
La Cumbre de los BRICS+: impacto y perspectivas
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El presidente Petro anunció el interés de ingresar al grupo BRICS. Qué tanto importa el grupo, cuáles fueron los resultados de su cumbre de esta semana, y cuáles son las perspectivas.
Un grupo alternativo de países
Esta semana se llevó a cabo en Kazán, Rusia, la XVI Cumbre del grupo BRICS+.
El grupo debe su nombre a los países que lo componen: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. La denominación original del grupo era «BRIC», sin Sudáfrica que adhirió en 2010, y fue acuñada en 2001 por el economista Jim O’Neill para referirse a las economías emergentes que podrían convertirse en dominantes hacia el año 2050.
El objetivo de la Cumbre se resumió bajo el lema “Fortalecimiento del multilateralismo para un desarrollo y una seguridad globales justos”. El evento abordó una amplia gama de temas, desde la expansión del grupo y asuntos de geopolítica, iniciativas para cambar el orden económico mundial, hasta medioambiente y cultura.
Aunque el grupo comenzó a funcionar en 2009, en la comunidad internacional, y de manera especial en occidente, no se le reconoce como capaz de ejercer influencia política o económica real. Por ejemplo, O’Neill en un artículo reciente dice que la cumbre de este año “(…) es una ocasión ideal para que líderes políticos como Vladimir Putin promuevan una visión de un mundo que Estados Unidos no lidera. Pero cada año también trae una nueva confirmación de que la agrupación no tiene ningún propósito real más allá de gestos simbólicos y retórica altisonante” (traducción de la autora). Para The Economist, la cumbre se reduciría a un plan de Putin para derrotar el dólar y evadir las sanciones.
Sin embargo, en una situación como la actual no parece responsable ni juicioso tomar la cumbre tan a la ligera. El hecho de que se lleve a cabo una reunión de este tipo, que reúne a países tan variados, algunos antagonistas de Estados Unidos, puede ser una señal de la fragmentación del orden mundial, y del liderazgo que pretenden ejercer Rusia y China.
Por eso importa comprender el posible impacto del grupo en el escenario global, conocer el contexto, la evolución de este grupo y los compromisos adquiridos en la cumbre.
Contexto y evolución
Los jefes de gobierno de Brasil, Rusia, India y China se reunieron en la primera cumbre oficial de los BRIC en 2009. Este encuentro fue seguido por cumbres anuales donde los miembros discuten sobre temas económicos globales, cooperación y políticas de desarrollo. En 2010, Sudáfrica fue invitada a unirse al grupo, transformando el BRIC en BRICS. La inclusión de este país añadió diversidad geográfica y la presencia del continente africano en este foro emergente.
En la cumbre de 2017 en Shanghái, se introdujo el formato BRICS+, que permite a los países no miembros —países socios—participar en iniciativas de desarrollo sin compromisos de membresía plena. Esto permite estrechar nexos con países de África, Asia y América Latina sin comprometer la cohesión del grupo.
En 2023, el grupo decidió invitar a seis nuevos países: Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Argentina e Indonesia. Durante la cumbre de 2024, se confirmó la adhesión de Egipto, Etiopía, Irán y EAU, mientras que Argentina e Indonesia declinaron la invitación y Arabia Saudita no ha confirmado su membresía, aparentemente porque no quiere afectar su relación con Estados Unidos.
El objetivo principal del BRICS ha sido mejorar la cooperación económica, política y de desarrollo entre los Estados miembros.
Dos de sus logros más notables fueron la creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Acuerdo de Reservas de Contingencia (ARC).
– El NBD fue establecido en 2014 para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en los países miembros y otras economías emergentes. A la fecha ha financiado 96 proyectos de infraestructura, por un total de 32,8 billones de dólares.
– El ARC proporciona apoyo financiero en caso de crisis de balanza de pagos. Su mecanismo principal es el swap de liquidez del banco central. Cuando un país miembro solicita fondos, los bancos centrales de los otros miembros acuerdan vender y recomprar dólares estadounidenses (USD) con el banco central del país solicitante. Tanto la operación al contado como la futura del swap se efectúan al tipo de cambio al contado. Sin embargo, el país solicitante debe pagar una tasa de interés predeterminada en dólares a los países prestamistas.
A lo largo de los años, el grupo ha lanzado varias iniciativas en áreas como ciencia y tecnología, seguridad alimentaria, salud pública y educación. Además, ha estrechado la cooperación en foros multilaterales como la ONU, el G20 y la Organización Mundial del Comercio.

Resultados de la cumbre de 2024
La Cumbre concluyó con la Declaración de Kazán, que enumera las áreas clave de cooperación y la postura unificada del bloque sobre cuestiones globales.
A la cumbre asistieron 20 líderes, incluidos los 9 miembros del grupo, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Entre los no-miembros sobresalieron la presencia del presidente de Turquía Tayyip Erdogan y la de Nicolás Maduro, quien buscaría reconocimiento internacional como presidente de Venezuela.
Los resultados de la Cumbre se pueden resumir en los siguientes puntos.
- Aspectos geopolíticos.
La cumbre abordó los conflictos internacionales más acuciantes, y en la declaración se hizo hincapié en la necesidad de una resolución pacífica a través de la diplomacia. Pero con excepción del conflicto China-India, se lograron pocos avances:
- Conflicto India- China en su frontera del Himalaya. El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro indio, Narendra Modi, llegaron a un acuerdo para resolver un enfrentamiento militar de cuatro años en su frontera del Himalaya, y actualmente se encuentran en negociaciones.
- Conflicto en Ucrania. Los líderes aludieron a la guerra entre Rusia y Ucrania en varias ocasiones, pero no hubo señales de que vayan a hacer algo concreto para poner fin al conflicto. Se limitaron a reafirmar la importancia de adherir a los principios de la Carta de Naciones Unidas.
- Crisis en Oriente Medio. El presidente Putin informó a los líderes de BRICS sobre la situación en el Medio Oriente, destacando que la región está al borde de una guerra a gran escala tras un aumento drástico de la tensión entre Israel e Irán. El grupo subrayó la importancia de la diplomacia multilateral y la necesidad de un enfoque coordinado para abordar los desafíos de seguridad global.
- Aspectos económicos.
- Reforma de la arquitectura financiera: Un punto destacado de la cumbre fue el acuerdo para aumentar las transacciones comerciales y financieras en monedas locales, asegurando así la independencia frente al dólar, sin buscar una desdolarización total —como han sugerido algunos analistas—. Esta medida se adoptó en el marco del Mecanismo de Cooperación Interbancaria (ICM, por sus siglas en inglés), que facilita los pagos y financia proyectos en monedas locales. Se trata de asegurar la independencia financiera, mitigando riesgos de volatilidad en el tipo de cambio, choques económicos externos y posibles sanciones, al tiempo que mantiene los vínculos con el sistema financiero mundial en general. Sin embargo, este proceso se plantea de manera gradual y como no obligatorio.
- Creación de una bolsa de granos: A iniciativa de Rusia se acogió la creación de una plataforma para el comercio de granos (materias primas) entre los países del grupo.
- Salud y medio ambiente.
- Mejoría de los sistemas de salud a través iniciativas como el Centro de Investigación y Desarrollo de Vacunas, el Sistema Integrado de Alerta Temprana y la Red de Investigación de la Tuberculosis para prevenir los riesgos de enfermedades infecciosas.
- Grandes felinos: Se acogió la iniciativa de la India de una Alianza Internacional de Grandes Felinos, y los países del grupo se comprometieron a colaborar en la preservación de las especies en peligro de extinción.
Logros y desafíos
Políticamente, en apariencia el principal beneficiado de la cumbre fue el presidente ruso, Vladimir Putin. Como anfitrión del evento, aprovechó la oportunidad para consolidar la posición de su país en un escenario global cada vez más polarizado. En un contexto marcado por sanciones occidentales y crecientes tensiones geopolíticas, la cumbre proporcionó a Putin una plataforma para mostrar — no sabemos si de manera contundente— que Rusia sigue siendo una fuerza influyente en el orden mundial, más allá de su arsenal nuclear.
La integración de nuevos miembros al BRICS presenta oportunidades y desafíos. Si bien la expansión puede aumentar la influencia del grupo, también puede generar tensiones internas. Con los nuevos miembros adaptándose a sus funciones, se necesitaría más tiempo para una integración completa antes de considerar la adhesión de otros países. Tanto que algunos miembros originales, como Brasil, mostraron reservas sobre la rapidez de la expansión, sugiriendo la necesidad de un mayor tiempo para una integración efectiva. Aunque no se descarta una expansión, es poco probable a corto plazo. En vez de eso se espera aclarar el papel de los países socios, lo cual será crucial para maximizar el impacto global del grupo mientras se mantiene la estabilidad interna.
Lo que esta cumbre si hizo evidente es la necesidad de una coordinación eficaz entre el BRICS, el G20 y el G7. Los principales miembros del BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) forman parte del G20. Por otro lado, el G7, integrado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea, representa el 35 % del G20. Cada uno de estos grupos desempeña un papel fundamental en la gobernanza económica global, y por consiguiente su coordinación podría allanar el camino a una gobernanza global más equilibrada.
En resumen, esta cumbre ha demostrado que los BRICS han evolucionado de ser un concepto económico para convertirse en un bloque influyente en la política y economía global. No obstante, su futuro dependerá de su habilidad para seguir colaborando eficazmente y adaptarse a los cambios del entorno mundial. A pesar de sus éxitos, el grupo enfrenta desafíos significativos: las diferencias políticas y económicas entre los miembros, la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas. Superar estos obstáculos será esencial para mantener su cohesión y relevancia en el escenario internacional.
Acerca del autor

Marcela Anzola
* Abogada de la Universidad Externado de Colombia, LL. M. de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Miami, Lic. OEC. INT. de la Universidad de Konstanz, Ph. D en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, consultora independiente.
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