El año de la Selección de fútbol de Colombia | Razón Pública
Selección de fútbol de Colombia
Foto: Facebook: Selección Colombia

El año de la Selección de fútbol de Colombia

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La Selección de futbol de Colombia, de mujeres y de hombres, cierra el año con equipos sólidos y organizados para enfrentar los retos que se avecinan.

Andrés Dávila Ladrón de Guevara*

Un algo común

Culmina el 2023, un año lleno de eventos deportivos donde cada tanto algún seleccionado colombiano apareció para recordarnos que, bajo su égida, su capacidad de generar sentimientos e imaginarios compartidos, los colombianos podíamos sentirnos parte de un algo común.

Pero también los hechos políticos, económicos y sociales, del conflicto, estuvieron allí para recordarnos que parte de eso inasible que es el ser colombiano, se negaba a contentarse con tales emociones y que prevalecían los factores de desunión.

El año comenzó con un suramericano juvenil (sub-20) de fútbol, jugado por hombres, que se desarrolló en varias ciudades colombianas. El seleccionado juvenil de Colombia clasificó a la ronda final y, aunque estuvo lejos de conseguir el título, logró la clasificación en dicha categoría al mundial en Indonesia.

También por aquellos días, el presidente Petro decidió salir al balcón, ahora el de la Casa de Nariño. Sorpresivamente en una izquierda que se nutrió del fútbol como el opio del pueblo (ignorando la enorme utilización del deporte que adelantaron los regímenes comunistas en su vigencia), la esposa y la hija portaban, así como así, la camiseta de la selección.

Puede leer: Las mujeres y el fútbol: una revolución contra el patriarcado

Novedades en la selección

Semanas o meses después la selección Colombia de mayores, del fútbol practicado por hombres, aparecía en partidos preparatorios ante seleccionados de diversas partes del mundo.

Varias novedades se manifestaban en tales confrontaciones. De una parte, nuevamente un argentino encargado del ser colombiano: Néstor Lorenzo. Una propuesta interesante en términos futbolísticos, basada en mezclar a los experimentados, aprovechando sus calidades y trayectorias, con los jóvenes.

Lo cierto es que el equipo culmina el año de tercero, es el único invicto en la Conmebol y, aunque habrá que ver cómo está dentro de un año, luego de la Copa América en Estados Unidos, deja buenas sensaciones, perspectivas y expectativas.

Selección de fútbol de Colombia
Foto: Facebook: Selección Colombia - En Colombia y en varios países del mundo el fútbol jugado por mujeres tuvo un alcance que implicó una revolución femenina en un mundo heteropatriarcal y machista.
La selección obtuvo resultados interesantes con Japón, Corea del Sur, Irán y Alemania, a la cual derrotó, preludiando una crisis que incluyó la salida del técnico teutón.

Culminadas esas jornadas de amistosos, llegaron los mundiales. En el juvenil, que por razones políticas se trasladó a Argentina para que Israel pudiese participar, se tuvo un buen desempeño en el grupo, pero le correspondió enfrentar a una Italia poderosa, que finalmente perdería la final contra Uruguay.

Situación diferente se experimentó en el mundial femenino de mayores, del fútbol practicado por mujeres. La reconfiguración de lo que hace unos 11 a 13 años se conoció como las “chicas superpoderosas”, permitió contar con un seleccionado que, sin lugar a dudas, hizo historia.

La selección sub-17 de fútbol jugado por mujeres logró lo que ningún otro seleccionado antes: llegar a la final. La de mayores clasificó de primera en su grupo, luego de vencer a Corea del Sur y Alemania. En octavos derrotó a Jamaica y en cuartos fue derrotada por 1 a 0, por la luego finalista Inglaterra.

Como en varios países del mundo, estos seleccionados del fútbol jugado por mujeres tuvieron un significado, un simbolismo y alcance que puso en juego varios procesos en curso: sin duda, la profunda revolución femenina en un mundo heteropatriarcal y machista; y la paulatina ampliación de los seguidores que, en un caso como el nuestro, tuvimos que madrugar o pasar derecho para ver los partidos.

Aun con la eliminación frente a Inglaterra, el equipo fue bien recibido y la identidad nacional se alimentó de lo hecho por las 24 mujeres. El homenaje se caracterizó por elementos muy destacables y por hechos muy cuestionables, vivo retrato de las tensiones y paradojas que la irrupción del fútbol jugado por mujeres causa en un ámbito tradicional y exclusivamente masculino.

El asesinato del hermano de Yorelín Carabalí nos recordó que estamos en Colombia y que lo bonito y positivo del sentimiento nacional no podía ignorar este componente de nuestra realidad.

En septiembre comenzaron las eliminatorias para el Mundial de Fútbol de mayores, jugado por hombres, que se llevará a cabo en tres países: Estados Unidos, Canadá y México, al cual asistirán por primera vez 48 seleccionados. Eliminatorias que, desde mi punto de vista, incluso en las actuales condiciones, son difíciles. Aunque clasifiquen directamente seis y uno por repechaje, el carácter competitivo y trabajoso se mantendrá.

Así van las eliminatorias

Hasta ahora se han jugado seis partidos pero ya existe una diferencia con la última eliminatoria en la que se suspendió un partido entre Brasil y Argentina pero nunca se jugó, no fue necesario, debido a la superioridad de estos equipos.

En esta ocasión, las dos potencias del Cono Sur lideran: la Argentina campeona del mundo con 15 puntos y Uruguay, dirigido por un gran técnico argentino, Marcelo Bielsa, con 13 puntos. Cabe advertir que un largo invicto de Argentina lo perdió de local, en la cancha de La Bombonera del Boca Juniors, ante el combinado charrúa, por 0 a 2.

Pese al triunfo contra Brasil, Argentina sufrió dos circunstancias extrañas. Primero, la violenta represión de la policía militar brasileña a sus hinchas presentes en el Maracaná, después de agresiones entre hinchas de los dos países. La situación fue tan escandalosa que los jugadores argentinos se retiraron y amenazaron con no jugar. Finalmente y con retraso, el partido se jugó y reflejó las tensiones previamente vividas.

Argentina supo ganar este partido áspero, lleno de faltas e interrupciones. En medio de la celebración, el técnico argentino, Lionel Scaloni, cuestionó su continuidad en el cargo al parecer por incumplimientos del presidente de la Federación y solicitudes no aceptadas para que el seleccionado apoyara al derrotado excandidato presidencial Massa. Dos hechos en los que la política y el orden público se han mezclado con el transcurrir de la eliminatoria.

Sigue luego la Gran Colombia, con 12 puntos Colombia está en tercer lugar; Venezuela cuarto, con ocho puntos; y Ecuador quinto, con siete. Ecuador debería tener 10 puntos, pero se le ha castigado con la pérdida de tres puntos por la inscripción irregular de un jugador nacido en Colombia en las anteriores eliminatorias.

Colombia ha mostrado un equipo que mezcla a los veteranos de dos mundiales con las figuras en auge, casi todos en ligas foráneas. Pese al rechazo de algunos sectores, Lorenzo ha logrado conformar un grupo que se ve sólido y solidario y en el cual, ante las lesiones de Ospina y Cuadrado, el liderazgo y el buen desempeño se marca desde James y Luis Diaz y se irriga a los demás.

Lo cierto es que el equipo culmina el año de tercero, es el único invicto en la Conmebol y, aunque habrá que ver cómo está dentro de un año, luego de la Copa América en Estados Unidos, deja buenas sensaciones, perspectivas y expectativas.

Esta vez, el aporte colombiano corrió por cuenta del secuestro del papá de Luis Diaz, por parte del ELN. Con una guerrilla supuestamente en negociación, uno de sus frentes con presencia en La Guajira y en la frontera con Venezuela cometió el ilícito. La reacción gubernamental, de la fuerza pública y de la comunidad internacional, incluido el Liverpool y la Liga Premiere, propiciaron una entrega sin consecuencias. Por si faltara poco, Luis Diaz anotó los dos goles con los cuales se derrotó por primera vez a Brasil en eliminatorias.

Todo sucedió en el mismo estadio en que se coreó en contra de Petro y su gobierno y se maltrató a su hija menor de edad por parte de “una caterva de energúmenos”, como lo escribió Ana Bejarano en su columna en Los Danieles, de “hooligans que las seguían con sus consignas” a la salida del estadio. Coincido en que “ojalá no la hubiesen escupido (la lección) en tu cara unos orates desbocados a tus 15 años”.

Venezuela y Ecuador, con distintas historias y procesos, han encontrado buenas generaciones de futbolistas y con técnicos argentinos, la primera, y español, la segunda, parecen dirigirse sólidamente hacia una posible clasificación. Pero claro, faltan todavía 12 partidos por disputarse.

El asesinato del hermano de Yorelín Carabalí nos recordó que estamos en Colombia y que lo bonito y positivo del sentimiento nacional no podía ignorar este componente de nuestra realidad.

Brasil apenas ocupa el sexto lugar, con 7 puntos. Empató con Venezuela de local y ha perdido consecutivamente con Uruguay, Colombia y Argentina. Con un técnico interino, muchos jugadores lesionados y el anuncio no confirmado de la contratación de Carlo Ancelotti, hoy técnico del Real Madrid, se vive una situación que comienza a ponerse crítica.

Paraguay es, por ahora, el séptimo e iría a repechaje. Ya cambió de director técnico y tiene varios lesionados, entre ellos dos de sus figuras de ataque: Almirón y Enciso, que se han destacado en sus equipos en Inglaterra.

Y cierran los equipos del Pacífico: Chile, Bolivia (si tuviese salida al mar) y Perú. Todos han perdido ya a los técnicos con los que iniciaron las eliminatorias y enfrentan verdaderas dificultades para hacer el tránsito de generaciones destacadas (Chile y Perú) a una confusa renovación.

Así culmina el año de las selecciones suramericanas, con una Colombia que, a nivel de mayores, hombres y mujeres, se ve sólida, lo ha hecho bien y tiene retos inmediatos: Copa América los hombres; Olímpicos y mundial sub 20 en Colombia, las mujeres. Por ahora y aunque seguramente moleste la frase y resulte bastante casual la cuestión, al primer gobierno de izquierda no le va mal en términos de la selección Colombia de fútbol.

Vea en Razón Pública: Colombianas en el fútbol: ¿cómo va el partido?

Acerca del autor

Andrés Dávila

*Politólogo, maestro y doctor en ciencias sociales de la FLACSO, México, profesor titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

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Andrés Dávila

*Politólogo, maestro y doctor en ciencias sociales de la FLACSO, México, profesor titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

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