La política exterior del gobierno del Cambio: un balance de dos años
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La política exterior del gobierno del Cambio: un balance de dos años

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El gobierno Petro ha despertado acuerdos y controversias en todos los aspectos. La política exterior también es uno de esos. Aquí le contamos las acciones, estrategias y retos del gobierno del cambio en el ámbito internacional.

Marcela Anzola* y Francisco Thoumi**

El gobierno Petro hacia el mundo

El 7 de agosto de 2022, Gustavo Petro asumió la presidencia de Colombia con la promesa de transformar el país y liderar el cambio. Su llegada al poder generó expectativas y recelos tanto dentro como fuera de las fronteras del país.  ¿Qué balance se puede hacer de su política exterior en estos dos años? ¿Qué logros y desafíos ha enfrentado su gobierno en el escenario regional y global? Para responder a estas preguntas es necesario analizar el tema desde dos perspectivas. 

La primera perspectiva es la particular manera como Petro ha conducido la política exterior. Quizás, y a diferencia de lo que ha ocurrido en otras áreas donde la presencia del presidente es baja o casi nula, en el ámbito internacional ha sido muy activo. 

En este campo se ha caracterizado por ejercer lo que se ha llamado en los medios una “diplomacia de Twitter” (hoy X). Además de la diplomacia tradicional, Petro ha desarrollado una estrategia de diplomacia digital, aprovechando el potencial de las redes sociales para comunicarse con la ciudadanía, los líderes y los medios de otros países. 

Ha utilizado X como una plataforma para difundir sus propuestas, denunciar injusticias, expresar solidaridad, generar debate y construir alianzas. Con más de 10 millones de seguidores, es uno de los presidentes más influyentes en esta red social.

A pesar del carácter innovador de esta particular forma de ejercer la diplomacia, también ha reflejado las luces y sombras de su gestión. Por un lado, ha ampliado el alcance y la visibilidad de su gobierno, posicionando a Colombia como un actor relevante y progresista en el ámbito internacional. Pero, por otro lado, ha generado controversias y tensiones con algunos sectores políticos y mediáticos, interna y externamente, que han criticado su estilo confrontacional, polémico y a veces impreciso. 

Adicionalmente, este tipo de diplomacia tampoco ha sido suficiente para garantizar una gestión eficaz y profesional de la política exterior. Algunos analistas han señalado que el gobierno de Petro ha descuidado la carrera diplomática, relegando el papel del Ministerio de Relaciones Exteriores y los funcionarios de planta. 

En su lugar, ha nombrado a personas cercanas a su movimiento político, sin experiencia ni formación en asuntos internacionales, para ocupar cargos clave como embajadores, cónsules y representantes ante organismos multilaterales. Esto ha generado inconformidad y desmotivación entre los diplomáticos de carrera, que han visto reducida su participación e influencia en la toma de decisiones. Además, ha afectado la calidad y la coherencia de la diplomacia colombiana, que ha mostrado falencias en el manejo de temas sensibles como el conflicto con Nicaragua.

En segundo lugar, se encuentran el tratamiento que se ha dado a los asuntos específicos de la política internacional. Petro se ha focalizado primordialmente, aunque no exclusivamente, en tres temas específicos: medioambiente y transición energética, política de drogas y la paz total. 

Esos temas se han manejado principalmente en el ámbito multilateral.  Mientras tanto, en el ámbito bilateral, su principal foco ha sido las relaciones con Estados Unidos, Venezuela y el conflicto Israel-Palestina. Veamos cuales han sido los principales desarrollos. 

Liderazgo en medio ambiente y biodiversidad

Bajo el logo “Colombia potencia mundial de la vida”, Petro ha hecho del medio ambiente y la biodiversidad una prioridad de su política exterior, alineada con su compromiso interno de impulsar la transición ecológica y la economía circular. 

En este contexto, el gobierno ha apoyado la realización de la COP16, la cumbre más importante sobre biodiversidad en el mundo, la cual se llevará a cabo en Cali del 21 de octubre al 1 de noviembre de este año. 

También sancionó la ley que aprueba el “Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe”, denominado Acuerdo de Escazú y ha liderado un plan estratégico para conservar la Amazonía, la reducción de la deforestación y se ha comprometido en frenar la crisis climática. 

En general, Petro ha buscado posicionar a Colombia como un actor relevante y responsable en el escenario ambiental global, y ha participado activamente en los foros y negociaciones sobre la agenda verde.

Foto: Cancillería En la Comisión de Estupefacientes de marzo de 2024, el gobierno, representado por su embajadora en Viena (Austria), marcó un hito al expresar el cansancio con la guerra contra las drogas y la necesidad de cambios.

Quizás una de sus iniciativas más novedosas y a la vez controvertida, ha sido la de un Plan Marshall contra la crisis climática para combatir el cambio climático y financiar la lucha contra la crisis climática. Esta propuesta la hizo en París, en la cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Mundial de 2023. Este plan consistiría en gravar transacciones financieras y «cambiar deuda por acción climática». 

En general, Petro ha buscado posicionar a Colombia como un actor relevante y responsable en el escenario ambiental global, y ha participado activamente en los foros y negociaciones sobre la agenda verde.  

Una diplomacia de paz y cooperación

Uno de los ejes centrales de la política internacional de Petro ha sido la consolidación de la paz en Colombia, tras el acuerdo firmado en 2016 entre el gobierno anterior y las FARC. Petro ha buscado fortalecer la implementación de los acuerdos, garantizar la protección de los excombatientes y las víctimas, y promover la reconciliación nacional. Para ello, el presidente ha contado con el apoyo de la comunidad internacional, especialmente de la ONU, la Unión Europea y los países garantes del proceso de paz, como Cuba y Noruega.

Sin embargo, también ha desatado fuertes polémicas. Especialmente, cuando decidió denunciar ante la ONU que el gobierno de Colombia no ha cumplido con el acuerdo de paz, y solicitó el acompañamiento y la presión de la comunidad internacional para que se respeten los compromisos adquiridos. 

Petro señaló que el gobierno ha incumplido en aspectos fundamentales como la reforma rural integral, la participación política de la oposición, la garantía de seguridad para los líderes sociales y los excombatientes, la reparación a las víctimas, la verdad y la justicia transicional. También ha alertado sobre el riesgo de que se reanude el conflicto armado, y ha pedido que se retomen los diálogos con el ELN y otros grupos armados ilegales. 

¿Y la política de drogas, qué? 

Petro ha planteado una nueva política internacional de drogas, que refleja los objetivos propuestos en su documento titulado “Sembrando vida desterramos el narcotráfico”, y que se caracteriza por un enfoque en salud pública, la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de los consumidores, y la sustitución voluntaria y concertada de los cultivos ilícitos. 

En el plano internacional, Petro ha rechazado la guerra contra las drogas.  Para él, esta ha causado miles de muertos, desplazados y violaciones de los derechos humanos, y ha propiciado la corrupción, el paramilitarismo y el narco-paramilitarismo. 

También ha cuestionado la eficacia y la legitimidad de la aspersión aérea con glifosato, que ha dañado el medio ambiente y la salud de las comunidades campesinas, y ha solicitado al gobierno estadounidense que respete la decisión soberana de Colombia de suspender esta práctica. 

Ha apoyado la despenalización del consumo de cannabis y de otras sustancias para fines medicinales, terapéuticos y recreativos, así como la regulación de su producción, distribución y comercialización. En 2023, Petro le solicitó a Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas, que sacara la coca de las listas de sustancias controladas, y más recientemente en la Comisión de Estupefacientes reiteró la solicitud. 

Sin embargo, no tuvo en cuenta que las convenciones prevén un mecanismo específico para las solicitudes que implican su modificación (artículo 47 de la Convención de 1961) y que la iniciativa debería ser una solicitud formal del gobierno de Colombia, no un pedido a Guterres o a otros funcionarios de la ONU.  

Además, la experiencia de Bolivia con los usos tradicionales de la hoja de coca muestra que estas solicitudes, por lo general, no tienen mucho éxito por la falta de apoyo de los demás países parte. Para lograr su meta, Bolivia tuvo que denunciar la Convención para luego volver a adherir con reservas, justificadas en su constitución política. Un proceso que duró tres años.   

En la Comisión de Estupefacientes de marzo de 2024, el gobierno, representado por su embajadora en Viena (Austria), marcó un hito al expresar el cansancio con la guerra contra las drogas y la necesidad de cambios. Afirmación que logró el apoyo de un grupo de 62 países. No obstante, a pesar de que esta presentación marcó un cambio en la posición tradicional, será necesario un desarrollo ulterior con acciones realistas en este tema.  

El rompecabezas del bilateralismo

En el ámbito bilateral, el gobierno de Petro ha buscado diversificar sus relaciones con los distintos actores y bloques. Ha buscado fortalecer los lazos con los países emergentes y en desarrollo, como China, India, Rusia, Turquía, Irán, Sudáfrica y los países árabes, buscando ampliar las oportunidades de comercio, inversión, cooperación y diálogo político. Sobresalen en particular, las relaciones con EE. UU., Palestina y Venezuela.

Las relaciones de Colombia con Estados Unidos se han caracterizado por el respeto mutuo, el diálogo franco y la cooperación en áreas de interés común. Petro ha reconocido el papel de Estados Unidos como un socio estratégico e histórico de Colombia, pero también ha expresado su disenso cuando ha considerado que las políticas estadounidenses no coinciden con los intereses o valores de Colombia. 

Petro ha demostrado que es posible tener una relación con Estados Unidos que beneficie a ambos países y que contribuya a la paz y la estabilidad regional y mundial. Esta situación, sin embargo, puede cambiar, si es elegido Trump como presidente de los EE. UU.

Por ejemplo, Petro ha rechazado las sanciones unilaterales contra Venezuela, Cuba e Irán, y ha abogado por una solución pacífica y negociada a los conflictos internos y regionales. 

En general, ha mantenido una comunicación fluida con el presidente Joe Biden, con quien comparte una visión progresista y ambientalista. 

Hasta ahora, Petro ha demostrado que es posible tener una relación con Estados Unidos que beneficie a ambos países y que contribuya a la paz y la estabilidad regional y mundial. Esta situación, sin embargo, puede cambiar, si es elegido Trump como presidente de los EE. UU. 

Por otro lado, Petro ha adoptado una postura crítica frente al conflicto entre Israel y Palestina, y ha condenado la ocupación ilegal de los territorios palestinos, los asentamientos judíos, el bloqueo a Gaza, la violación de los derechos humanos y el uso desproporcionado de la fuerza por parte del ejército israelí.  

Ha defendido el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, al reconocimiento internacional y a la creación de un Estado soberano e independiente con las fronteras de 1967 y Jerusalén Oriental como su capital. También ha instado a la comunidad internacional a asumir una posición más equilibrada y constructiva en el conflicto, y a dejar de vetar las resoluciones de la ONU que condenan las acciones de Israel. 

Más recientemente, el presidente anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Palestina, así como la apertura de una embajada colombiana en Ramala, y ha reiterado su apoyo a una solución pacífica y negociada al conflicto, basada en el derecho internacional y en los principios de justicia y dignidad para ambos pueblos.

En cuanto a Venezuela, desde los inicios de su gobierno, Petro expresó su deseo de recuperar las relaciones fraternas y constructivas entre Colombia y Venezuela. Hasta la fecha ha mantenido una relación respetuosa y pragmática con Venezuela, basada en el diálogo y sin intervenir en sus asuntos internos. 

Por esta razón, en el caso de las recientes controversias sobre las elecciones en Venezuela, ha rechazado cualquier intervención o injerencia externa en los asuntos internos, y ha abogado por una solución política y dialogada que respete la voluntad del pueblo venezolano. El desenlace de este proceso será definitivo para las relaciones entre ambos países, así como el para el posicionamiento de Petro como líder en la región.  

Lo pasado y lo que viene

A modo de conclusión, se puede sostener que el gobierno Petro ha desarrollado una política internacional definida y consistente, fundamentada en los valores de soberanía, solidaridad, integración, cooperación, paz, derechos humanos y justicia ecológica. 

Estos valores guían las actuaciones y las posiciones del gobierno ante los asuntos globales y regionales, como la emergencia climática, el multilateralismo, el desarrollo sostenible, la seguridad, la migración y la democracia. También ha intentado impulsar un modelo alternativo al denominado neoliberalismo y al extractivismo, que privilegie el bienestar social y ambiental sobre el interés económico y empresarial.

No obstante, en cuanto a los resultados, el gobierno ha obtenido progresos y reconocimientos en algunos ámbitos de su política internacional, pero también ha afrontado obstáculos y críticas en otros. 

Entre los logros, se destacan el liderazgo regional en la lucha contra el cambio climático, la participación en los foros multilaterales, la defensa de los derechos humanos y la cooperación Sur-Sur. 

Entre los desafíos, se hallan las dificultades para consolidar la integración regional, y la polarización con algunos países vecinos. Así pues, el balance de la política internacional del gobierno Petro es matizado, y depende de la perspectiva y el criterio con que se valore.

Acerca del autor

Marcela Anzola
marcelaanzola@razonpublica.org.co |  + posts

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

Francisco Thoumi

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor haga clic en este enlac.e.

1 comentarios

Marcela Anzola y Francisco Thoumi

Escrito por:

Marcela Anzola y Francisco Thoumi

Comentarios de “La política exterior del gobierno del Cambio: un balance de dos años

  1. Información falsa: «…Con más de 10 millones de seguidores, es uno de los presidentes más influyentes en esta red social…»

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