municipios de tradición revolucionaria. Petro logró conquistar territorios que tradicionalmente eran más afines a la derecha que a la izquierda: la costa Caribe, la costa Pacífica, y el sur del país.

Este éxito se debe en buena medida a que Petro logró apropiarse del discurso de la defensa de la paz. Los territorios donde ganó corresponden, en efecto, a los que votaron por “sí” en el plebiscito de 2016. Duque arrasó en los territorios que votaron por el “no”.

Por otra parte, Petro logró obtener el apoyo de los estratos más bajos en las grandes ciudades. Esto constituye un logro histórico, pues contrario a lo que se pensaría, ellos tradicionalmente han apoyado políticos de derecha.

Sin embargo, Petro está lejos de convocar a todos los electores que respaldaron la reelección de Santos en 2014 y defendieron el Acuerdo de Paz en 2016, pues muchos de estos votantes –pertenecientes a la clase media de las grandes ciudades– apoyaron candidatos de izquierda en el pasado, pero esta vez prefirieron unirse a la campaña de Fajardo.

Adicionalmente, gran parte del electorado de Petro pertenece a sectores que presentan un comportamiento electoral volátil e inconstante: los jóvenes, los estratos bajos urbanos, y los votantes de la costa Caribe.

Fajardo: una amarga derrota

Excandidato a la Presidencia, Sergio Fajardo.
Excandidato a la Presidencia, Sergio Fajardo.  
Foto: Facebook – Fajardo

Con 23,73 por ciento de los votos, Sergio Fajardo estuvo a poco más de un punto de vencer a Gustavo Petro y pasar a segunda vuelta.

Pero Fajardo no logró vencer los límites que le impuso la geografía de su campaña. Pese a respaldar la paz, obtuvo muchos de sus votos en tierras del “no”, especialmente en Antioquia.

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Aunque sus aliados de la coalición Colombia lo ayudaron a conseguir votantes en la cordillera oriental y en el Valle, Fajardo no logró obtener apoyo en las tierras pro-acuerdos de paz de las dos costas y el sur del país. Paradójicamente, sí conquistó dos de las grandes capitales: tanto en Cali como en Bogotá venció a sus contrincantes.

La lucha por el centro

Dada esta configuración territorial del voto, Duque y Petro llegan a la segunda vuelta con un objetivo claro: conquistar los votos del centro que Fajardo, y en menor medida, Vargas Lleras y De la Calle, dejaron huérfanos.

La mitad de los votos del primero se ubican en las diez ciudades más pobladas del país. Esto significa que el objetivo principal de los dos candidatos en segunda vuelta es el electorado urbano de clase media. Este electorado es difícil por su inestabilidad e independencia. Se trata de ciudadanos que no se dejan encerrar en consignas vacías, y cuyo comportamiento depende de cómo se desarrolle la campaña electoral.

El hecho de que Duque haya recibido la adhesión de prácticamente toda la ex coalición de Unidad Nacional no necesariamente le suma muchos votos. Los electores de De la Calle no son los del partido Liberal, y los de Vargas Lleras, aunque se supondría están ideológicamente más cerca de Duque que de Petro, se ubican mayoritariamente en las dos costas donde Petro cuenta con un enorme respaldo.

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Así, estos apoyos le servirán más a Duque para formar una coalición oficialista después de las elecciones –si gana–  que para ganar esta segunda vuelta. De hecho, los resultados de Vargas Lleras en primera vuelta demuestran que hay alianzas que restan más de lo que suman en términos de votos, debido al sentimiento generalizado de inconformidad con la clase política tradicional.

Por otro lado, pese a que Petro logró el respaldo de la mayoría de los dirigentes de la Alianza Verde y el Polo Democrático, la decisión de Fajardo y De la Calle de votar en blanco es un golpe duro, pues lo deja solo y con dificultades para reunificar a su favor el campo del “sí” a la paz.

Este panorama promete que la campaña de segunda vuelta funcionará con una lógica distinta de la de la primera vuelta. Petro se valdrá de la bandera anti-corrupción y anti-política que él y Fajardo agitaron en primera vuelta para derrotar a Duque, quien tratará de limpiar el nombre de una clase política tradicional sumamente desprestigiada.

Así mismo, Petro intentará posicionarse como el defensor fiel de la anhelada paz que los santistas traicionaron y Duque destruirá si llega al poder. Si lo logra, Petro podría desafiar todo pronóstico y dar una sorpresa, o al menos, a posicionarse como un actor insoslayable en el porvenir del país.

*Profesor de la Universidad del Rosario, director del Observatorio de la Representación Política (ORP) http://www.procesoselectorales.org/ twitter: @ORPoliticaUR

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