
La maratón electoral colombiana
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Comienzo del seguimiento al proceso electoral de 2026. Hipótesis que ayudan a caracterizar, anticipar y comprender adecuadamente lo que ya está sucediendo, lo que sucederá en los próximos 18 meses y los resultados que se pueden dar.
Proceso electoral
En 18 meses, mal contados, Colombia tendrá nuevos presidente y vicepresidente, así como un Congreso parcialmente renovado. En medio de voces que desde distintos lugares: redes, medios, instituciones, plantean escenarios distópicos, proponemos iniciar un ejercicio de seguimiento al proceso electoral de 2026 en Colombia. Y aunque habría razones formales para advertir que legalmente todavía no puede comenzar, las varias declaraciones de figuras que se lanzan como precandidatos y la periódica publicación de encuestas electorales desde hace ya algunos meses permiten indicar que el proceso está en marcha. La renuncia de algunos ministros y parlamentarios al final de enero marcó el inicio del proceso electoral de 2026. La mayoría de los políticos, por no decir todos, ya están en modo campaña. Los medios aumentarán su cubrimiento y lentamente la ciudadanía empezará a prestar un poco más de atención al tema de las elecciones.
Por tal razón y como parte de un ejercicio que repite lo que ya se hizo en relación con las elecciones locales y regionales de 2023, consideramos pertinente y oportuno iniciar el seguimiento al proceso electoral de 2026 con la formulación de un conjunto de hipótesis que consideramos ayudan a caracterizar, anticipar y comprender adecuadamente lo que ya está sucediendo, lo que sucederá en los próximos 18 meses y los resultados que se pueden dar.
Obviamente, detrás del seguimiento hay preguntas de fondo sobre la vigencia y tendencias de la democracia colombiana. En términos politológicos, principalmente, el proceso electoral de 2026 dará una señal clara sobre la fortaleza y la perdurabilidad de la institucionalidad democrática colombiana, en un entorno en el cual aparecen diversas amenazas y desafíos para los regímenes democráticos que paulatinamente se han configurado en el mundo y en la región en los dos últimos siglos. Y en momentos en que el mundo afronta enormes y complejas situaciones que van desde las guerras, el cambio climático, las migraciones.
Para el caso colombiano, el proceso electoral de 2026 se da en el contexto de cierre del primer gobierno de izquierda en la historia republicana, del cual en su momento habrá que hacer los correspondientes balances; con una economía que da señales positivas en varios indicadores comúnmente analizados por los expertos, como el crecimiento del PIB, la inflación, la tasa de cambio y el desempleo, aunque con evidentes dificultades fiscales, y con una situación compleja y desafiante en relación con situaciones de conflicto, inseguridad e imposibilidad de sacar adelante los propósitos de la paz total.
En el sistema electoral colombiano, los ciudadanos podrán depositar su voto en varios momentos y para varios temas:
- Elección de representantes a la Cámara
- Donde aplica, jurisdicciones especiales de la paz.
- Elección de Senado de la República.
- Consultas para elegir candidatos presidenciales.
- Primera vuelta en mayo y, si es necesario,
- Segunda vuelta en junio.
Si bien estas elecciones tienen naturalezas, circunscripciones y reglas distintas, hacen parte del llamado ciclo electoral nacional que cada cuatro años renueva nuestros dirigentes políticos y da un nuevo aire a la democracia.
Al realizar los análisis y balances es muy fácil olvidar los hechos previos al último mes de la elección, pero es claro que una elección se define en períodos más largos y, usualmente, no tiene una sola causa o explicación global. Por ello, los autores de este texto hemos decidido emprender una investigación sobre nuestra propia lectura del proceso electoral colombiano en el marco de nuestra actividad en el curso de Sistemas Electorales de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad Javeriana.
Hipótesis
Para hacerlo hemos construido veinte hipótesis que iremos reflexionando, monitoreando, corrigiendo y ajustando durante los siguientes 18 meses. Conservaremos una memoria sobre el cambio de nuestras reflexiones a lo largo del tiempo y la compartiremos periódicamente con los lectores de Razón Pública.
Solo por dar un ejemplo, a principio de enero era muy poco probable que el tema de las relaciones con Estados Unidos fueran un elemento central del proceso electoral colombiano. Pero luego de la crisis de un domingo que no fue, es claro que el tema adquiere una importancia inesperada, aunque falta ver si impacta, y cómo, el proceso electoral. Aquí van las veinte hipótesis:
- Colombia tendrá un proceso electoral ajustado a los términos institucionales, con múltiples competidores, altamente competitivo, y resultados inciertos.
- Habrá una transición pacífica del poder, tanto en el Congreso como en la Presidencia y la Vicepresidencia, así triunfen fuerzas políticas distintas y opuestas.
- Los resultados de consultas, primera y segunda vuelta (si es necesaria) se conocerán la noche de las elecciones y sus resultados serán aceptados.
- En el caso del Senado habrá disputas, denuncias y demandas legales para menos del 6 % de las curules. En el caso de la Cámara ello sucederá para las últimas dos curules en las circunscripciones más grandes.
- Tanto el presidente de la República como su oposición más radical intentarán minar la credibilidad de las elecciones y el papel del Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil.
- La elección presidencial se definirá en un proceso de 4 etapas: 1) La primera culmina entre octubre y diciembre de 2025, momento en el cual los partidos políticos darán a conocer sus candidatos de partido, y aquellos que quieran conseguir las firmas exigidas para inscribir la candidatura tendrán que iniciar y culminar su recolección. Eventualmente, algunos partidos harán su consulta interna. 2) La segunda, en marzo, con las consultas que se hacen simultáneamente el día de las elecciones para Congreso. 3) La tercera, en mayo, en la llamada primera vuelta, con más de seis candidatos en el tarjetón. 4) Finalmente, en junio, la segunda con los dos finalistas.
- Hoy hay 63 candidatos posibles (en un artículo también publicado en Razón Pública en octubre se identificaron 51) y hacia octubre serán cerca de ochenta. (Ver anexo)
- No habrá ganador en primera vuelta.
- La incertidumbre sobre los dos candidatos finalistas se extenderá hasta la tercera semana de mayo.
- En marzo de 2026 se llevarán a cabo entre cuatro y seis consultas de las distintas coaliciones para elegir su fórmula presidencial y vicepresidencial.
- Las encuestas electorales continuarán siendo parte del sistema electoral y serán objeto de fuertes críticas y disputas.
- El Pacto Histórico no mantendrá ni sus 21 curules en Senado ni las 46 en Cámara. Ese volumen disminuirá.
- Un septeto de partidos dominará más del 85 % de las curules y ninguno será dominante sobre los otros (Pacto Histórico, Alianza Verde, Partido Liberal, Partido de La U, Cambio Radical, Partido Conservador y Centro Democrático).
- El Partido Comunes perderá su representación en el Congreso.
- El impacto de la violencia y la movilización social sobre el proceso electoral será marginal.
- Los discursos radicales dominarán la agenda, pero sus candidatos más extremos no llegarán a segunda vuelta.
- Tendremos una nueva ola de líderes nativos digitales elegidos en el Congreso y su volumen aumentará.
- Las crisis internacionales y de política exterior no afectarán el resultado de las elecciones.
- La participación electoral en primera vuelta será superior al 52 %.
- Colombia mantendrá su relativa excepcionalidad y diferencia respecto de las tendencias prevalecientes en la región y en el mundo.
La formulación de hipótesis, herramienta clave para la investigación en ciencias sociales, implica también la adopción de una posición frente a la realidad. En las veinte hipótesis queda claro que tenemos una perspectiva distante de varias distopías planteadas por sectores de oposición al actual gobierno. Y que, eventualmente, tenemos una confianza excesiva en la fortaleza institucional y la inercia con la cual funciona nuestro sistema político y electoral. Estaremos atentos a revisar lo planteado.

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2 comentarios







Es claro el análisis que hacen ustedes como especialistas y estudiosos de nuestra política actual Colombiana, pero difiero en el punto que no se afectará la crisis internacional con nuestra política creo que si afecta como lo veo yo como un simple ciudadano del común. los demás puntos son claros.
Por qué no razonar gráficamente a partir de los evidentes indicadores, tanto nacionales como internacionales, y contrastar con las noticias emitidas en los medios de comunicación que dominan los canales en Colombia