¿Sirven las encuestas para escoger candidatos?
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¿Sirven las encuestas para escoger candidatos?

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Las encuestas ganan espacio como mecanismo de nominación en los partidos, pero su uso abre preguntas de fondo sobre poder interno, reglas, favoritismos y la verdadera representatividad de estas decisiones.

Qué son y para qué sirven las encuestas

Las encuestas son instrumentos para obtener información electoral y orientar decisiones estratégicas. 

Aunque su uso para escoger candidaturas es poco común, algunos partidos nuevos —como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia o Morena en México— las han utilizado para conformar sus listas legislativas.

  • Quienes las defienden sostienen que las encuestas permiten conocer preferencias más amplias que una consulta interna, ayudan a evitar disputas y pueden abrir espacio a nuevos liderazgos.
  • Quienes las critican advierten que sirven para eludir decisiones internas, legitimar acuerdos previos o trasladar hacia afuera conflictos que deberían resolverse dentro del partido.

El efecto de una encuesta depende de decisiones políticas clave: qué se pregunta, a quién se consulta y qué tipo de muestra se usa. Además, a diferencia de una votación interna, resulta difícil limitar la muestra solo a la militancia, por lo que el resultado puede reflejar preferencias externas al partido.

Otro problema es que las precandidaturas suelen utilizar encuestas para construir expectativas favorables aun cuando las cifras solo muestran percepciones pasajeras.

Cómo se escogen los candidatos en Colombia

La selección de candidaturas expresa cómo se distribuye el poder dentro de un partido. 

En Colombia el mecanismo tradicional ha sido el “bolígrafo”: decisiones tomadas por la dirección bajo reglas ambiguas.

Pero la lista abierta y la sobreoferta de partidos limitan ese control. Para las elecciones legislativas, las organizaciones necesitan atraer figuras capaces de movilizar votos; esto reduce el margen para decisiones estrictamente internas.

En la elección presidencial, aunque no existe lista abierta, sí existe sobreoferta partidaria. De allí surge un “sistema de cuatro vueltas”:

  1. conseguir la nominación de un partido,
  2. competir en una consulta interpartidaria,
  3. pasar a la primera vuelta, y
  4. negociar apoyos para la segunda.

En este escenario, pocos partidos recurren a mecanismos participativos. El liberalismo abandonó las consultas internas; la izquierda —Polo Democrático y Pacto Histórico— las ha usado cuando ha sentido mayor fortaleza electoral. Esto coincide con la experiencia internacional: las primarias tienden a surgir en partidos que buscan recuperar legitimidad o en organizaciones con fuertes corrientes internas.

Respecto de las encuestas, su empleo se ha concentrado en medir la “fuerza electoral” de una precandidatura dentro de procesos dirigidos por las directivas. Solo partidos nuevos y de tipo “atrápalo todo” han incorporado la encuesta como método de decisión, sobre todo en la conformación de listas legislativas.

Foto: Pixabay: Tara Winstead

El caso del Centro Democrático

En Colombia, el Centro Democrático ha usado encuestas como parte de un procedimiento informal y por etapas, pues su aspirante deberá competir en una consulta con otras fuerzas de derecha, como ocurrió en 2018. El partido también ha recurrido a la aclamación en Convención, como en 2014 y 2022 con Óscar Iván Zuluaga.

Para 2026, el mecanismo basado en encuestas enfrenta críticas internas por riesgos de manipulación en la elección de la firma encuestadora y en el diseño del proceso. La disputa ha llevado a aplazar la decisión, lo cual puede alterar la percepción de fortaleza de cada precandidato.

Además, nuevas figuras —como Abelardo De la Espriella— han entendido que, en ausencia de debates formales y reglas de equidad mediática, una encuesta interpartidaria puede favorecer a quienes invierten fuertes sumas en visibilidad a corto plazo. Esto aumenta la tensión entre procedimientos partidarios tradicionales y estrategias basadas en exposición mediática.

Encuestas personalistas 

Las encuestas reflejan la personalización de la política: la decisión no surge de la conciliación interna, sino de la oportunidad de triunfo individual.

Un elemento adicional es que un partido cuyo estatuto reconoce un líder vitalicio recurra a una encuesta para definir su candidatura presidencial. Es un contraste fuerte entre la concentración del poder interno y el uso de un mecanismo que, en teoría, debería ampliar la participación.

Conclusión

Las encuestas pueden ofrecer información útil, pero no reemplazan los procedimientos colectivos ni resuelven las tensiones internas de un partido. En un sistema fragmentado como el colombiano, pueden terminar reforzando la personalización y trasladando hacia afuera decisiones que deberían tomarse dentro de la organización.

Le recomendamos: Topes al gasto electoral: reglas que los expertos saben cómo esquivar

Acerca del autor

Camilo Cruz Merchan
ccruz@razonpublica.org | + posts

*Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, docente Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, Universidad del Valle.

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*Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, docente Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, Universidad del Valle.

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