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La politización de la pandemia en Estados Unidos

Escrito por Marcela Anzola
Inequidad en EEUU

Marcela AnzolaTrump pretende ganar las elecciones en vez de solucionar los problemas que enfrenta su país.

Marcela Anzola*

Trump en peligro

La popularidad de Trump está disminuyendo y, con ella, la posibilidad de su reelección.

Después del fallido juicio de destitución (impeachment) la reelección parecía asegurada. Pero el panorama cambió con la incapacidad del gobierno federal para enfrentar la emergencia y su creciente número de contagios y de muertes.

Hace unas semanas las encuestas favorecían a Trump. A principios de ese mes contaba con un 49% de aprobación, pero el 16 de abril había caído al 40%. Para los analistas esta disminución se debe al mal manejo de la crisis sanitaria.

Según la encuesta del Pew Research Center (entre el 7 y el 12 de abril), dos terceras partes de los entrevistados opinaron que Trump había reaccionado tarde, y el 52% afirmó que el presidente había hecho creer que la situación no era tan grave como realmente era.

Adicionalmente, dentro de las filas republicanas ha surgido una disidencia reunida en el Lincoln Project. Este grupo se opone a la reelección de Trump, y más recientemente ha expresado su posible apoyo a la candidatura de Biden. Una movida sin precedentes en la política americana.

La reacción del presidente ha consistido en acusar a otros (a China, a la OMS, a Obama, a los congresistas o a los gobernadores del partido demócrata) y en capitalizar su protagonismo en las medidas económicas frente a la crisis.

Vea en Razón Pública: La COVID 19 y las (malas) lecciones de Europa y de Estados Unidos

Ataques a la OMS y al gobierno de China

En el plano internacional, Trump insiste en mostrarse como una víctima de la OMS y de China.

Por eso el 14 de abril ordenó retener los aportes de Estados Unidos a la OMS, hasta aclarar si esta organización había ocultado información para favorecer a China. Dijo además que en enero había recibido información de la OMS según la cual la COVID-19 no representaba un riesgo para Estados Unidos.

La OMS respondió demostrando que había alertado oportunamente sobre el peligro y sobre la magnitud de la pandemia.

Trump también acusó a China de ocultar las verdaderas cifras de contagios y muertes, así como de no revelar los verdaderos orígenes del virus. En Estados Unidos circula la teoría de que el virus fue producto de un error en un laboratorio, que a su vez pretendía demostrar la superioridad tecnológica de China sobre Estados Unidos.

Imagen de Trump en la pandemia

Foto: Flickr
La aprobación de Donald Trump ha decrecido debido a su manejo de la pandemia.

En el plano internacional, Trump insiste en mostrarse como una víctima de la OMS y de China.

China negó estas acusaciones, presentó una actualización de las cifras que muestran un aumento de 50% respecto de las muertes, y explicó que el desfase se debía a una demora en los reportes de muertes ocurridas por fuera de los hospitales, pero no a una falta de transparencia.

Adicionalmente, el gobierno chino le pidió al Secretario de Estado Mike Pompeo que dejara de hablar del ‘virus de Wuhan’. Esto ha enrarecido aún más las tensas relaciones entre los dos países.

Lea en Razón Pública: La COVID y las malas decisiones de Europa y Estados Unidos

Las medidas económicas

Como defensa ante las críticas y pensando en las elecciones de noviembre, Trump se ha presentado como el gran benefactor o como el protagonista de las medidas económicas. Por eso:

  1. Trump insiste en que su nombre figure en los cheques que el gobierno está enviando a muchísimas familias. Esto sería ilegal, ya que utiliza fondos públicos para una campaña electoral. Ante la férrea oposición de los demócratas, se acordó que su nombre aparecerá en el memo remisorio, pero no como firmante del cheque –lo que a su vez se tradujo en demoras de los cheques en perjuicio de miles de familias-
  2. También por eso insiste en la celeridad para reabrir la economía, aunque con esto contradiga a sus propios expertos y asesores. Pese a la grave situación sanitaria en varios estados, esta semana Trump amenazó con ordenar la reapertura haciendo uso de su ‘autoridad absoluta’ –lo cual es obviamente contrario a la Constitución y mereció la réplica de muchos republicanos-.

Tras el diluvio de críticas Trump, se limitó a expedir unas directrices para la apertura gradual de la economía, dejando a los gobernadores un amplio margen de libertad.

Como defensa ante las críticas y pensando en las elecciones de noviembre, Trump se ha presentado como el gran benefactor o como el protagonista de las medidas económicas.

Pero al día siguiente Trump emprendió una campaña en Twitter apoyando las protestas contra la cuarentena, y promoviendo “la liberación” de Minnesota, Michigan y Virginia, cuyos gobernadores pertenecen al partido demócrata. En uno de esto trinos, el presidente llama a defender la segunda enmienda, la que permite el porte de armas en Estados Unidos.

La interferencia constante del presidente Trump ha hecho todavía más difícil la adopción y ejecución de las medidas restrictivas en distintos estados: de Michigan a Carolina del Norte y de Kentucky a California, se han realizado protestas callejeras contra esas medidas. El 18 de abril en Texas tuvo lugar una demostración organizada por seguidores de Trump, para exigir la inmediata apertura de la economía.

¿Ventaja o desventaja electoral?

Las estrategias de Trump pueden aumentar su popularidad y contribuir a su reelección:

-Debemos recordar que los norteamericanos, y en especial los republicanos, en general tienen una vieja aversión a participar en organismos internacionales, porque los creen innecesarios y costosos para los contribuyentes.

-Tanto republicanos como demócratas se han mostrado temerosos frente a la cada vez más agresiva expansión económica de China. El hecho de que el manejo de la pandemia la afecte económicamente pueden ser una buena noticia para Estados Unidos.

-La estrategia de presionar la reapertura de la economía está teniendo eco en sus bases electorales, al igual que entre quienes piensan que las medidas estrictas son innecesarias: algunos grupos religiosos para quienes la pandemia fue enviada por dios, y él la quitará cuando quiera.

Medidas de protección económicas en EEUU

Foto: PxHere
Muchas de las medidas de Trump han sido tomadas para proteger la economía.

Pero el uso oportunista de las medidas, como en el caso de los cheques de alivio, así como la total ineficiencia de la Casa Blanca para enfrentar la pandemia, podrían hacer que Trump pierda las elecciones.

Todo dependerá de qué intereses primen entre el electorado. En un país donde la pandemia ha desnudado la profunda inequidad y la no menos profunda polarización, las elecciones posiblemente enfrentaran el discurso de los grupos económicos y religiosos que apoyan a Trump con el discurso de competencia técnica y unidad ante la crisis que abandera Biden.

Mientras tanto, todo esto está contribuyendo a enrarecer y politizar la toma inmediata de decisiones de vida o muerte. En el mediano plazo, esto puede ser muy costoso para Estados Unidos.

*Abogada, LL.M., Lic.oec.int., consultora independiente en las áreas de competitividad, comercio internacional e inversión extranjera. @marcelaanzola

 

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