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Sumas y restas: ¿resultado histórico o regreso al pasado?

Escrito por Andrés Dávila
el congreso en este 2022

Aunque los resultados de las consultas parecen haber aclarado el panorama, en la nueva composición del Congreso se combinan aspectos novedosos con fuertes inercias. Se mantienen la fragmentación de fuerzas políticas y la tradición bipartidistas.

Andrés Dávila L.*

Elecciones pacíficas y con una participación esperada

Como cada cuatro años, al menos desde 1974, este 13 de marzo vivimos la elección del nuevo Congreso que iniciará sesiones el próximo 20 de julio. Esta vez, además, se hicieron las consultas de las coaliciones para la selección de candidatos presidenciales del centro, la derecha y la izquierda que, a manera de una primera vuelta, ayudaron a aclarar el panorama para mayo y junio.

Un dato inicial es que hubo elecciones en todo el país. Como siempre, con problemas en algunas regiones afectadas por la violencia y la incidencia de actores armados ilegales. Pero todo indica que no aumentaron los hechos de violencia respecto de 2019, 2018, 2015 y 2014, años electorales en que habíamos regresado a cifras que no veíamos desde la década de 1980. Hasta ahora los datos oficiales no registran prácticamente ningún incidente.

Un segundo dato relevante, sujeto a lecturas equívocas por opinadores y ciudadanos, es el de la participación y la abstención. Este año en elecciones legislativas se alcanzó una participación del 46%. Es decir que votaron más de 18 millones de colombianos. Es importante recordar que, en democracias con voto no obligatorio, la participación oscila entre el 40 y el 60 por ciento.

Aquí se constata que lo predominante en el caso colombiano no es la polarización, tan usual en las interpretaciones de analistas, políticos y ciudadanos, sino la fragmentación.

Aunque el decremento es leve, las expectativas de la contienda eran altas, especialmente por la supuesta incidencia de las protestas y movilizaciones de 2021. El desafío para las presidenciales es superar el 53% de hace 4 años, mientras que en las elecciones locales la participación ronda el 59%. El voto en blanco, por otra parte, se ubicó por encima del 6%, aumentando en relación con las pasadas legislativas. El porcentaje de votos nulos y no marcados es muy similar.

El impacto de las consultas en las elecciones legislativas

En esta ocasión fue novedosa la interrelación de las elecciones legislativas con las consultas interpartidistas. Hay experiencias previas, pero tuvieron toques partidistas. Aunque podría suponerse que los resultados para Congreso coincidieran con las tendencias mostradas por las coaliciones, es difícil inferir líneas de causalidad.

Aunque el supuesto se cumple para el Pacto Histórico, no es así para el Centro Esperanza, que logró una participación interesante en el Senado, pero una muy baja votación en conjunto e individual en la consulta. Y es más difícil la lectura para el Equipo por Colombia: es claro que los partidos más a la derecha pierden curules en el Congreso, pero esto no se refleja claramente en el resultado de la consulta.

Aunque algunos aseguraban que las elecciones legislativas se verían condicionadas o determinadas por las consultas, la realidad es otra. La mecánica de las elecciones para Cámara y Senado es la que se impone y de hecho produce efectos, esperados e inesperados, sobre la dinámica de la campaña presidencial. Por ejemplo, al Pacto Histórico trabajar ambas campañas dentro de una misma estrategia le ha funcionado bien.

La nueva composición del Congreso

La circunscripción nacional del Senado permite ver un primer mapa de la situación del multipartidismo colombiano y de los rasgos dominantes en la reproducción del sistema político colombiano.

Aquí se constata que lo predominante en el caso colombiano no es la polarización, tan usual en las interpretaciones de analistas, políticos y ciudadanos, sino la fragmentación. Al menos ocho organizaciones partidistas tienen un peso semejante o capacidad de veto. Es allí donde hay que mirar con lupa quiénes crecen, se mantienen o se reducen.

De la oposición a las mayorías relativas.

Mucho se esperaba sobre el incremento en las curules del Pacto Histórico que, en principio, recoge diversos sectores de izquierda que se sometieron a la ley de hierro de su principal elector, Gustavo Petro. Al final, obtuvieron la mayor votación y 16 senadores, suficientes para mostrar que ocupan un lugar relevante en la escena política, pero sin la capacidad para determinar o controlar la acción del legislativo.

En todo caso, su crecimiento indica un cambio en las preferencias del electorado colombiano. En un sistema tan cargado al centro derecha, hay que resaltar que la izquierda obtenga una mayoría relativa, pero sin exagerar: solo fueron 16 curules. Para diferenciarse de las experiencias pasadas del MRL, la ANAPO, el Nuevo Liberalismo, e incluso la AD M-19 y el Polo Democrático, el Pacto tiene que mantenerse en el tiempo. De lo contrario, repetirán la historia de una irrupción que no logra consolidarse.

Algo semejante puede argumentarse sobre la Alianza Verde que con una estrategia distinta de listas abiertas logró posicionarse con algunas curules que cuentan para los difíciles arreglos de construir coaliciones mayoritarias. Entre los congresistas elegidos por esta colectividad hay apuestas políticas de largo plazo que requerían de este crecimiento y aparente consolidación.

La coalición de gobierno

De otra parte, es interesante la disminución relativa en curules y en peso político del Centro Democrático, el Partido de la U y Cambio Radical.

En el caso del Centro Democrático, se confirma el desgaste de su figura emblemática, Álvaro Uribe, inmerso en problemas legales, y la ausencia de un relevo capaz. Sin embargo, las votaciones individuales de algunas de sus figuras, como María Fernanda Cabal, ameritan revisar la idea del fin del uribismo. Lo que sí se termina es tal vez el duquismo, si es que alguna vez existió.

En un sistema tan cargado al centro derecha, hay que resaltar que la izquierda obtenga una mayoría relativa.

En los otros dos partidos, la salida de algunos de sus grandes electores se refleja en resultados que implican pérdida de curules y peso político. Es especialmente crítica la situación del Partido de la U. Cabe preguntarse qué harán con la herencia política de su trayectoria y cómo intentarán mantenerse en el escenario.

El bipartidismo tradicional se mantiene vigente

Es llamativo que tanto el Partido Liberal como el Conservador logren mantener e incluso aumentar sus curules. No deja de sorprender que tanto tiempo después los dos beneméritos ancianos de nuestra política sigan activos y muy cerca de lo obtenido por el Pacto Histórico.

Esta situación, además, se confirma en la Cámara de Representantes. Para un sistema que montó una Constituyente y una Constitución contra el bipartidismo, esta constatación no suena muy bien, pero habla de nuestra realidad.

el congreso en este 2022
Foto: Alcaldía Distrital de Buenaventura - https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.buenaventura.gov.co%2Farticulos%2Fbonaverenses-acuden-a-las-urnas-en-completa-normalidad&psig=AOvVaw1R2LYn-ff7xGTSujVSWs-O&ust=1647379609719000&source=images&cd=vfe&ved=0CA0QjhxqFwoTCNiVkb_FxvYCFQAAAAAdAAAAABAD Un hecho llamativo fue el bipartidismo nacional en el que tanto los conservadores como los liberales se mantienen y aumentan las curules.

Los resultados de las consultas

En cuanto a las consultas de las coaliciones, los resultados fueron previsibles. El Pacto Histórico le dio a Gustavo Petro un respaldo de casi 4 millones y medio de votos. La cifra es importante, pero deja abierta la pregunta sobre el techo de su votación y su posibilidad de crecer. Más llamativo es lo logrado por Francia Márquez, cuya votación superó incluso a la del ganador de la consulta del Centro Esperanza.

La coalición de Centro dio el resultado esperado a favor de Sergio Fajardo, aunque con un escuálido número de votos. Cabe señalar lo competida que estuvo la consulta de la coalición, pero también lo costoso de sus riñas internas en público. En cualquier caso, a diferencia de lo que sucede en la composición del Congreso, el centro se ve débil y desgastado para la carrera presidencial.

La coalición de la derecha, finalmente, muestra un resultado con dos componentes: el triunfo de Gutiérrez y su creciente posibilidad hacia las presidenciales, con sus virtudes y sus defectos, y la derrota sonora de Alex Char. Sin duda, Gutiérrez se potencia como el aglutinador de los temores contra Petro.

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