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Comenzó la carrera por la presidencia

Escrito por Yann Basset
Yann Basset

Otra vez el uribismo enfrenta a Petro para las elecciones de 2022, y esto deja poco espacio para otros candidatos. Estas son las movidas que se inician.

Yann Basset*

La estrategia del uribismo

La carrera por la presidencia comenzó año y medio antes de las elecciones del 2022. Sorpresivamente, el uribismo organizó reuniones tempranas para planear la batalla, mientras que en los demás partidos reina la división.

Habría sido de esperar que la oposición se lanzara al ruedo para capitalizar el desgaste del gobierno Duque, que ya es poco popular. Pero fue el propio uribismo quien se adelantó, con la intención de desmarcarse del gobierno.

Esta estrategia corre el riesgo de contradecirse, como cuando el Centro Democrático ambienta posibles referendos sobre temas que puede perfectamente poner en marcha desde su gobierno, pero dirige la atención al 2022 y hace borrón y cuenta nueva, para evitar evaluar la presidencia de Iván Duque.

El Centro Democrático puede permitirse eso por dos razones:

  1. Es el partido más grande del espectro político colombiano y uno de los pocos cohesionados, en contraste con el desorden reinante y las disidencias de los demás partidos.
  2. Tiene un líder incontestado cuyo arresto domiciliario no afectó en lo más mínimo la confianza de sus partidarios: Álvaro Uribe Vélez.

El uribismo pretende reeditar la estrategia de lucha contra del “castrochavismo” que triunfó en el 2018 y elegir a Gustavo Petro como el adversario a vencer, aprovechando la resistencia que suscita entre la mayoría del electorado. En encuestas recientes Petro lideró la intención de voto y eso indica que el escenario de las pasadas elecciones puede repetirse.

Pero Uribe ya no es tan popular como antes. Su imagen se ha deteriorado desde el comienzo del gobierno Duque. Aunque aún cuenta con el apoyo suficiente para ser el padrino indispensable de cualquier candidatura exitosa de derecha, difícilmente puede empujar por sí sólo a un desconocido a la Casa de Nariño.

Además, el uribismo acarrea esta vez el balance del gobierno Duque. Esto lo distancia de la situación del 2018 cuando salía de varios años de oposición a otro gobierno impopular.

Por esto Uribe concluyó que era mejor pensar en una candidatura presidencial que no salga del Centro Democrático, que ampliara el poder de convocatoria y que ayudara a olvidar al gobierno Duque (esto también cortaría las ambiciones de quienes pretenden la sucesión desde el oficialismo, como Carlos Holmes Trujillo).

Se habló de líderes cercanos al uribismo como Federico Gutiérrez, Alejandro Ordóñez, Néstor Humberto Martínez o Alejandro Char. El último nombre volvió a sonar con fuerza después de que Uribe recibió al clan Char en su hacienda esta semana.

Los uribistas más incondicionales apoyaban a Tomás Uribe, hijo del expresidente, pero parece que su padre quiere que lo reemplace como cabeza de la lista del Centro Democrático al Senado.

El uribismo pretende reeditar la estrategia de lucha contra del “castrochavismo” que triunfó en el 2018 y elegir a Gustavo Petro como el adversario a vencer,

Char es el candidato obvio de una posible coalición articulada alrededor de Uribe, porque cuenta con el electorado de la costa Caribe que será necesario en estas elecciones.

Pero la candidatura de Char también puede despertar resistencias, debido a los posibles líos judiciales del clan en Barranquilla que, de confirmarse la candidatura, serán focos de atención.

Foto: Facebook Álvaro Uribe y Gustavo Petro - Es probable que el enfrentamiento entre el uribismo y Petro se repita en 2022 transformador para fomentar la igualdad de género,

Lea en Razón Pública: El uribismo: un populismo peligroso

Las limitaciones de la oposición

La arremetida del uribismo sorprendió a la oposición que todavía no supera las peleas y divisiones de las elecciones locales, particularmente en Bogotá.

Según las encuestas Petro es una opción seria, pero él y sus alfiles se enfrascaron en peleas contra quienes pueden ser sus aliados en estas elecciones—como el partido Verde, en la carrera a la alcaldía de Bogotá, o los movimientos sociales como el feminismo—. Esto es un lastre para una candidatura que pretende posicionarse como representante de la sociedad civil y rechaza los partidos políticos.

Al igual que el Centro Democrático, la Colombia Humana arranca disminuida con relación al 2018, pero con la ventaja de aparecer como una opción más organizada y con un discurso más respetado.

Petro aún es un líder reconocido y con un electorado fiel, pero insuficiente para alcanzar la presidencia. Sin embargo, es una opción imposible de ignorar para la oposición.

El líder de la Colombia Humana llega al electorado que ningún otro candidato de centro izquierda puede movilizar: la costa Caribe, los jóvenes y los estratos bajos del electorado de las grandes ciudades. Esto explica por qué un político experimentado y con arraigo en la costa como Armando Benedetti anunció su paso a dicho movimiento.

Aunque sus potenciales aliados de izquierda del Polo o los Verdes tengan recelos hacia Petro, hasta ahora ninguna otra candidatura parece capaz de derrotarlo en una eventual consulta. Por eso, no es seguro que una primaria de esta naturaleza pueda organizarse.

Camilo Romero parece apostarle a eso con el eslogan de “sumemos” que lanzó en redes sociales. Además, se organizó una reunión entre Petro, Romero, Roy Barreras, Antonio Sanguino, Carlos Caicedo y la activista social Francia Márquez que apunta a eso. Queda por convencer a las personas más allá de este círculo, algo difícil de hacer con el ruido de las redes sociales de por medio.

El líder de la Colombia Humana llega al electorado que ningún otro candidato de centro izquierda puede movilizar: la costa Caribe

El centro

Finalmente, queda un amplio espectro y muchas candidaturas que no le apuestan a una alianza con Petro ni con Uribe. Las discusiones de las últimas semanas sobre la existencia de un ‘centro’ muestran las ambiciones por cubrir este espacio.

En teoría existe un amplio sector del electorado que no le apuesta a una candidatura de coalición. Sin embargo, se trata de un sector que no se define por nada claro que sirva de cimiento a una candidatura amplia y que está dividido en varios proyectos incompatibles. De entrada, están los mismos candidatos del 2018.

Sergio Fajardo anunció temprano su candidatura, pero no es seguro si podrá crear nuevamente una coalición con la Alianza Verde y el Polo, algunos de los cuales no descartan ir a consulta con el petrismo u otros sectores. Además la imputación de cargos a Fajardo por Hidroituango fue un golpe para su candidatura que lo pone a la defensiva en la campaña.

Razón Pública le recomienda: ¿Y qué diablos es el centro?

Germán Vargas Lleras tiene menos margen por su derrota en el 2018 y por la defección de los Char hacia el uribismo. Muchos de los que lo acompañaron en las pasadas elecciones parecen dirigirse hacia la coalición con el uribismo y a otros los atrae el proyecto de los “Liberales Socialdemócratas” que agrupa a antiguos alfiles del santismo como Roy Barreras.

De ahí puede salir una candidatura y una posible alianza con parte de la oposición y el partido Liberal, en su versión oficialista o disidente. Los sectores de la Alianza Verde y del Polo Democrático Alternativo que rechazan la posibilidad de una consulta con Petro parecen también apostarle a esta posibilidad y barajan varios nombres, como el de Ángela María Robledo.

Finalmente, queda la posibilidad de un outsider al mundo político que pueda reunir a estos sectores como el rector de la Universidad de Los Andes y exministro de Juan Manuel Santos, Alejandro Gaviria, o el pronto exprocurador Fernando Carrillo.

Estos proyectos que le apuntan al ‘centro’ están crudos. Queda un largo trecho hacia 2022 y la oferta política se irá perfilando, pero el uribismo y el petrismo parten temprano y con varias ventajas en esta carrera anticipada.

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1 Comentario

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Edgar Montenegro diciembre 26, 2020 - 9:43 pm

Estos «por arribas» tradicionales no cuentan con los «por abajo» necesarios y urgentes.. ni con los «por medio e informados» de la nueva sociedad exacerbada por el Coronavirus. Toca ser seri@s con una realidad agobiante que pasa por hacer de campaña lo que se supone que se haría en casita de ser gobierno. Hora de proyectos de base y tan concretos como hacer algo con los perros y gatos abandonados a su suerte en toda la Costa Atlántica. Urge la esterilización y darles comida a los animales. No solo discursos.

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