
Arik, el guerrero: vida y legado de Ariel Sharon
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Tras la muerte de Ariel Sharon, queda analizar su vida y su papel en la política de Medio Oriente, donde fue artífice tanto de la barbarie como de los acuerdos. ¿Carismático líder o guerrero despiadado?
Una vida para Israel
La muerte de Ariel Sharon ha propiciado toda clase de discusiones y una muy variada gama de memorias. Unos lo defienden como un hombre casi indispensable para el surgimiento, consolidación y defensa de Israel, y otros lo perciben como un extremista que convino sin escrúpulos con actos radicales en la defensa de Israel, y contra todos sus enemigos.
La realidad es polémica: Sharon, llamado Arik desde joven por sus allegados, fue las dos cosas, un héroe indispensable y un extremista convertido en político pragmático.
Sharon creció en medio de una familia sionista que hizo la “aliyá” de la mano del abuelo, Mordechai Scheinerman, a comienzos del siglo XX, y que desde su natal Brest Litovsk (para entonces territorio ruso) había sido profesor de hebreo, algo que influyó decididamente en Sharon, quien de forma permanente hablaba de la importancia de mantener el idioma judío en sus formas más puras posibles.
Sharon, llamado Arik desde joven por sus allegados, fue las dos cosas, un héroe indispensable y un extremista convertido en político pragmático.
El padre de Sharon, Samuel, quien también enseñó hebreo, estudió agronomía en Tiflis, y trabajó como agrónomo en Kfar Malal, Palestina, donde se estableció con su esposa Vera Scheinerman, en un “moshav”, una granja donde bregó con plantaciones que iban desde los frutos cítricos hasta el algodón.
En este ambiente, Arik creció junto con su hermana, marcados tanto por el trabajo agrícola como por la competencia contra los palestinos por poseer tierra, primero bajo los restos del Mandato británico en la zona, y luego por la difícil convivencia que marcaban tanto la Agencia Judía como la Oficina de Asuntos Palestinos.
Si bien Arik creció en una familia medianamente acomodada que tenía lo suficiente para sobrevivir gracias a la actividad denodada del padre, la sombra del desposeimiento y la lucha contra los árabes siempre estuvo presente.
Una condición heredada de su padre, y de la que siempre se enorgulleció en su vida política, era la exaltación del trabajo físico, sobre todo en el campo. En este ambiente Sharon recibió una estricta educación agropecuaria, y a la vez que asistía a la escuela, recibía una inducción seria a la música clásica.
![]() El Exprimer Ministro de Israel, Ariel Sharon. Foto: Carl Malamud |
Una vida para la guerra
En este ambiente, a los catorce años Sharon ingresó a tiempo parcial a Haganah, el ejército clandestino que luchaba por la creación de facto del Estado de Israel, que adelantaba una guerra de guerrillas tanto contra las fuerzas árabes como contra las británicas, y que a la vez tenía que enfrentar la actividad terrorista de diversas organizaciones judías enemigas.
Entre estas otras organizaciones se encontraban el Lehi, el Irgún y el Movimiento Revisionista del Sionismo. Algunos comentaristas han sugerido que Sharon participó en las operaciones de “cacería” de los miembros de las otras organizaciones, especialmente la de los Revisionistas, entre finales de 1944 y abril de 1945.
En 1947, y actuando en contra de presuntos colaboracionistas de los británicos, considerados enemigos de David Ben-Gurión, el gran líder de los sionistas, Sharon participó en la segunda gran “cacería” de los miembros de las otras organizaciones, especialmente de Etzel.
Cuando el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU votó por la partición de los territorios palestinos entre árabes y judíos, David Ben-Gurión asumió este proceso con frialdad y con gran capacidad de cálculo político, pero sobre todo militar.
Previó que esta situación era el punto de partida para crear el Estado de Israel, y que en respuesta se produciría una guerra con los árabes. En este contexto el Haganah pasaría de organización clandestina a organización militar formal, y Sharon pasó a ser miembro de la misma, desde el inicio de las acciones militares informales, y pronto fue oficial.
Sin embargo, las acciones armadas de los árabes no eran inofensivas, como lo dejaron claro los ataques y contraataques, en la población de Balad el-Sheikh el último día de 1947.
En febrero de 1948, como preludio de los sucesos contemporáneos, estalló una bomba en un lugar central de Jerusalén y mató una docena de árabes y sesenta judíos. En marzo del mismo año un camión bomba explotó en las afueras de la Agencia Judía en Jerusalén, mató a 17 judíos y dejó decenas de heridos. En abril 9, en una acción de castigo ejecutada por el Etzel, murieron 110 árabes civiles en el poblado de Deir Yassin.
En este contexto Sharon pasó a ser militar de tiempo completo, como parte de la Brigada Alexandroni, y pronto fue designado como comandante de pelotón, luchando contra unidades árabes, especialmente en su población natal.
el papel de Sharon siempre fue el de un oficial arriesgado, que incluso actuando en contra de las órdenes de sus superiores, obtenía logros militares claves para las victorias.
En el contexto de las guerras árabe-israelíes de 1948 y las diversas acciones militares desde ese momento hasta la guerra del Suez en 1956, Sharon tuvo una participación destacada, como en la batalla de Kalkiya, en la que además su unidad tuvo más de 139 bajas en combate.
Las relaciones entre Sharon y Ben-Gurión se convirtieron en claves para el primero, tanto por la cercanía que construyeron como por el reconocimiento que el “padre fundador” tenía por el audaz joven militar.
Es de esta época que Ben-Gurión lo llama “Sharon”, lo asciende a mayor y desde 1950 fue un oficial de inteligencia del Comando Central del Tsahal (Fuerzas de Defensa de Israel), que había reemplazado definitivamente al Haganah.
El líder militar israelí Moshé Dayán escribió en su autobiografía que Ben-Gurión tenía un especial aprecio por tres oficiales: Haim Laskov, Assat Simchoni y Ariel Sharon, afirmando que ellos representaban “la antítesis del galuti o diáspora judía. El “Nuevo Judío” era un luchador, audaz, autónomo, experto en el arte de la guerra, en las armas, en el campo de batalla, en la región y en los árabes”.
![]() El exprimer ministro israelí Ariel Sharon, con el Expresidente George W. Bush. Foto: Wikimedia Commons |
Violencia y política
Para la década de 1950 Sharon hacía parte del entramado de relaciones políticas, militares y actividades económicas de hombres como Ben-Gurión, Dayán, Yitzhak Rabin, Menagem Beguim, Shimon Peres y otros más.
Desde entonces hasta la guerra del Yom Kippur el papel de Sharon siempre fue el de un oficial arriesgado, que incluso actuando en contra de las órdenes de sus superiores, obtenía logros militares claves para las victorias.
Sin embargo a lo largo de la década de 1960 se fue produciendo una distancia notoria entre él y Dayan, el mítico general, por la radicalización de Arik en relación a los palestinos, sus acciones de castigo desproporcionadas y su incapacidad para detenerse en el uso de la fuerza, incluso cuando tenía órdenes expresas de hacerlo.
Este enfrentamiento se le hizo inmanejable, y para los meses posteriores a la guerra del Yom Kippur era evidente que no pasaría a ser parte de la comandancia del Ejército, por lo que se le retiró como oficial y miembro del Tsahal.
De allí pasó a las actividades económicas privadas, y para en la década de 1980 tuvo un papel destacado en la política y ocupó diversos ministerios. El primero de ellos y más polémico fue el de ministro de Defensa, entre agosto de 1981 y febrero de 1983, desde donde lideró la intervención de Israel en la guerra civil del Líbano al lado de las fuerzas cristianas, en la que se produce la masacre en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila.
Sharon fue declarado responsable indirecto de esta masacre por no impedir que sucediera, cuando tenía el mando y la responsabilidad por las acciones de las fuerzas israelíes sobre el área.
A partir de ese momento Sharon fue responsable de diversos ministerios, apoyó decididamente el establecimiento de asentamientos de pobladores judíos dentro de los territorios palestinos, y se destacó como un enemigo directo de Yasser Arafat.
Cuando ganó las elecciones para formar Gobierno en el año 2001 ya había acumulado una larga trayectoria que incluía el intento de crear partidos de izquierda y de centro, pero que no le dieron mayor capacidad electoral, para luego terminar dentro del derechista Likud, dentro del cual tuvo relaciones complejas que los llevaron al impulso de un nuevo partido de centro, el Kadima.
El legado
El papel de Sharon como primer ministro estuvo marcado, como toda su vida, por la polémica y el extremismo. Primero, la formación de Gobierno estuvo precedida por la visita a la llamada explanada de la mezquita que, según algunos observadores, animó el surgimiento de la Segunda Intifada, o Intifada de Al-Aqsa.
Segundo, el impulso de un proceso de negociación con la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, que pretendía enderezar los acuerdos de Camp David de 1995, y para lo que Sharon propuso algo que sonaba extraño en sus palabras: el levantamiento de los asentamientos judíos en la Franja de Gaza, lo que le llevó a un radical enfrentamiento con los partidos religiosos y los políticos más ortodoxos.
Tercero: se produjo uno de los enfrentamientos más radicales entre Israel y la OLP en el marco de una de las batallas más personalizadas posibles entre Sharon y Arafat, quien pasó sus últimos meses de vida confinado a la Mukata, el palacio de gobierno de la Autoridad Nacional Palestina.
La muerte de Arafat se produjo el 11 de noviembre de 2004, y su entierro adquirió la dimensión de reconocimiento a este como fundador de la nación palestina, algo que en la percepción política internacional corrió contra Sharon.
Cuando ganó las elecciones para formar Gobierno en el año 2001 ya había acumulado una larga trayectoria que incluía el intento de crear partidos de izquierda y de centro, pero que no le dieron mayor capacidad electoral, para luego terminar dentro del derechista Likud, dentro del cual tuvo relaciones complejas que los llevaron al impulso de un nuevo partido de centro, el Kadima.
Una de las facetas más contradictorias de Sharon fue su decisión final de levantar los asentamientos judíos de Gaza, además de desconectar esta sección territorial palestina de Cisjordania. El levantamiento de los asentamientos le granjeó grandes enfrentamientos políticos incluso con miembros de su Gobierno, como Benjamin Netanyahu.
A la vez, esta acción creó un nuevo escenario político que enfrentó de manera directa a la OLP con sus propios competidores, entre ellos el grupo radical Hamas.
El recorrido, la vida, las posiciones extremas, las audacias e incluso la insubordinación militar, convierten a Sharon en un personaje polémico, complejo, héroe para muchos israelíes y judíos, y en un responsable, e incluso un criminal de guerra, para muchos palestinos y observadores internacionales.
* Profesor titular y director del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia
Acerca del autor
Carlos Alberto Patiño
*Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia.
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