La sombra de Trump en las elecciones en Canadá y Australia
Foto: Flickr: International Transport Forum y X: Mark Carney

La sombra de Trump en las elecciones en Canadá y Australia: el papel del “enemigo externo” y sus implicaciones para las narrativas políticas

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Las elecciones federales de 2025 en Canadá y Australia están marcadas por la derrota de una ola conservadora que, hasta hace poco, parecía imparable. Este fenómeno se puede atribuir en gran medida a las políticas exteriores del presidente estadounidense, que generaron una reacción nacionalista en ambos países y opacaron cualquier otro discurso.

Las elecciones federales en Canadá y Australia, en abril y mayo de 2025, respectivamente, parecen mostrar una tendencia clara. En ambos casos el concepto del “enemigo externo” ha emergido como un eje central en las campañas electorales. Ambos países experimentaron un cambio en la narrativa política, al desplazar temas tradicionales como la economía y la salud hacia una retórica centrada en la defensa de la soberanía nacional frente a amenazas externas. 

Las políticas internacionales del presidente estadounidense, Donald Trump, desempeñaron aparentemente un papel crucial, al convertirse en un catalizador que redefinió las estrategias electorales y las percepciones públicas en ambas naciones. La posición de los partidos respecto a su alineación o disociación con las políticas y el estilo de Trump llevó a resultados electorales inesperados que vale la pena tener en cuenta. 

En este análisis exploraremos cómo la retórica de Trump moldeó las campañas electorales en ambos países, las similitudes y diferencias en sus enfoques y las posibles repercusiones en el ámbito global. ¿Podemos esperar que otros países sigan esta tendencia? ¿Cuáles serían las implicaciones de tal fenómeno?

El cambio electoral de Canadá: la primacía de la soberanía y el nacionalismo

Tras la renuncia de Justin Trudeau, el Partido Liberal canadiense eligió a Mark Carney como su nuevo líder. Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, asumió el liderazgo en un momento en que los conservadores, liderados por Pierre Poilievre, dominaban las encuestas con un discurso antiwoke y una crítica a las políticas progresistas de Trudeau. 

La situación cambió drásticamente cuando el presidente Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones canadienses y sugirió públicamente la anexión de Canadá como el 51.º estado de Estados Unidos. A partir de ese momento,  la campaña electoral estuvo marcada por las tensiones con el presidente estadounidense, Donald Trump, ya que estas acciones fueron percibidas como una amenaza directa a la soberanía canadiense y generaron una ola de nacionalismo y rechazo hacia las políticas de Trump. El movimiento “Canadá no se vende” reflejó este sentimiento y promovió el orgullo nacional y el apoyo a productos locales.

Como resultado, el Partido Liberal de Carney ganó las elecciones federales el 28 de abril de 2025, al obtener 169 escaños, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta (172 escaños). El líder conservador Pierre Poilievre, inicialmente favorito para ganar, sufrió una derrota en su propio escaño parlamentario, aunque quedó en segundo lugar, con 144 escaños. Su asociación con la retórica trumpiana y el distanciamiento tardío de las políticas de Trump contribuyeron a su derrota. 

El resultado de las elecciones señaló un claro rechazo a la interferencia estadounidense y un deseo de una dirección política canadiense independiente.

El panorama electoral de Australia: estabilidad por encima del populismo de derecha

En Australia, el Partido Laborista, liderado por el primer ministro, Anthony Albanese, enfrentaba una campaña electoral desafiante, con una oposición conservadora que adoptaba una retórica similar a la de Trump, liderada por  Peter Dutton,  quien, luego de la victoria de Trump en Estados Unidos, quiso aprovechar un rechazo en Australia a las llamadas políticas woke y los problemas de la guerra cultural.

Sin embargo, luego de que Trump empezó con su guerra de aranceles,  las preocupaciones sobre las políticas de Trump, especialmente en materia de seguridad y comercio, comenzaron a influir en el electorado australiano. 

El Partido Laborista del primer ministro Anthony Albanese capitalizó estos sentimientos. De cara a unas elecciones en medio de la incertidumbre económica mundial, Albanese subrayó la necesidad de una gobernanza estable y advirtió en contra de la adopción de políticas divisivas que siguieran el enfoque de Trump. Esto se vio como una crítica indirecta al líder de la oposición. 

En tiempos de incertidumbre, y ante una amenaza externa, los votantes tienden a apegarse a lo conocido en lugar de optar por el cambio. Ese sentimiento fue en contra de la campaña de Dutton. Su imagen de hombre fuerte, duro con el crimen, la inmigración y las políticas woke no sirvió de nada. Y aunque intentó apartarse de esta imagen, no lo logró. 

El 3 de mayo de 2025, Albanese obtuvo una victoria histórica al ser reelegido como primer ministro de Australia y convertirse en el primer líder en lograr un segundo mandato consecutivo en más de dos décadas. Su partido, el Laborista, no solo retuvo el poder, sino que también aumentó su mayoría en la Cámara de Representantes, al asegurar al menos 80 de los 150 escaños disponibles, según proyecciones de la Comisión Electoral Australiana.

En su discurso de victoria en Sídney, Albanese hizo énfasis en la importancia de los valores australianos, al afirmar: “Nuestro gobierno elegirá el camino australiano, porque estamos orgullosos de quiénes somos y de todo lo que hemos construido juntos en este país”. 

Esta elección no solo refuerza el mandato de Albanese, sino que también marca un cambio significativo en la política australiana, con un enfoque en soluciones pragmáticas y un distanciamiento o rechazo de la polarización política al estilo estadounidense.  

Foto: Imágenes recuperadas de Wikimedia Commons y Flickr ¿Está el estilo de Donald Trump generando un rechazo hacia las ideologías conservadoras o, por el contrario, está contribuyendo a consolidarlas?

Claves del giro electoral en Canadá y Australia en 2025: ¿Cambio coyuntural o estructural?

Las elecciones federales de 2025 en Canadá y Australia están marcadas por la derrota de una ola conservadora que, hasta hace poco, parecía imparable. Como se mostró, este fenómeno se puede atribuir en gran medida a las políticas exteriores del presidente estadounidense, que generaron una reacción nacionalista en ambos países y opacaron cualquier otro discurso. Sin embargo, vale preguntarse si se trata de una reacción coyuntural impulsada por los eventos recientes o si, más bien, se trata de una transformación estructural en la política de estas naciones.

En ambos países, los electorados demostraron una resistencia considerable a las figuras políticas que adoptaron el enfoque confrontacional y populista característico de Trump. Este rechazo respondió a las presiones económicas de los aranceles impuestos por Trump, sin criticar directamente las políticas conservadoras.   

Es muy posible que, si el fenómeno Trump no hubiera estado presente, la narrativa conservadora habría primado. Lo cual puede tener implicaciones en el mediano plazo. En efecto, mientras en Canadá las políticas estadounidenses y los comentarios de Trump sobre la anexión tuvieron un impacto directo en el discurso nacional, en Australia las preocupaciones giraron más en torno a la posible adopción de estilos políticos similares, lo que puede marcar una diferencia en el mediano plazo. El tiempo dirá si estas tendencias se consolidan o si son simplemente reacciones temporales a eventos específicos.

No obstante, estas experiencias plantean una cuestión crucial: ¿podrían estos cambios políticos replicarse en otros contextos y desencadenar transformaciones en las políticas globales y redefinir el futuro de las narrativas conservadoras? ¿Está el estilo de Donald Trump generando un rechazo hacia las ideologías conservadoras o, por el contrario, está contribuyendo a consolidarlas?

El primer mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos (2017-2021) se caracterizó por su estilo político confrontacional, populista y nacionalista. Este enfoque no solo reconfiguró la política interna estadounidense, sino que también influyó en otros líderes. Erdogan, por ejemplo, fortaleció su poder y autoritarismo en Turquía; Bolsonaro, conocido como el “Trump tropical”, ascendió a la Presidencia de Brasil con una retórica antiestablecimiento, y Milei en Argentina adoptó un discurso anarcocapitalista y provocador similar al de Trump, desafiando los partidos tradicionales. 

En varios países europeos, líderes populistas han adoptado tácticas y retóricas similares a las de Trump, aprovechando las inquietudes de los votantes sobre inmigración, economía e identidad nacional. En Italia, Giorgia Meloni utilizó un discurso nacionalista y antiestablecimiento, mientras que, en Francia, Marine Le Pen reforzó su postura contra la inmigración y el euroescepticismo. En Alemania, el partido Alternativa para Alemania (AfD) ha ganado fuerza con su retórica antiinmigración y la defensa de la identidad nacional, consolidándose como una fuerza relevante en el Bundestag tras las elecciones de 2021 y 2024. En general, estos líderes buscan movilizar a sus bases prometiendo “recuperar el control del país” y desafiar el statu quo

Algo que sí es claro es que el modelo político de Donald Trump está dejando una huella en la escena mundial, al generar tanto seguidores como detractores. 

Aunque las políticas implementadas durante el primer mandato de Trump han sido objeto de críticas y controversias, es innegable que algunas de sus posiciones internas continúan siendo relevantes para una parte considerable del electorado. La estricta política migratoria, el desmantelamiento de ciertas estructuras estatales y su firme postura frente a la cultura woke aún resuenan con votantes que buscan soluciones claras y contundentes en estos ámbitos. Por tanto, estos temas siguen siendo puntos de debate y reflexión dentro de los círculos políticos y sociales e influyendo en las estrategias de campaña y en las decisiones de los votantes.

Sin embargo, los recientes resultados en Canadá y Australia sugieren que la aversión hacia la política internacional de Trump podría estar generando una contraofensiva soberanista en varios países. En lugar de fortalecer discursos políticos afines, su influencia parece estar alimentando movimientos que buscan estabilidad y unidad frente a la polarización. A medida que los diferentes países tengan que enfrentar las repercusiones de su particular estilo, se podrá saber si el futuro político global se inclinará hacia la consolidación de narrativas conservadoras o si, por el contrario, buscarán enfoques más equilibrados y pragmáticos.

Las elecciones en Canadá y Australia ofrecen un escaparate de cómo las figuras políticas pueden enfrentarse a la polarización, y los próximos años serán cruciales para determinar el alcance definitivo de este fenómeno. 

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Acerca del autor

Marcela Anzola
marcelaanzola@razonpublica.org.co |  + posts

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

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Marcela Anzola

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

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