Petro y el Congreso: un cierre de legislatura a mediatinta
Foto: Cámara de Representantes

Petro y el Congreso: un cierre de legislatura a mediatinta

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Sin coalición y con unas relaciones tensas con el Congreso, el gobierno termina la legislatura con algunos éxitos importantes, pero quizás frágiles. También sufrió un par de grandes derrotas que dejan un panorama poco alentador para lo que queda del mandato de Gustavo Petro.

Yann Basset*

Unas considerables victorias…

En la última línea recta de la legislatura colombiana, el gobierno puede cantar victoria sobre algunos temas de especial relevancia para su agenda:

  • Logró, por ejemplo, que se aprobara la jurisdicción agraria, una pieza fundamental para avanzar en la reforma agraria.
  • El Congreso aprobó en primer debate la segunda versión de la reforma laboral, lo que la mantiene viva para su posible aprobación en la próxima legislatura.

Esto es un hito notable cuando recordamos que su primera versión se hundió hace un año, poco después de la ruptura de la coalición de gobierno. Parece indicar que, a pesar de que ya no tiene mayorías en el Congreso, este cuerpo no mantiene una actitud de completo bloqueo a los proyectos gubernamentales —contra lo que deploró en varias ocasiones el presidente—.

  • La laboral es, incluso, un caso emblemático que muestra que el gobierno, cuando está abierto a negociar (y tuvo que abandonar varias propuestas sobre la extensión del derecho de huelga o el fortalecimiento de los sindicatos), puede obtener los apoyos que necesita.
  • La mayor victoria del gobierno fue, sin duda, la aprobación definitiva de la reforma pensional. Es la primera que se hace realidad entre las tres grandes reformas sociales que el gobierno había puesto en primera línea de su agenda (junto con la laboral y la reforma de la salud)​.

Además, era quizás la que más visibilidad había adquirido como promesa de campaña de Gustavo Petro​, y un hito con el que mostrará resultados sociales a su electorado en 2026.

Con eso y algunos otros éxitos —como la prohibición de las corridas de toros, la subsanación del trámite del Plan Nacional de Desarrollo y el rechazo a las mociones de censura contra el ministro de Salud​ y el ministro de Defensa—​, el gobierno puede mostrarse satisfecho; hace un mes la perspectiva no era muy alentadora.

La ausencia de una mayoría estable dificultó considerablemente la tarea del ejecutivo. las descalificaciones al Congreso en los discursos presidenciales y las insistentes presiones a la movilización del “pueblo constituyente’ despertaron tensiones innecesarias entre le gobierno y el legislativo.

… que podrían resultar pírricas

Sin embargo, la ausencia de una mayoría estable dificultó considerablemente la tarea del ejecutivo. las descalificaciones al Congreso en los discursos presidenciales y las insistentes presiones a la movilización del “pueblo constituyente’ despertaron tensiones innecesarias entre le gobierno y el legislativo. A pesar de que el presidente parece convencido de que esto empuja su agenda. (Aunque el episodio de la reforma de la Salud no milita en este sentido).

Por otra parte, las acusaciones de corrupción que rodearon el escándalo de la UNGRD​ y su papel en la agenda del gobierno lo dejan mal parado ante la opinión pública y con pendientes que tendrá que aclarar la justicia. Si se confirma que el gobierno sobornó a congresistas para aprobar sus reformas, el precio podría ser mayor que lo ya logrado.

Finalmente, la reforma pensional solo se pudo aprobar al precio de un trámite accidentado y muy criticado​. Es problemático acudir a una proposición para aprobar el texto ya discutido en el Senado y así evitar el cuarto debate en la Cámara; el Congreso debe tener un papel deliberativo: no se trata solo de votar para que una mayoría se imponga a una minoría; hay que discutir, enmendar, negociar y —al final— mejorar el texto con la participación de todos. Para esto, la Ley 5.ª de 1992 define cuatro debates sucesivos​ y la Constitución ordena un sistema bicameral​.

Desde luego, es cierto que la oposición acudió a las consabidas maniobras de dilación para tratar de romper el quorum​ o dilatar el debate con una lluvia de propuestas de enmiendas pensadas para poner el gobierno contra la pared y hundir la reforma por tiempo; pero nada de esto justifica pasar por encima del trámite de rigor.

Después de todo, si el gobierno se vio acorralado en la última semana de la legislatura, es también en parte por el tiempo y la energía perdidos en defender una reforma de la salud que suscitaba demasiada oposición para pasar.

Así, tan pronto como fue aprobada la reforma pensional, la oposición anunció su demanda ante la Corte Constitucional​, que bien podría dejar al gobierno sin su mayor victoria legislativa. El ejecutivo reconoció implícitamente el problema al anunciar que propondrá una nueva ley sobre pensiones apenas se apruebe la reforma, lo que deja claro que el texto tiene fallas que se debieron resolver en el cuarto debate.

Unas sonadas derrotas

Por otra parte, el gobierno sufrió dos grandes derrotas que ponen en duda su capacidad de negociar con el Congreso:

  • La primera es, por supuesto, la de la reforma de la salud, que ya discutimos. Con el anuncio de un acuerdo entre el Ministerio de Salud y algunas grandes EPS al final de abril​, todavía se podía esperar un final más constructivo para el asunto. Sin embargo, el retiro de Sura del sistema y las dificultades que encuentra el FOMAG​ —el sistema particular de los profesores, que el gobierno había presentado como una alternativa a las EPS— terminaron de sepultar cualquier acuerdo para esta legislatura. Así, sin dejar mucha esperanza de acuerdos para el futuro, y con un sistema intervenido y en cuidado intensivo, el ejecutivo no parece capaz de proponer una alternativa viable.

El hundimiento de la ley estatutaria de la educación​ fue otra gran derrota, mucho menos esperada. Hasta hace pocos meses, la propuesta parecía gozar de un amplio consenso entre los congresistas, que se debilitó a medida que la desconfianza crecía entre los actores del sistema educativo y obligaba al gobierno a poner en la ley precisiones que traían más rechazo.

El conflicto alrededor de la elección del rector de la Universidad Nacional​ tensionó bastante el clima: abrió un debate sobre la autonomía universitaria y su implicación en la forma de elegir el gobierno de las instituciones de educación superior. Eso a su vez derivó en otros conflictos sobre el sistema mixto (con la clásica oposición entre educación pública y privada), sobre el aseguramiento de la calidad y sobre la forma de evaluar a los profesores.

En 2025, comenzará de lleno la campaña para las elecciones de 2026, y el gobierno ya no tendrá tanta posibilidad de manejar la agenda.

Foto: Presidencia de la República - La mayor victoria del gobierno fue sin duda la aprobación definitiva de la reforma pensional.

Las tensiones desbordaron el Ministerio de Educación. Si bien pactó un texto con la oposición que se votó unánimemente en comisión en el Senado, suscitó férreas oposiciones en los mismos rangos del gobierno y, en particular, en FECODE —el poderoso sindicato de maestros—.

El episodio terminó con el hundimiento de la reforma, que nunca se agendó para la plenaria. La ministra aseguró que buscará negociar un nuevo texto para la próxima legislatura; pero el clima que dejó la experiencia no parece favorable: unos sectores de la oposición critican el incumplimiento del gobierno y otros cercanos a este denuncian una suerte de traición de la ministra.

Los dos casos de la reforma a la salud y la ley estatutaria de la educación ilustran muy bien las dificultades que tiene el gobierno para negociar mayorías esquivas y mantener contentas a sus bases, que el propio presidente trata de agitar permanentemente. La tarea será cada vez más difícil cuando el gobierno empiece a tener el sol a sus espaldas. En 2025, comenzará de lleno la campaña para las elecciones de 2026​, y el gobierno ya no tendrá tanta posibilidad de manejar la agenda. De modo que el tiempo corre para la laboral, un eventual ajuste sobre la pensional y posibles tentativas en salud y educación.

Acerca del autor

Yann Basset

*Director del Grupo de Estudios de la Democracia (DEMOS UR) de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.

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Yann Basset

*Director del Grupo de Estudios de la Democracia (DEMOS UR) de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.

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