
El “aceleracionismo” en Estados Unidos: ¿una amenaza real?
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Sarah Beth Clendaniel, junto a Brandon C. Russell, conspiraron entre diciembre de 2022 y febrero de 2023 para dañar cinco instalaciones de la red eléctrica regional de Baltimore. Sin embargo, fueron descubiertos por las autoridades el 3 de febrero y puestos en prisión para ser juzgados.[1] Ambos se han declarado fervientes creyentes de la supremacía blanca y defensores del «aceleracionismo» como instrumento de lucha.
El aceleracionismo es una corriente filosófica y política que aboga por intensificar los procesos sociales y políticos para precipitar el colapso del sistema existente y dar paso a una nueva era. Sus orígenes se pueden rastrear en los trabajos de Karl Marx. Sin embargo, el término fue popularizado en la década de los 90 por teóricos contemporáneos como Nick Land y los autores del «Manifiesto Aceleracionista», Alex Williams y Nick Srnicek.
En la práctica, el aceleracionismo se expresa más como una ideología con dos vertientes, una de izquierda y otra de derecha. La primera busca utilizar las capacidades del capitalismo para superarlo y construir una sociedad más equitativa y sostenible. La segunda aboga por una intensificación del capitalismo con la esperanza de que su lógica conduzca a un futuro post-humano altamente tecnológico. Las dos vertientes confluyen en su idea de que el sistema actual es insostenible y que se dirige inevitablemente hacia el colapso. Sostienen que, en lugar de tratar de reformar el sistema, se debe acelerar su caída para que pueda surgir un nuevo orden. Y comparten la creencia de que la violencia y la agitación son herramientas legítimas para lograr sus objetivos.
Es importante destacar que no todos los que están interesados en el aceleracionismo son violentos. Sin embargo, la ideología tiene el potencial de radicalizar a las personas y llevarlas a cometer actos de violencia.
En el caso particular de los Estados Unidos, el aceleracionismo ha tenido una influencia significativa en la extrema derecha. Ha servido para justificar la violencia, el terrorismo y otras actividades extremistas. Algunos de los eventos más impactantes de la violencia de extrema derecha han sido inspirados por esta ideología, dentro de los cuales se pueden citar los siguientes:
- El atentado de Oklahoma City, cometido en 1995 por Timothy McVeigh, un simpatizante de la milicia antigubernamental que buscaba provocar una guerra civil y el colapso del sistema federal.
- La masacre de la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur, uno de los templos más antiguos de Estados Unidos y muy importante en la historia de los derechos civiles. El ataque fue perpetrado por Dylann Roof de 21 años quien se declaró defensor del odio racial.
- El tiroteo de Las Vegas, cometido en 2017 por Stephen Paddock, un apostador adicto que buscaba incrementar la tensión social y la violencia armada en el país.
- La masacre de El Paso de 2019 en un local de Walmart a manos de un joven supremacista blanco de 21 años llamado Patrick Wood Crusius, quien expresó su apoyo a los ataques terroristas en la mezquita de Christchurch, Nueva Zelanda, así como su preocupación por la invasión hispana a los Estados Unidos, la automatización, las grandes corporaciones y la degradación ambiental.
- En el 2021, Seth Aaron Pendley, tejano de 28 años fue arrestado y sentenciado a diez años de prisión por conspirar para volar un centro de datos de Amazon en Virginia. Tenía la firme convicción que este acto de destrucción provocaría una reacción de tal magnitud que el pueblo estadounidense tomaría las armas contra la «dictadura».
El aceleracionismo también se encuentra estrechamente ligado a las bases políticas de los partidarios de Trump. El asalto al Capitolio en 2021 estuvo inspirado por una buena dosis de esta ideología. Y, aparentemente, en esto se fundamenta Trump para sus amenazas de “baños de sangre” en caso de perder las elecciones del 2024.
La aceptación y normalización del uso de la violencia en los Estados Unidos, es de tal magnitud, que, en una encuesta realizada por el Washington Post y la Universidad de Maryland, un año después del 6 de enero del 2021, encontró que poco más de un tercio de las personas encuestadas creían que, en ciertas circunstancias extremas, la violencia contra el gobierno de Estados Unidos estaría justificada.[2]
Mas recientemente, en abril del 2024, en una encuesta realizada por PBS NewsHour/NPR/Marist se encontró que uno de cada 5 adultos estadounidenses cree que puede tener que recurrir a la violencia para volver a encarrilar su propio país.[3]
La amenaza de la violencia está latente de cara a las elecciones de 2024. Es probable que las personas descontentas y los grupos extremistas armados la vean como un medio para incitar a una revolución y garantizar que el Estado profundo no se «robe» otra elección. Esperemos que no sea necesaria otra tragedia como las antes mencionadas para que el país reaccione y encuentre otras vías para solucionar sus diferencias.
[1] www.justice.gov/usao-md y https://www.justice.gov/usao-md/community-outreach .
[2] https://www.washingtonpost.com/politics/2022/01/01/1-3-americans-say-violence-against-government-can-be-justified-citing-fears-political-schism-pandemic/
[3] PBS NewsHour, NPR y Marist Poll realizaron una encuesta del 25 al 28 de marzo a 1305 adultos estadounidenses con un margen de error de 3,5 puntos porcentuales y a 1199 votantes registrados con un margen de error de 3,7 puntos porcentuales.
https://www.pbs.org/newshour/politics/1-in-5-americans-think-violence-may-solve-u-s-divisions-poll-finds
Acerca del autor

Marcela Anzola
* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.
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