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Noticias entre elecciones: deseos, devaneos y decisiones

Escrito por Andrés Dávila
Coalición de la derecha deja a Iván Duque como candidato presidencial y a Marta Lucía Ramírez como Vicepresidenta.

Andres DavilaLas elecciones del 11 de marzo aclararon un poco el panorama de las presidenciales, pero la incertidumbre permanece.

Andrés Dávila*

Algunas certezas

Luego de la jornada electoral del pasado 11 de marzo el panorama político luce hoy algo menos incierto- aunque sigue siendo incierto si uno lo compara con la tradición colombiana-.

En efecto, hoy es posible señalar algunos hechos concluyentes a partir de los resultados electorales, cuyo escrutinio final está aún por conocerse:

  1. El Congreso tiene una composición de centro-derecha predominante que corresponde fielmente al sistema de partidos vigente. Además, al menos cinco partidos obtuvieron casi el mismo número de curules, lo cual obliga a conformar coaliciones pluripartidistas si de buscar mayorías se trata.
  2. En esa composición se han dado algunos cambios con respecto al Congreso actual:  en el Senado, Cambio Radical y Alianza Verde aumentaron su presencia, mientras que  el Centro Democrático, el Partido de la U, el Liberal y el Conservador perdieron curules (aunque el primero se convirtió en la primera fuerza dentro de esta corporación). En la Cámara el Centro Democrático y Cambio Radical tuvieron aumentos relativamente significativos.
  3. Entraron nuevos partidos, movimientos y sectores que hicieron aún más variada la composición del Congreso. Estos pueden convertirse en fieles de la balanza en situaciones de empate frente a decisiones legislativas.
  4. La izquierda –tanto en sus partidos y movimientos tradicionales como en algunas nuevas agrupaciones, como los Decentes– mantuvo su espacio, aunque con algunos escaños adicionales. La FARC, nuevo participante de la contienda, obtuvo una bajísima votación que valoriza las curules aseguradas en las negociaciones de paz.
  5. Las consultas de las coaliciones concentraron la atención de los votantes y obtuvieron altos niveles de participación. Se repitió la marcada diferencia, casi de dos a uno, entre la coalición de la derecha y la de izquierda.
  6. Por tales resultados, resulta claro que en primera vuelta la tensión fundamental seguirá siendo entre el candidato de la coalición de la derecha, Iván Duque, y el de la izquierda, Gustavo Petro.
  7. Para cualquier observador, queda el Centro. Es como un agujero negro que consume toda energía dada la parasitaria incapacidad de quienes tendrían que aprovecharla. (Bajo la noción recién inventada de parasitaria incapacidad caben Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Robledo; Germán Vargas Lleras y Juan Carlos Pinzón; Humberto de la Calle y, qué le hacemos, Clara López).
  8. No obstante, y de acuerdo con las cuatro encuestas que han salido a lo largo de la semana, las tendencias que se marcaron en las elecciones se mantienen, pero todavía falta que el centro se defina a favor de alguno de los candidatos en pugna.

Las lluvias de abril

Fórmula presidencial: Gustavo Petro y Angela María Robledo.
Fórmula presidencial: Gustavo Petro y Angela María Robledo.
Foto: Facebook – Angela María Robledo

Con los hechos arriba señalados, la gran pregunta para la que todos quieren tener la última y definitiva respuesta es si habrá o no segunda vuelta y si en esta estarán presentes Duque y Petro.

En el análisis de las candidaturas no se ha considerado a cabalidad el peso de las maquinarias clientelistas.

A esta pregunta básica se le pueden agregar otras más referidas sobre todo a las decisiones que adopten los demás candidatos en contienda, a las posibles coaliciones y a las estrategias y tácticas de campaña para lo que queda hasta el 27 de mayo.

Si bien las dos consultas consiguieron más de 9 millones de votos, otro tanto de votantes participó en las elecciones para Congreso. En consecuencia, una buena estrategia de los demás candidatos ubicados hacia el centro del espectro les permitiría competir con expectativas plausibles de llegar a la segunda vuelta.

Como estos candidatos no se han medido en elecciones, suponer que tienen un techo de 9 millones de votos explicaría la ausencia -hasta el momento- de estrategias de coalición claras y decididas (reflexión tan básica que esperamos no haya costado millones de dólares, pero seguramente…). Ahora bien, oyendo a los candidatos y sus comunicadores se pierde todo optimismo. Salvo Petro, quien con seguridad está pensando en 2022 y adelante, todos mueren en su cortoplacismo y en sus egos.

En esta misma línea de argumentación, cabe indicar que no se ha considerado a cabalidad el peso de las maquinarias clientelistas que, a grandes rasgos, quedarían recogidas en las votaciones de los principales partidos que obtuvieron representación en el Congreso. En últimas, estas podrían beneficiar sobre todo a Vargas Lleras, reconocido por su trayectoria basada en este tipo de apoyos electorales. No obstante, las malas lenguas hablan de que los Char se quieren ir.

Hay un abismo interpretativo entre lo que indican los hechos electorales y lo que dicen las encuestas.

Estas consideraciones se enfrentan a las sucesivas encuestas que, desde distintas firmas y para distintos medios, han salido en el transcurso de la semana. En todas ellas resulta indiscutible que encabeza Iván Duque, ganador de la consulta de la coalición de la derecha. Sin embargo, todavía no llega al 50 por ciento que permita asegurar que gana en primera vuelta, aunque en alguna está bastante cerca con el 45,9 por ciento. Igualmente, el segundo lugar lo consigue Gustavo Petro con poco más de la mitad de la intención de voto que hay para su contrincante, aunque mejora cuando se plantea una segunda vuelta frente a Duque.

En esas mismas encuestas, y con una marcada diferencia, Sergio Fajardo aparece en el tercer lugar, seguido de Vargas Lleras y, dependiendo de la encuesta, Humberto de la Calle o Viviane Morales. En algunas de las encuestas el voto en blanco o los indecisos pueden sumar casi diez puntos; en otras tales cifras dejan de tener significación estadística.

Aceptar la incertidumbre

Coalición de Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo.
Coalición de Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo.
Foto: Flickr – Anyelik.zam

Aunque evidentemente hay un abismo interpretativo entre lo que indican los hechos electorales y lo que dicen las encuestas y aún queda espacio para las movidas de candidatos y campañas, llegamos a Semana Santa con una particular situación de adormilamiento.

De hecho, ni siquiera la definición de candidatos a la Vicepresidencia produjo algún hecho significativo electoralmente hablando. En particular, sorprendió la decisión de Vargas Lleras de escoger a Juan Carlos Pinzón, quien, claramente, le pudo haber sumado todo menos votos, que parecen ser el bien más preciado para el candidato.

Igualmente, sorprendió la decidida intención de Sergio Fajardo de tomarse un café con Humberto de la Calle, que pasa a la galería de los hechos históricos… en minúscula.

Ni siquiera la definición de candidatos a la Vicepresidencia produjo algún hecho significativo electoralmente hablando.

Por cierto, hasta la dimensión del tiempo parece alterada por el efecto electoral: para algunos ya no hay tiempo de nada, las cartas están jugadas e incluso –con buenos y malos argumentos– se atreven a señalar con total certidumbre si habrá o no segunda vuelta. Para otros, en cambio, quedan dos meses largos y es muy temprano aún para pensar que hay algo definido. Según estos últimos, en las próximas semanas pueden darse todo tipo de circunstancias que cambien radicalmente el panorama que hoy puede verse gracias a lo sucedido el 11 de marzo y a las encuestas recientes.

Como puede imaginarse, ni lo uno ni lo otro es cierto. En consecuencia, es difícil anticipar cualquier conclusión, a riesgo de sumarse a los dictámenes del director de Razón Pública, quien semanalmente tiene que justificar por qué su supuesto ganador ya no lo es, y a los de tantos otros que, como en el caso del triste artículo de Héctor Riveros, por desespero y deseo acaban hasta imaginando como real una invasión a Venezuela.

En realidad, esta competencia electoral se define aquí y ahora. Gústenos o no, está más cerca de ganar alguien de la derecha. El centro –lleno de derechistas conversos como Fajardo, Claudia y Robledo, y de pura raza como Vargas Lleras y Pinzón– enfrenta un monstruo político electoral que, obviamente, no es Duque, sino Uribe en cuerpo ajeno.

Si bien los colombianos tendremos que pagar terapias por estar entre el castro-chavismo y los titireteros y sus títeres, lo cierto es que el próximo presidente tiene el reto de construir una coalición mayoritaria y gobernar.

También es cierto que Duque no es Uribe y que 2018 no es 2002, así que el escenario es incierto y muy interesante. Esto, claro, si uno logra bloquear la basura de las redes de uno y otro lado y a los bien-pensantes que quieren enseñarnos a pensar (este es un saludo a mis amigos cuarentones que se sienten los oráculos de la sociedad civil bogotana de estratos 5 y 6).

 

* Politólogo de la Universidad de los Andes, maestro y doctor en Ciencias Sociales de la FLACSO, México, profesor asociado y director del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

 

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