El modo Mundial: Cinco tesis
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El modo Mundial: Cinco tesis

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Arrancó el Mundial de fútbol de 2026. Tres países sedes, 48 equipos, guerras en curso, el orden internacional en pleno desorden. Se aborda la cuestión con cinco tesis.

Primera Tesis: La pelota no se mancha

Este es el primer mundial de los veintitrés jugados en los últimos cien años que se juega en tres países. Ya, en 2002, se jugó en dos países: Corea y Japón, y el de 2030 será en tres países, con concesiones a Argentina, Uruguay y Paraguay, para conmemorar los cien años. 

Primer mundial con 48 equipos. Y, pese al alto número de equipos, no está Italia, tetracampeón (1934, 1938, 1982 y 2006). Si están, en cambio, Cabo Verde y Curazao. Se estrenan los dieciseisavos, fase en la cual quedarán dieciséis equipos por fuera, sin importar su trayectoria, su procedencia, su alcurnia. 

Aunque los puristas lo aborrecen, una excusa futbolera sirvió para introducir el cooling break. Una pausa necesaria e innecesaria que permite mostrar publicidad. El fútbol ya no es de dos tiempos, sino de cuatro. Y todos felizmente hidratados…

Para la interpretación de los himnos desfilan todos los jugadores. Solo los once titulares, acompañados de un menor de edad. Y, al menos en la apertura en México, Canadá y Estados Unidos, asistimos a grandes interpretaciones musicales y vocales. Una decisión sabia: no se les da voz a los desafinados futbolistas de los equipos en contienda. Mejoró la propuesta, se puede perfeccionar, aunque cueste. El himno, ese símbolo de aquello que nos hace parte de… Y que no pasa de moda.

Ciento cuatro partidos. Los puristas se quejan. A la hora de escribir esto, van seis y la cosa pinta bien. Así, los puristas, que forman parte de una especie heteropatriarcal, conservadora y reaccionaria, quisieran que solo lo jugaran los ocho campeones del mundo. El fútbol, con sus tensiones y contradicciones, no deja de sorprendernos. Y nos falta ver 98 partidos…

Segunda Tesis: La pelota sí se mancha

Cuando Rusia atacó a Ucrania, no pasó una semana para que se impusieran sanciones a los deportistas rusos. En el caso del fútbol, quedaron fuera de toda competencia y, a día de hoy, no existen en el mundo del fútbol, aunque muchos jugadores extranjeros sigan su carrera en esa liga que fue objeto de defenestración.

En el mismo lapso, Israel atacó y destruyó a Palestina. La reacción de la FIFA fue notable: le quitó el Mundial Sub-20 a Indonesia y se lo dio a una Argentina con canchas en pésimo estado por el invierno.

Y, para el Mundial, dos hechos para no alargarnos: la FIFA, de la mano de Infantino, le otorgó el premio de la paz al matón del barrio, porque sí. Pero ese premio puede ser más importante que el Nobel de la Paz en los próximos cincuenta años… Y Estados Unidos no solo ha atacado y sigue atacando a Irán, sino que ha ejercido su política antiinmigración sin vergüenza alguna. En cualquier momento, ICE entrará y se llevará a un jugador de la cancha.

Y del lado de los televidentes, nunca habíamos tenido tanta oferta y posibilidad de ver el Mundial por donde nos dé la gana. Pero todas las transmisiones entran en tiempos distintos. Algunas por segundos, otras por minutos. Como me lo dijo mi amigo en Caracol: “Infortunadamente, el tiempo real solo existe en el estadio”.

Tercera tesis: El gobierno del mundo

La FIFA, que no es un organismo internacional, que no es una multinacional, que es ambas cosas y ninguna, un régimen internacional —me ayudó mi amigo internacionalista—, sigue en la cumbre y sigue haciendo lo que le da la gana y como le da la gana. Pero el fútbol es un fenómeno histórico. Surgió en aquella Inglaterra del siglo XIX y ha sabido volverse importante, necesario, imprescindible. Tanto, que los futboleros se imaginan que el fútbol es eterno. Pero el fútbol es histórico y todavía está en su época de gloria. El fútbol masculino, al menos. Por allí viene el fútbol femenino. ¿Qué pasará en los próximos cincuenta años o en cien años? ¿Seguirá el fútbol siendo el gobierno del mundo? En mi caso, disfruto, pese a las contradicciones, lo que está pasando. Y ya veremos qué sigue.

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Cuarta Tesis: Lo que nos identifica

Con los himnos y las camisetas queda claro que la selección de cada país tiene un significado que va más allá del fútbol. Son, en sus versiones modernas, instancias de concreción de la identidad nacional. Lo que ello signifique. Lo cual indica que no es algo establecido, sino que cambia con el tiempo. Pero es muy poderoso e influyente.

Sin embargo, como ocurrió en Brasil y ocurre en Colombia, la camiseta, símbolo neutro, ha sido apropiada y utilizada por facciones políticas. Y hoy, en el caso colombiano, un símbolo de unidad está en disputa. Veremos cómo se usa de aquí al 21 y después. Un país en torno a una camiseta. Petro, en su reciente torpeza extendida, despidió a unos molestos jugadores con la camiseta. Como es su costumbre, dijo algunas bobadas rimbombantes. Ya veremos.

Su hija y la campaña, seguramente, hicieron que el video fuera más certero. Pero él habla carreta tuvo que opinar. Y…

Igual, iremos por Colombia, creemos en Lorenzo y James. Nos preguntamos: ¿Qué le hizo James a la gente para que lo odie tanto? Es la colombianada, en pleno. Y nos molesta la falta de renovación. Un país tiene que estar muy jodido para que en 2026 dependamos de Peláez, Vélez y Mejía. Y sus hijos no criados…

Quinta tesis: cien años de fútbol

El fútbol tiene menos de doscientos años de antigüedad. Es innegable que, al menos el jugado por los hombres, marca un camino. ¿Hasta cuándo y cómo? Además, viene el jugado por mujeres. Hoy es un gran negocio y da para todo, para lo bueno y lo malo. Y como es un juego, es fácil hacernos los pendejos. Igual, yo, futbolero, todo lo pensaré mientras veo los 104 partidos. Con más o menos atención, escuchando periodistas, podcasts y revisando la polla que logré culminar y en la cual, con solo seis partidos, voy muy mal. Este año, tal vez por estar pensionado, no me animé a hacer el álbum. Pero sigo pensando si fue una buena o mala decisión. 

Estamos en modo mundial.

Le recomendamos: En fútbol y en política, somos un país de malos perdedores

Acerca del autor

Andrés Dávila
andresdavila@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, maestro y doctor en ciencias sociales de la FLACSO, México, profesor titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

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Andrés Dávila

*Politólogo, maestro y doctor en ciencias sociales de la FLACSO, México, profesor titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

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