El Consejo de ministros: ¿transparencia de una estrategia política fallida?
Foto: Youtube: Gustavo Petro

El Consejo de ministros: ¿transparencia de una estrategia política fallida?

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La transmisión en vivo del Consejo de ministros del gobierno de Gustavo Petro fue un evento que generó más preguntas que respuestas. Desde una perspectiva de comunicación política, la decisión de transmitir en vivo este evento fue, cuando menos, arriesgada.

El gobierno de Gustavo Petro ha estado marcado por una serie de decisiones polémicas y estrategias comunicativas que han generado tanto apoyo como críticas. Una de las más recientes fue la transmisión en vivo de un Consejo de ministros, un evento que, en teoría, buscaba mostrar transparencia y rendición de cuentas ante el país. Sin embargo, este acto ha dejado más preguntas que respuestas, por ejemplo ¿Por qué decide televisar un evento clave de gobierno sin preparación, después de tres años de gobierno y en el último año antes de las próximas elecciones? ¿Fue una muestra de transparencia o una estrategia para contener una posible crisis interna? Este análisis busca desentrañar las implicaciones de esta decisión, las fracturas que mostró en el gabinete y las posibles motivaciones detrás de esta maniobra.

La sorpresa de los(as) ministros(as) y la supuesta transparencia

Así como al país, la transmisión televisada del Consejo de ministros tomó por sorpresa a los propios ministros, que no sabían de la decisión presidencial, lo que generó incomodidad y tensiones en el desarrollo de la reunión. El presidente Petro justificó esta medida como un acto de transparencia, una forma de mostrar al país cómo se toman las decisiones en el más alto nivel del Gobierno. Sin embargo, esta justificación deja muchos vacíos ante lo que se evidenció en esta transmisión. Si el objetivo era ser transparente, ¿por qué no se hizo antes? ¿por qué esperar hasta el último año de gobierno, cuando algunos miembros del gabinete ya están pensando en presentarse a las próximas elecciones?

La respuesta a estas preguntas podría estar en el contexto político en el que se tomó esta decisión. Según La Silla Vacía, la transmisión en vivo fue una respuesta a una posible amenaza de renuncia masiva de algunos(as) ministros(as), quienes estaban en desacuerdo con la permanencia de Laura Sarabia en un cargo tan importante como la Cancillería, así como con el nombramiento de Armando Benedetti como jefe de gabinete. Benedetti, un político con un pasado controvertido, ha sido cuestionado por casos de corrupción, clientelismo y violencia de género. Estos nombramientos no solo generaron rechazo entre algunos ministros, sino que también dejaron en evidencia fracturas dentro del gabinete, especialmente entre los ministros más cercanos al mandatario.

El nombramiento de Armando Benedetti y las tensiones internas

Armando Benedetti es una figura polémica en la política colombiana. Tiene origen en la política tradicional, ha transitado por diferentes corrientes ideológicas, desde el uribismo, el santismo y ahora se ha acercado al centro-izquierda. Sin embargo, su historial está lleno de cuestionamientos. Además de las acusaciones de corrupción y clientelismo, Benedetti ha sido demandado por violencia de género, un hecho que no pasó inadvertido para algunas ministras como Susana Muhamad, de Medio Ambiente, y Francia Márquez, vicepresidenta y ministra de la Igualdad. Ambas expresaron su desacuerdo con la participación en el gabinete de alguien con ese historial.

El presidente Petro, sin embargo, respaldó a Benedetti y su nombramiento. Esto no es sorprendente, ya que un presidente no está obligado a consultar a sus ministros sobre sus decisiones de gabinete. Sin embargo, lo que llama la atención es la forma como se manejó la situación. En lugar de abordar estas tensiones de manera privada, el presidente optó por hacerlo en vivo y en directo, lo que generó un ambiente de incomodidad y descontento entre los miembros del gabinete y derivó en una transmisión confusa de más de cinco horas. Parece que la decisión del en vivo fue una forma de anticiparse a una posible renuncia masiva de ministros, pero derivó en una crisis que expuso las fracturas no solo en el gabinete, sino también entre el mandatario y las izquierdas.

La evaluación de gestión y los regaños públicos

Otro aspecto que generó controversia fue la evaluación de gestión que el presidente realizó durante el evento. Según Petro, esta evaluación se basó en un informe de cumplimiento elaborado por el mismo Benedetti. Sin embargo, esta decisión no fue bien recibida por los ministros, quienes vieron en este acto una forma de regaño público -y estos son mejores en privado-. Al hacer lo contrario, el presidente no solo generó malestar entre sus colaboradores, sino que también dejó en evidencia un gobierno fracturado y desunido.

Más aún, si bien el eje de la discusión del informe era el cumplimiento por parte del gabinete de los compromisos adquiridos por el presidente en diversos encuentros comunitarios, la sensación en las reacciones posteriores es que los incumplimientos se refieren al plan de gobierno en general, lo cual alimentaría las críticas de la oposición por la baja ejecución del Gobierno. 

Además, durante la transmisión, Petro divagó sobre diferentes temas, lo que dificultó la claridad del mensaje que quería transmitir. Esto, sumado a las tensiones internas y a la incomodidad de los ministros, hizo que la transmisión en vivo no cumpliera el objetivo de mostrar un gobierno transparente, sino dividido, además mostró las debilidades del mandatario para concretar sus ideas en acciones y planes específicos.

La estrategia de comunicación y la gobernabilidad

Desde una perspectiva de comunicación política, la decisión de transmitir en vivo el Consejo de ministros fue, cuando menos, arriesgada. Si bien el objetivo era mostrar transparencia, el resultado fue el contrario. La transmisión mostró un nuevo momento de crisis, que se sumó al reciente manejo, poco apropiado a través de redes sociales, con el asunto de las personas deportadas de Estados Unidos y la amenaza de aranceles por parte del gobierno Trump. Además, la forma como se manejaron las tensiones internas dejó en evidencia una falta de estrategia comunicativa clara y efectiva. En especial, reveló la incapacidad actual del mandatario para proponer un eje articulador, una narrativa de gobierno efectiva, mientras que sigue privilegiando la construcción argumentativa que tan oportuna le resultaba en las plazas y contiendas electorales. 

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el gobierno de Gustavo Petro es el primer gobierno de centro izquierda en Colombia, que no ha sido ajeno a fuertes resistencias de la política tradicional, y un gobierno minoritario. Esto significa que está obligado a negociar y concertar con diferentes sectores en aras de procurar la gobernabilidad en lo que queda de gestión. En este sentido, la continuidad en el Ejecutivo de figuras como Armando Benedetti puede entenderse como una forma de consolidar acuerdos con otros sectores políticos. Sin embargo, esto no siempre es bien recibido por sectores más cercanos de la entraña petrista, que ven en estas decisiones una traición a los principios del Gobierno.

En un gobierno minoritario, la gobernabilidad depende en gran medida de la capacidad de negociación y de la construcción de alianzas. Esto implica, en ocasiones, tomar decisiones que no son del agrado de todos, pero que son necesarias para mantener la estabilidad del Gobierno. El problema está en exponer esas fracturas al público, pues termina por restar capacidad de negociación a los involucrados en la coalición, eleva los costos de entrar en el Ejecutivo y termina por desmovilizar a los sectores más cercanos al proyecto de gobierno.

Las explicaciones, o divagaciones, del mandatario para justificar el nombramiento no lograron exponer esa necesidad fáctica de mantener una coalición, sino que, en últimas, se centraron fijaciones propias del mandatario, un discurso personalista que terminó por fijar la idea en la existencia de facciones frente a las decisiones presidenciales y el ofrecimiento de segundas oportunidades. Imágenes que de forma reiterada muestran esa mencionada incapacidad del mandatario para, en el último tramo, presentar una idea clara de cómo espera cerrar su gobierno.

Conclusiones

La transmisión en vivo del Consejo de ministros del gobierno de Gustavo Petro fue un evento que generó más preguntas que respuestas. Desde una perspectiva de comunicación política, la decisión de transmitir en vivo este evento fue, cuando menos, arriesgada. En lugar de mostrar un gobierno transparente y unido, lo que se vio fue un gobierno en crisis, con fracturas internas y una falta de estrategia comunicativa clara. Además, la forma como se manejaron las tensiones internas dejó en evidencia una falta de tacto político, lo que generó malestar entre los miembros del gabinete y resta legitimidad a las acciones del mandatario.

Al final, la crisis del Consejo de ministros lo que refleja es un mandatario que actúa de forma personal, incapaz de comunicar de forma clara y estratégica la razón de sus decisiones. Foco de la que ha sido la mayor debilidad en términos de legitimidad del mandatario actual: la falta de asertividad en la producción del mensaje de gobierno, a lo que se suma, en la tarde del domingo anterior, la solicitud de renuncia protocolaria de todo su gabinete, anticipando que la reconfiguración no ha terminado.

Finalmente, si bien es importante tener en cuenta que el gobierno de Gustavo Petro es un gobierno minoritario y está obligado a construir una coalición amplia, mantener esa coalición no debe implicar una ruptura con sus bases y, en especial, debilitar su núcleo para lograr ampliar la base de negociación.

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Acerca del autor

Fabián Acuña
fabianacuna@razonpublica.org.co | + posts

Doctor en Investigación en ciencias sociales de Flacso-México, investigador del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina UNAM-OEA https://reformaspoliticas.org/ y docente de la UNAD Colombia

Camilo Cruz Merchan

*Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, docente Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, Universidad del Valle.

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