Responsabilidad Social Empresarial: el caso de “Andrés Carne de Res” - Razón Pública
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Responsabilidad Social Empresarial: el caso de “Andrés Carne de Res”

Escrito por Marcela Anzola
responsabilidad de género

responsabilidad de género

Marcela AnzolaExceso de licor y presunta violación dentro de un restaurante dan pie al debate sobre  la responsabilidad social de los empresarios. Además de cumplir con las leyes, deben ser modelo de comportamiento y velar por la protección y el respeto hacia sus clientes.

Marcela Anzola*

La responsabilidad empresarial

Hasta hace poco tiempo se pensaba que la responsabilidad de las empresas se reducía a producir utilidades para sus accionistas.  Pero esta idea ha venido cambiando y hoy se acepta que la empresa no tiene apenas esta función, por supuesto importante, sino que debe hacerse cargo de que sus actividades afectan, positiva o negativamente, la calidad de vida de sus empleados y de las comunidades que la rodean.

De acuerdo con este enfoque las empresas -y quienes las representan-  están en el deber  de garantizar que sus propias actividades y las de sus integrantes se desarrollen dentro de un marco de respeto a cierto tipo de valores sociales que se han considerado indispensables, dentro de los cuales está  el respeto a los derechos humanos. Los derechos que protegen a las mujeres ocupan un lugar central.

Eliminar la violencia contra la mujer es una parte importante de la responsabilidad social empresarial y desde esta óptica deben analizarse los comentarios del señor Andrés Jaramillo, propietario del restaurante Andrés Carne de Res, acerca de la presunta violación de una joven en su establecimiento.

Interior del restaurante Andrés Carne de Res.

Foto: Stephen Downes

Declaraciones polémicas

Más aún si recordamos que hace poco  este establecimiento se vio envuelto en polémicas acerca de su compromiso social.

En efecto, y en medio del conflicto ocasionado por el paro agrario,  el restaurante “Andrés carne de res” envió a través de Twitter un mensaje donde invitaba a bailar y negaba la existencia del paro: “ ¿Cuál paro, sumercé? Arrime pa’ Chía, para que no pare de bailar”.  Este trino  suscitó la crítica de algunos medios y de muchas personas, lo cual hizo  que el restaurante se retractara y pidiera excusas.

En el caso de la presunta violación, la polémica fue causada por las declaraciones del señor  Jaramillo en una entrevista para BluRadio, cuando afirmó que:

·  “Estudiemos qué pasa con una niña de 20 años que llega con sus amigas,  que es dejada por su padre a la buena de Dios. Llega vestida con un sobretodo y debajo tiene una minifalda, pues a qué está jugando. Para que ella después de excomulgar pecados con el padre diga que la violaron”.

·  “Yo no puedo controlarle el licor a 2500 muchachos”.

La libertad de la mujer

La primera afirmación toca un punto que se ha venido discutiendo en diversos foros y tiene que ver con la libertad de la mujer para elegir si tiene o no una relación sexual, lo cual se aplica a todos los casos,  incluyendo aquellos en los que se supone existe un consentimiento tácito: las esposas y las prostitutas.

Este derecho de la mujer se basa en los principios de  igualdad, seguridad, libertad, integridad y dignidad de todos los seres humanos.

Eliminar la violencia contra la mujer es una parte importante de la responsabilidad social empresarial.

A este derecho de elegir se ha sumado recientemente el derecho a decidir sobre el tipo de vestido, así como a las actividades que la persona desea realizar. En otras palabras, la mujer es libre de vestirse como considere conveniente y de ir a los lugares donde desee, sin que esto pueda ser leído o entendido por el hombre como una señal tacita de que quiere ser abordada sexualmente. Se trata simplemente de un ejercicio de sus derechos.

Por esta razón, y siguiendo esta lógica, la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer en un comunicado del 12 de noviembre pasado rechazó las expresiones del propietario del mencionado restaurante. Para la Alta Consejería: “(…)  Dichas declaraciones conllevan un mensaje de justificación de la violencia sexual hacia la mujer, en el que responsabiliza a la joven de la posible agresión a causa de la ropa que vestía, responsabilidad que incluso extiende a la familia de la presunta víctima.” Y, continúa:  “La violencia contra las mujeres es un delito, vulnera sus derechos y nada la justifica, en este sentido este tipo de declaraciones reproducen estereotipos de discriminación y violencia que requieren el rechazo tajante de toda la sociedad.”

La responsabilidad de una empresa no se
limita a sus actividades económicas;
debe respetar los derechos humanos.
Foto: 
Kenny Rivas

Auto-descalificación del empresario

En lo atinente a la segunda afirmación, no menos escandalosa aunque no haya despertado igual indignación, empiezo por recordar que, según el Decreto 120 de 2010, los propietarios, empleadores y administradores de los lugares en donde se expenden y/o consumen bebidas alcohólicas tienen la obligación de “prevenir el consumo excesivo de (estas) bebidas”.

La incapacidad para controlar la venta de licor dentro del establecimiento,  que aduce el señor Jaramillo, es un obstáculo obvio para cumplir esta norma. Cabe preguntarse, también, que ocurre con la prohibición de la venta de alcohol a menores, ya que en palabras de Jaramillo, es difícil controlar la venta de licor porque “ el tío” puede estar comprando el licor, y luego se lo regala al muchacho…

En todo caso, si el establecimiento no tiene como controlar el consumo de licor de los muchachos porque son muchos, simplemente reconoce que no puede cumplir con los requisitos legales para seguir operando. En otras palabras, el señor Jaramillo le está dando razones a los órganos de control para que cierren su negocio.

Excusas que no excusan

Pese a que el señor Jaramillo se excusó por sus comentarios (ver recuadro), el asunto  no deja de ser polémico.

“Quiero pedir disculpas a las mujeres y a los hombres que se sintieron ofendidos por mis declaraciones. Pero sobre todo, a las mujeres, a quienes a lo largo de toda mi vida he admirado y respetado. Rechazo de manera contundente cualquier manifestación de violencia contra la mujer, pues en mi criterio no existe nada que la justifique”.
Andrés Jaramillo

En primer lugar, los establecimientos públicos y sus representantes (propietarios  y  administradores), precisamente por su carácter de públicos, tienen la capacidad de influir sobre la opinión pública y -en este en especial- sobre los jóvenes. Afirmaciones donde se les resta importancia a los hechos políticos y sociales que están ocurriendo, como pasó en el caso del paro agrario, o en donde se justifican hechos claramente reprochables, van en contra de la responsabilidad social porque contribuyen a crear un imaginario según el cual este tipo de opiniones o posiciones  son aceptables simplemente porque una figura  pública  las está validando.

Las excusas posteriores, aunque pertinentes, aparecen como forzadas, especialmente cuando se llevan a cabo después de que la opinión pública ha expresado su rechazo.

En segundo lugar, la pregunta que debe hacerse un establecimiento como el citado restaurante, que  incluso se muestra en ciertos círculos como parte de la imagen de Colombia en el exterior, es: ¿cuál debe ser el alcance  de su responsabilidad con la comunidad? 

El señor Jaramillo le está dando razones a los órganos de control para que cierren su negocio.

Andrés Carne de Res cuenta en la actualidad con unos lineamientos de responsabilidad social empresarial que se basan en criterios asistencialistas, a través de donaciones a la comunidad y mediante la mitigación de los impactos negativos del restaurante en el municipio y ayudas a la comunidad. No obstante, dentro de esta estrategia no se ha tenido en  cuenta la importancia que tiene el restaurante en la formación de estereotipos, especialmente dentro de la población más joven.

Al ser este establecimiento, sin duda alguna, uno de los restaurantes de moda, se convierte en referente obligado para muchas personas, especialmente jóvenes, para quienes las tendencias juegan un papel importante al moldear sus comportamientos y creencias.

Por esa razón, permitir que afirmaciones de este tipo pasen sin análisis o controversia  refuerza estereotipos y prejuicios que no son aceptables dentro de la sociedad moderna. Es importante por tanto, señalarlas, analizarlas y establecer porque no son correctas. No con el ánimo de satanizar, sino de promover el cambio.  Dejarlas pasar implicaría que estamos de acuerdo con ellas, o que al menos no nos molestan…     

Abogada, LL.M., Lic.Oec.Int., Doctora en Estudios Políticos. 

 

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