El TLC con Estados Unidos: por qué, para qué y qué implica - Razón Pública
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El TLC con Estados Unidos: por qué, para qué y qué implica

Escrito por Marcela Anzola
Marcela Anzola

marcela anzolaCerca, por fin, de firmar este acuerdo, el debate sigue polarizado por sesgos ideológicos. Por eso es necesario recordar las razones, el alcance, los beneficios potenciales y los riesgos que conlleva la entrada en vigencia de este acuerdo trascendental para Colombia.

Marcela Anzola *

Mucha ideología, pocos argumentos

0142Los recientes avances en el proceso de ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC-US) han vuelto a poner sobre el tapete la discusión sobre los efectos previsibles de este acuerdo sobre la economía y la sociedad colombianas.

La discusión se ha polarizado al verse permeada por fuertes concepciones ideológicas. La mayoría de las críticas se basa en mitos sobre el comercio internacional, enraizados -principal aunque no exclusivamente- en la derecha proteccionista o en la izquierda anticapitalista, que se oponen a los acuerdos de comercio, especialmente cuando se celebran con países desarrollados.

Realidad y compromisos

No obstante lo anterior, Colombia ya ha suscrito varios acuerdos similares a los del TLC-US y está negociando otros del mismo tipo, así:

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Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo

Esto implica que Colombia, además de los compromisos adquiridos en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los tratados tradicionales como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALADI) o la Comunidad Andina de Naciones (CAN), cada vez adquiere más compromisos que obviamente pueden poner en peligro a los sectores que no estén preparados para la competencia frente a productos provenientes de otros países, pero también abren oportunidades para los colombianos que estén en condiciones de competir en los mercados externos.

Por esta razón, en lugar de ideologías, necesitamos un debate serio y técnico sobre los acuerdos comerciales, para aclarar sus posibles efectos, sus ventajas y desventajas, así como los retos y oportunidades que plantean. Este debate implica comprender el alcance y las razones que indujeron o inducen a suscribir cada acuerdo, en este caso el TLC-US que ha resultado ser el más polémico.

Razones para negociar

Tanto la teoría económica tradicional como la economía política concluyen que los acuerdos comerciales pueden aumentar el bienestar de los países-parte, al mejorar la asignación de los recursos productivos y al reducir las ineficiencias resultantes de la ausencia de reglas de largo plazo.

Así, los documentos del gobierno colombiano justifican el TLC-US por el aumento en la competitividad que se derivaría de reducir las barreras arancelarias[2]. A este argumento conceptual se sumaron otras dos consideraciones muy importantes:

-En primer lugar, que Estados Unidos es el primer socio comercial de Colombia;

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Fuente: Fuente: DIAN-DANE Cálculos: DANE – Gráfico del Autor

-Y en segundo lugar, que buena parte de las exportaciones colombianas a Estados Unidos se favorecen con las concesiones unilaterales de este país a Colombia establecidas en la "Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga" (ATPDEA, por sus siglas en inglés)[3] (ver gráfico 1 y cuadro 2). Ahora bien, para Colombia el TLC es preferible al ATPDEA porque:

  • Reemplaza concesiones unilaterales y temporales por un acuerdo obligatorio y permanente (baste recordar los sobresaltos que ha tenido Colombia ante las prórrogas del ATPDEA y las dificultades surgidas tras su vencimiento el pasado 15 de febrero, sin que haya sido renovado);
  • Independiza el comercio de los resultados de la lucha contra las drogas.

Gráfico 2
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Fuente: Ministerio de Comercio Exterior [4]

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Fuente: USTR y Ministerio de Comercio Exterior

De acuerdo con esto, la suscripción del acuerdo con Estados Unidos era imperativo si se querían mantener las preferencias otorgadas a dos de los principales productos de exportación colombianos: petróleo y sus derivados (por ejemplo fuel-oil) y flores. En el 2010, el petróleo representó el 86 por ciento de las ventas bajo ATPDEA, con un valor de US$8.000 millones. Las exportaciones de flores representaron el 7 por ciento, y el otro 7 por ciento restante correspondió a confecciones y preparaciones alimenticias.

A las razones anteriores se agregó el hecho de que a partir de la suscripción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994 (NAFTA, por su nombre en inglés), Estados Unidos cambió su política en materia comercial y emprendió una amplia serie de negociaciones bilaterales con distintos países (ver cuadro 3). Esto en la práctica significa que los productos provenientes de los países que suscribieron o suscriban acuerdos con Estados Unidos reciben o van a recibir un tratamiento más favorable que los provenientes de países no firmantes. En otras palabras, para Colombia el abstenerse de buscar un TLC significaba una disminución de facto de su competitividad en el mercado norteamericano.

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Fuente: Office of the United States Trade Representative http://www.ustr.gov/

 Hay un tema adicional, que raramente se considera en los debates. Los países que cuentan con tratados de libre comercio se hacen más atractivos para la inversión extranjera, en tanto se convierten en una plataforma exportadora para ingresar al mercado de los demás países-parte del respectivo acuerdo. Este ha sido el caso de México, que después de suscribir NAFTA atrajo inversión de países que por esta vía buscaban acceder a los mercados estadounidense y canadiense. Algo similar ha ocurrido en Costa Rica después de suscribir el CAFTA (por el nombre en inglés del TLC entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos).

Para Colombia el no contar con un acuerdo con Estados Unidos implicaba que en igualdad de condiciones, por ejemplo, con un país-parte del CAFTA, los inversionistas preferirían ubicarse en este último. Así mismo podía significar que empresas colombianas con posibilidades de entrar en el mercado americano, optaran por ubicarse en aquellos países que contaran con acuerdos con Estados Unidos.

Alcance y contenido del TLC

El TLC-US es un área de libre comercio que, a diferencia del ATPDEA, crea derechos y obligaciones para ambas partes. Aunque se trata de una de las formas más simples de integración, ya que compromete solo la reducción de aranceles y las medidas necesarias para garantizar el acceso al mercado, el TLC-US puede catalogarse como un tratado complejo en tanto cubre temas más allá de los tradicionales de comercio de bienes, como el comercio de servicios y las compras del Estado. A estos se suman los capítulos sobre propiedad intelectual, inversión extranjera, libre competencia y asuntos laborales y ambientales.

Al hacer un balance de los resultados de las negociaciones, los aspectos más relevantes se pueden resumir como sigue[5]

Comercio de Bienes

En esta área, a pesar de que en Estados Unidos los aranceles son bajos (un promedio del 3%), y en ocasiones son cero (“free”), uno de los principales logros para Colombia fue poder consolidar las concesiones del ATPDEA, básicamente porque allí se encuentran, además del petróleo y sus derivados, la manufactura liviana y las confecciones. Para estos últimos, a diferencia del petróleo donde el arancel es cero, los aranceles son relativamente altos. En suma, se obtuvo una desgravación inmediata de aranceles para el 99 por ciento de los productos de exportación colombiana.

En el caso de las importaciones estadounidenses a Colombia, la desgravación inmediata es del 82 por ciento del universo arancelario, la mayor parte bienes de capital o bienes no producidos en el país lo cual puede favorecer el desarrollo de nuevas industrias en Colombia o el fortalecimiento de las existentes, al abaratar los costos de estos bienes.

En cuanto a los bienes usados y a los remanufacturados, un tema sensible para la industria Colombia, se acordó que Colombia podía preservar su discrecionalidad para usar los instrumentos de política comercial disponibles para controlar la entrada de usados al mercado nacional, y con respecto a los remanufacturados se acordó una definición consistente con las sensibilidades de Colombia.

Comercio de Bienes Agrícolas

Este es quizás uno de los sectores más controvertidos. Sin embargo el balance puede considerarse favorable, en la medida en que no solo se consolidaron las concesiones del ATPDEA lo que tiene un impacto positivo en el sector flores y agroindustria, donde los aranceles son altos, sino que además se estableció un proceso de análisis sanitario y fitosanitario más ágil, lo que puede facilitar la entrada a Estados Unidos, y se acordaron compromisos de cooperación en la materia.

En lo que concierne a los sectores más sensibles para Colombia – arroz, maíz y avícola- , los resultados pueden considerarse positivos ya que dan un margen para adoptar medidas que contrarresten los impactos negativos del comercio 

  • Para el arroz, Colombia logró una protección de 19 años, con 6 años de gracia durante los cuales el arancel base es de 80 por ciento. Después del sexto año disminuirá gradualmente.
  • A pesar de que Colombia es deficitario en maíz, para el maíz amarillo, Colombia ofreció un contingente de importación de 2 millones de toneladas. Las importaciones fuera del contingente se harán con un arancel base de 25 por ciento que se desgravará en 12 años. Y para el maíz blanco, la cuota de importación se acordó en 4130,000 toneladas, con una tasa de crecimiento del 5 por ciento.
  • Para los cuartos traseros de pollo frescos Colombia se comprometió a la desgravación a partir de un arancel base de 164.4 por ciento, en 18 años con 5 años de gracia.
  • Para los cuartos traseros de pollo sazonados, Colombia se comprometió con un plazo de desgravación de 18 años, con un plazo de gracia de 10 años.
  • Colombia ofreció además un contingente de importación para cuartos traseros frescos o sazonados de hasta 26,000 toneladas, con una tasa de crecimiento de 4 por ciento.

Es interesante resaltar que para el azúcar, Estados Unidos aumentó la cuota de exportación colombiana (actualmente de 24.000 toneladas) en 50,000 toneladas adicionales anuales, con un compromiso de una tasa de crecimiento anual del 1.5 por ciento.

Finalmente, respecto de los subsidios que Estados Unidos otorga a sus agricultores, que siempre se resalta por los críticos del acuerdo, es preciso recordar que el contexto para el desmonte de este tipo de medidas es la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde ya se han formalizado compromisos al respecto.

Comercio de Servicios

Este ha sido quizás uno de los temas más novedosos y que abre la posibilidad al desarrollo o la consolidación de sectores estratégicos de exportación, como es el caso de la salud, donde ya se han dado varios pasos (oftalmología, cirugía plástica y odontología, por ejemplo). En el acuerdo se resalta la creación de un Grupo de Trabajo sobre Servicios Profesionales para trabajar en estándares para el licenciamiento y certificación de proveedores de estos servicios y reconocimiento mutuo de cuerpos profesionales.

Finalmente, en cuanto a los temores que se tenían en el tema de la cultura , especialmente el asociado con la televisión, el tratado contempla una reserva cultural, mediante la cual el Estado conserva la capacidad de usar instrumentos para promover e incentivar manifestaciones culturales en distintos escenarios como el cine y la televisión.

Compras del Estado

En este capítulo se establece la posibilidad de participar en las licitaciones públicas que promuevan los países parte. Sin embargo, a efecto de proteger la participación de las pymes, el tratado contempla una reserva: Estados Unidos puede reservar para sus Pymes compras o contrataciones individuales hasta por US$100,000 y Colombia puede reservarlas hasta por US$125,000.

Inversión Extranjera

Además de consagrar las disciplinas propias de este tipo de acuerdos (definiciones, trato, protección de la propiedad, reglas para las transferencias de fondos y mecanismos de solución de controversias inversionista-estado), el capítulo de inversión tiene en cuenta las restricciones constitucionales en materia de expropiación y monopolios estatales.

Propiedad Intelectual

En el ámbito de propiedad intelectual, otro sector donde se han presentado fuertes polémicas, es importante resaltar lo siguiente:

  • Se mantienen vigentes las reglas del Acuerdo sobre los Derechos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC/OMS) para el sector salud. Se preservó la discrecionalidad para el uso de instrumentos como licencias obligatorias, importaciones paralelas, y otros que reflejan que la salud pública prima sobre cualquier derecho comercial.
  • No se concedieron patentes de segundos usos, ni de métodos terapéuticos, así como tampoco la concesión de patentes sobre invenciones animales o de plantas (estas últimas solo para el caso colombiano, ya que solo aplican para el país que tenga normas vigentes al respecto).
  • Se prevé la posibilidad de celebrar contratos para la explotación comercial de la biodiversidad

Asuntos laborales y Ambientales

Las disposiciones en materia ambiental y laboral, claramente benefician a Colombia. De una parte garantizan el cumplimiento de las normas, y de la otra prohíben conductas de dumping ambiental y social, lo cual implica que no podrán reducirse los estándares laborales o ambientales para atraer inversión o favorecer el comercio.

Finalmente, el acuerdo contempla además compromisos en materia institucional y mecanismos para la solución de controversias. Cabe mencionar que en las distintas áreas temáticas se incluyen medidas de asistencia técnica en áreas específicas, con el fin de facilitar el ajuste de la economía colombiana a las nuevas circunstancias.

Retos: ¿Cómo enfrentar los riesgos y aprovechar los beneficios?

Un punto que es importante entender en este contexto es que la suscripción del tratado por sí sola no acarrea beneficios ni daños: para poder materializar las ganancias y minimizar los riesgos, es necesario definir adecuadamente las necesidades sectoriales, la capacidad productiva del sector empresarial y dimensionar las oportunidades reales y las políticas adecuadas.

En otras palabras, como el mismo Ministerio de Comercio, Industria y Turismo señala: “Por sí sólo, un tratado de libre comercio no es suficiente para generar desarrollo. A pesar de sus aspectos positivos, también se requiere la voluntad de los países para implementar políticas que permitan dar seguridad y estabilidad a la economía y reducir las diferencias económicas y sociales internas. Es por lo tanto necesario trabajar para modernizar las instituciones públicas, disminuir la inseguridad, mejorar las vías, los puertos, los servicios públicos, las telecomunicaciones, y enfrentar problemas como la corrupción y las fallas en la justicia, entre otros factores” [6].

En conclusión, cabe preguntarse: ¿qué tan preparada se encuentra Colombia para la ejecución satisfactoria, no solo del TLC-US, sino del conjunto de acuerdos similares que ha negociado y se encuentra negociando?

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL.M. Universidad de Heidelberg, Lic.oec.int Universidad de Konstanz, se desempeña como consultora en las áreas de comercio internacional, inversión extranjera, modernización del Estado y anticorrupción.

Notas de pie de página


[1] A pesar de que la ALADI y los acuerdos de complementación económica se pueden considerar también como tratados de libre comercio, ya que solo comprometen la desgravación arancelaria, aquí se hace referencia a los que tienen una estructura similar al TLC suscrito con los Estados Unidos.

[2] Ver por ejemplo el documento del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (2004) ¿Por qué negociar tratados de libre comercio? Oros documentos del Ministerio siguen también la misma línea, ver por ejemplo: http://www.mincomercio.gov.co/eContent/documentos/
RelacionesComerciales/TLC-USA/lanegociacion.pdf
 y http://www.mincomercio.gov.co/eContent/documentos/
RelacionesComerciales/TLC-USA/100preguntas.pdf

[3] Es un régimen de excepción otorgado unilateralmente por los Estados Unidos al Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador para apoyar la lucha contra el tráfico ilícito de drogas. Este régimen busca incentivar las exportaciones mediante bajos aranceles para productos provenientes de sectores que creen fuentes de trabajo alternativas al cultivo de la coca y de este modo promuevan la reducción del narcotráfico.

[4] http://www.mincomercio.gov.co/eContent/newsdetail.asp?id=907

[5] Este resumen que no es exhaustivo, se elaboró con base en el texto del Tratado, el Protocolo Modificatorio y documentos oficiales del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, los cuales se pueden consultar en los siguientes vínculos: http://www.mincomercio.gov.co/eContent/documentos/
RelacionesComerciales/TLC-USA/resumen.pdf
 http://www.mincomercio.gov.co/eContent/documentos/
RelacionesComerciales/TLC-USA/TLC-CartillaLogros.pdf

[6] http://www.mincomercio.gov.co/eContent/documentos/
RelacionesComerciales/TLC-USA/100preguntas.pdf

 

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