Elecciones en Estados Unidos: un proceso electoral complejo y desafiante
Foto: Wikimedia Commons

Elecciones en Estados Unidos: un proceso electoral complejo y desafiante

Compartir:

Las elecciones de EE. UU. en 2024 se perfilan como un hito histórico. Un expresidente desafía al sistema electoral en un clima de gran incertidumbre.

El derecho al voto y el proceso de registro

El 5 de noviembre, Estados Unidos será escenario de un proceso electoral que promete ser histórico: un expresidente republicano que se niega a aceptar su derrota anterior se enfrentará a la actual vicepresidenta demócrata, quien ha asumido la candidatura tras la sorpresiva renuncia del presidente en funciones al comienzo de la campaña.

Este escenario presenta un desafío para el sistema electoral estadounidense, visto por muchos como un pilar fundamental de la democracia, aunque es criticado por su complejidad y obsolescencia.

Ante la trascendencia que estos resultados tienen no únicamente para Estados Unidos, sino también para el panorama geopolítico mundial, resulta crucial comprender el desarrollo de este proceso electoral. A continuación, se ofrecerá un breve análisis de su funcionamiento, desglosando quiénes tienen derecho a votar y los procedimientos para hacerlo. Además, se explorarán las complicaciones prácticas y las particularidades introducidas por el actual clima político. 

Aunque la Constitución de Estados Unidos ofrece un marco general para las elecciones, los estados son los que deciden quién puede votar y cómo se ejerce ese derecho. Esto les permite crear sus propias leyes y procedimientos para el registro y la votación, adaptándose a las necesidades locales, pero también generando variaciones significativas en las reglas electorales en todo el país. 

Con excepción de Dakota del Norte, el primer paso para participar en las elecciones es registrarse en el respectivo estado de residencia como votante. Los requisitos de registro varían según el estado, pero generalmente incluyen ser ciudadano estadounidense, tener al menos 18 años y cumplir con las leyes locales y estatales sobre residencia y antecedentes penales (por ejemplo, en algunos estados se exige no haber sido condenado a prisión). 

Para las elecciones del 2022, 161 422 000 personas estaban registradas para votar en Estados Unidos, un número menor al de las elecciones del 2020. Se espera que este número aumente para el 2024. Sin embargo, esto no es fácil porque el registro enfrenta varios problemas. En algunos estados, los plazos son tan cortos que muchos ciudadanos no pueden votar porque no se inscriben a tiempo. La falta de acceso al registro en línea en algunas áreas también dificulta el proceso. Actualmente únicamente veintitrés de los cincuenta estados, y Washington D.C., permiten el registro de votantes el día de las elecciones.

Adicionalmente, también se han planteado preocupaciones sobre la precisión de los registros, con el argumento de que los estados han permitido el registro de no ciudadanos, y de inmigrantes ilegales. 

Esto ha llevado a que en algunos estados se active un mecanismo de purga de registros de votantes que se encuentra contemplada la Ley Nacional de Registro de Votantes de 1993 (NVRA por sus siglas en inglés), también conocida como «Motor Voter Act«. Esta ley establece procedimientos para registrar votantes y actualizar listas, incluyendo la eliminación de nombres de personas fallecidas, aquellas que se han mudado o aquellas que han sido inhabilitadas para votar. 

Sin embargo, estas depuraciones han sido objeto de numerosos litigios y controversias, especialmente cuando se llevan a cabo poco antes de las elecciones. Sus críticos sostienen que a menudo se utilizan de manera discriminatoria y afectan desproporcionadamente a las minorías y a los votantes de bajos ingresos. 

Un ejemplo de estas controversias se observa actualmente en Virginia, donde la Corte Suprema —mediante una orden concisa de una página y a tan solo una semana de las elecciones— autorizó la depuración de nombres del registro electoral. Resulta significativo que la votación se resolviera con un margen de 6-3, donde los seis jueces a favor son republicanos y los tres en contra, demócratas.

La intervención de la Corte en un caso de votación a escasos días de las elecciones de 2024, y su fallo a favor de quienes buscan purgar a los votantes sin pruebas sólidas de fraude electoral, sugiere posibles motivaciones partidistas. Este desenlace no augura nada positivo para los próximos meses, cuando es probable que la Corte deba resolver numerosos casos derivados de las elecciones de 2024.

Foto: Wikimedia Commons

Cómo se ejerce el derecho al voto: la estructura del sistema electoral

El sistema electoral estadounidense se originó con la Constitución de 1787, que estableció el marco operativo para el gobierno federal y determinó el procedimiento para las elecciones. Los redactores de la Constitución, conocidos como los Padres Fundadores, idearon este sistema con el propósito de equilibrar los intereses entre los estados grandes y pequeños, además de proporcionar una protección extra contra el ascenso de líderes populistas. La estructura del sistema electoral es compleja y comprende varios aspectos que se resumen en lo que sigue.

  • Elecciones primarias y caucus

El proceso inicia con la selección de candidatos mediante las primarias y los caucus organizados por los partidos políticos. 

Las elecciones primarias son procesos internos de los partidos donde los votantes registrados eligen a su candidato para las elecciones generales. Su propósito es reducir candidatos y elegir al representante del partido. Pueden ser abiertas, permitiendo la participación de cualquier votante registrado, o cerradas, restringiéndola a miembros del partido, según las leyes de cada estado. 

Los caucus son reuniones locales de miembros del partido donde se eligen los candidatos para las elecciones generales. A diferencia de las primarias, implican debates antes de votar y suelen ser más participativos y transparentes. Los participantes pueden expresar sus opiniones y persuadir a otros votantes, lo que puede resultar en cambios durante la reunión. Luego, los candidatos en general deben competir en la elección general de noviembre. 

  • El Colegio electoral y su conformación

El Presidente de Estados Unidos no es elegido por voto popular directo, sino a través de un sistema llamado Colegio Electoral, donde cada estado tiene un número de electores basado en su representación en el Congreso. 

El Colegio Electoral está formado por 538 compromisarios, incluyendo tres de Washington D. C. Cada estado tiene tantos compromisarios como miembros del Congreso, sumando Cámara de Representantes y Senado. Para ganar, un candidato necesita 270 votos. 

El candidato que recibe la mayoría de los votos en una elección general obtiene todos los compromisarios del estado, con excepción de Maine y Nebraska. En estos dos estados, que tienen 4 y 5 compromisarios respectivamente, se usa el método de distritos:  dos votos electorales se asignan al ganador del voto popular estatal, y un voto electoral al ganador en cada distrito del Congreso (2 en Maine, 3 en Nebraska), permitiendo un posible voto dividido. Maine adoptó esta regla antes de las presidenciales de 1972 y Nebraska lo hizo a partir de 1992.

Con la figura del Colegio Electoral es posible que un candidato gane la presidencia sin obtener la mayoría del voto popular, lo que ha generado controversias sobre la representatividad y equidad del proceso. Esto ocurrió, por ejemplo, en las elecciones de 2016, cuando Hillary Clinton obtuvo 2,87 millones de votos más que Donald Trump, pero fue Trump quien ganó la presidencia al obtener 304 votos electorales contra los 227 de Clinton.

Debido a su población, algunos estados cuentan con más compromisarios y pueden ser cruciales en la elección. Este es el caso de California (54), Texas (40), Nueva York (28) y Florida (30). Esto obliga a los candidatos a analizar detenidamente las tendencias en estos estados clave. 

La campaña también debe determinar qué estados son “seguros”; es decir, aquellos que son tradicionalmente republicanos o demócratas, y cuáles son “indecisos”, o que podrían inclinarse hacia cualquiera de los dos partidos. En esta elección, varios estados se consideran cruciales para asegurar la presidencia: Arizona, Georgia, Michigan, Nebraska (Distrito 2), Nevada, North Carolina, Pennsylvania y Wisconsin. 

En la práctica, centrar la atención en los estados con mayor número de compromisarios y en los llamados estados indecisos puede dejar de lado a los votantes de otros estados considerados seguros, disminuyendo así el efecto que su participación tiene en el resultado final. Sin embargo, en esta campaña, el voto de los estados indecisos es tan decisivo, que los candidatos han centrado allí sus campañas, llegando incluso a aplicar estrategias que pueden resultar violatorias de la ley. 

Por ejemplo, en la campaña republicana, el multimillonario Elon Musk prometió, dos semanas antes de las elecciones, rifar un millón de dólares diarios entre los votantes registrados en estados clave hasta el día de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. 

El primer cheque fue entregado a un asistente a un evento en Pensilvania el sábado 19 de octubre. La situación resultó tan preocupante que un fiscal Filadelfia abrió una investigación. Los abogados de Musk presentaron una moción para trasladar el caso a un tribunal federal, argumentando que el fiscal no tenía jurisdicción porque las elecciones son un asunto federal. Sin embargo, esto no impidió que un juez estatal, Angelo Foglietta, escuchara el caso. Los expertos en leyes electorales han cuestionado si las acciones de Musk violan la ley federal que prohíbe pagar a otros para votar. 

  • Votación 

Muchos estados permiten la votación anticipada: 43 estados y el Distrito de Columbia (DC) tienen un periodo de votación anticipada mayor a 7 días; cuatro estados (Oklahoma, Lousiana, Kentucky y Maryland) tienen un periodo de votación anticipada de menos de 7 días y tres estados (New Hampshire, Misisipi y Alabama) no permiten el voto anticipado. La votación por correo también ha ganado popularidad, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Hasta el 31 de octubre, 62 922 444 personas en todo el país habían solicitado votar por correo o de manera anticipada. 

El voto anticipado y el voto por correo, sin embargo, han sido objeto de críticas y controversias. Las críticas se centran en la potencial facilidad para el fraude electoral y la manipulación de boletas, aunque las evidencias de fraudes significativos son escasas. Los defensores argumentan que estos métodos facilitan la participación democrática al ofrecer más flexibilidad, reducir las filas y permitir que personas con limitaciones puedan votar. De este modo, el debate sobre estos métodos continúa polarizando el panorama político estadounidense.

El día oficial de las elecciones, los votantes acuden a los centros de votación asignados en su distrito electoral. En algunos estados les exigen presentar una identificación válida para poder votar. Este requisito es otro punto de discusión, ya que el país no existe un sistema nacional de identificación, y muchas personas no cuentan con la licencia de conducción, uno de los métodos preferidos para identificarse. 

Qué esperar en las próximas elecciones

Es poco probable que los resultados finales de las elecciones se conozcan el mismo 5 de noviembre debido a varios factores. En primer lugar, se debe hacer el conteo y verificación de los votos por correo. En segundo lugar, si en los estados clave los resultados están muy reñidos, como lo estuvieron en 2020, estos se disputarán en las cortes y se ordenara un reconteo. Únicamente hasta que se resuelvan los conteos, y los cuestionamientos, los estados estarán en capacidad de confirmar o determinar los resultados. 

Por último, el proceso mismo de los compromisarios, que se lleva a cabo en diciembre, añade un nivel adicional de incertidumbre. Aunque los compromisarios suelen votar conforme al mandato ciudadano, no están obligados a hacerlo, y desviaciones del voto popular pueden causar controversias y retrasos. Por ejemplo, en 2016, dos compromisarios no votaron por Trump y cinco se desviaron del voto mayoritario en sus estados al no apoyar a Clinton. 

El proceso únicamente llegara a su recta final el 6 de enero, cuando el nuevo Congreso se reúna para contar los votos electorales y declarar oficialmente quien ganó las elecciones. 

Si esto llega a buen término, el 20 de enero de 2025, el próximo presidente de los Estados Unidos prestará juramento, marcando el comienzo de una nueva era en la política del país. Ojalá que la transición sea menos caótica que la del 2020, y que, sin importar quién sea el ganador, se mantengan y respeten los principios fundamentales de la democracia. Los eventos por venir prometen ser determinantes para el futuro de la nación y tendrán una repercusión significativa en el panorama político global.

Acerca del autor

Marcela Anzola
marcelaanzola@razonpublica.org.co | + posts

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

0 comentarios

Marcela Anzola

Escrito por:

Marcela Anzola

* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

Internacional

Arik, el guerrero: vida y legado de Ariel Sharon

Francisco Thoumi
Internacional

Estados Unidos diez años después

Internacional

Capitalismo: ¿Fantasma o realidad en Venezuela?

Expresidente Chávez junto a trabajadoras y trabajadores de PDVSA.
Internacional

Venezuela y la historia reciente del petróleo: una clave de la crisis

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!