
Caleidoscopio Petrificado: ¿Una mirada cuántica a la política colombiana?
Compartir:
Los coletazos del famoso consejo de ministros se siguen sintiendo, pero no son los que dicen la mayoría de sus comentaristas. Aquí el autor propone algunas otras aristas.
El famoso consejo de ministros
Están a punto de cumplirse tres semanas del PetroReality, el primer consejo de ministros transmitido en directo y, según los numerosos arúspices que pululan en medios y redes, principio del desbarrancamiento en que estamos.
Como se ha argumentado con tanta contundencia sobre el nexo entre el PetroReality y el desbarrancamiento, esta relación me servirá de trasfondo, como pregunta, mientras hago un intento de moverme en medio de una realidad caleidoscópica desde una perspectiva cuántica.
Cabría agregar tres elementos a la discusión: el PetroReality dañó la entrevista de Vicky en el noticiero de RCN; puso en evidencia a la oposición en su pobreza general, con las réplicas que tuvieron poca audiencia; y puso la agenda de debate una semana y parcialmente hasta hoy.
La gobernabilidad del gobierno
Según muchas lecturas y análisis, el PetroReality, además de una puesta en escena vergonzosa, improvisada y sin sentido, constituyó un disparo en el pie del presidente Petro y marcó el derrotero de la ingobernabilidad.
Además de los usuales análisis para indicarle cómo pensar, hablar, comportarse y decidir, que dan incluso premios de periodismo, aquí cabe tomar distancia y esperar a ver qué sucede con la favorabilidad del gobierno en próximas mediciones. Por cierto, se habla de un promedio de 35% de favorabilidad que se sostiene hace ya un buen rato.
En su estilo, que rompe con lo que aquí se denomina de manera pomposa y clasista “formas republicanas” (cundiboyacenses), dinamitó su gabinete ministerial y aun avanza en su lenta deconstrucción y reconstrucción. Parece que la razón fue contener una especie de rebelión de algunos de sus ministros y lo que no se esperaba fue la reacción que en público implicó sacarse algunos trapitos al sol.
Si se revisa su estilo de gestión, tanto en la Alcaldía como en la propia Presidencia, Petro gobierna a punta de crisis, solo que en esta quedó por fuera su principal y fiel aliado hasta el momento final de la Alcaldía, pero Armandito sigue ahí; y una gran inquietud acerca de cuál es la estrategia para lo que le queda de gobierno: cerrar filas hacia sus más fieles y cercanos o intentar una variopinta coalición, en algo semejante o en algo diferente, a lo que hasta ahora se ha tenido.
Los meteoritos judiciales
Así como han circulado informaciones sobre un meteorito que chocaría con la tierra, posiblemente en Bogotá, en 2032, las últimas semanas han puesto de presente que varios “meteoritos” judiciales pueden impactar la política colombiana y, en especial, el proceso electoral ya en curso para 2026.
La situación de Nicolás Petro, el hijo del presidente; las argucias en torno al juicio al expresidente Uribe y lo que pueda suceder de aquí a octubre cuando, se supone, los delitos que se le han imputado prescriben; las decisiones en torno a los escándalos de la Unidad de Gestión del Riesgo que podrían involucrar congresistas, exministros y más funcionarios; y los desarrollos del, hasta que esto se escribe, último escándalo: el del Papá Pitufo con el listado entregado por el ministro de Comercio y exdirector de la DIAN.
Ahora bien, procesos judiciales como el 8000, la parapolítica, el propio proceso del expresidente Uribe, han rondado momentos y circunstancias políticas complejas. En este caso, no parece afectar el devenir de la política y el gobierno en su cierre de gestión, pese a estar implicado un hijo del presidente, pero posiblemente sí afectará el proceso electoral y, en especial, lo relativo a Congreso. Habrá que estar atentos y examinar incidencias, injerencias y traslapes.
Es la economía, estúpido
En medio de este berenjenal de cosas, y tras sesudas disquisiciones que se oyeron en 2022, lo que seguiría sería el curso a la destrucción de la economía colombiana, con un inmediato e imparable ascenso del precio del dólar y cuanta escena apocalíptica pudiese imaginarse.
Dos años y medio después parece cumplirse lo que el análisis de alguna banca de inversión señaló a comienzos del gobierno Petro: inevitablemente, la economía colombiana, que venía recalentada, necesitaba enfriarse. Solo que el enfriamiento fue más fuerte de lo esperado en 2023, pero el crecimiento del PIB, 1,7% en 2024, permite un escenario plausiblemente optimista para 2025. La inflación, algo reacia en algunos meses, sigue su camino decreciente y se espera un 4,1% al finalizar 2025. El desempleo, con oscilaciones normales por procesos estacionales, se mantiene en un dígito y sigue sin explicación cómo, en situación casi recesiva como la de 2023, esta variable no se disparó.
La deuda externa, en cambio, después de bajar como porcentaje del PIB, ha repuntado. Lo cual no quita dos tareas hechas con juicio: los aumentos de precio de la gasolina y el diésel para cerrar el hueco que dejó el gobierno Duque, así como el pago juicioso de los empréstitos adquiridos con el FMI en razón de la pandemia. Igualmente, hasta ahora, las calificadoras de riesgo mantienen credibilidad en el manejo macroeconómico que no se debe exclusivamente al gobierno.
En discusión, de todas formas, el cumplimiento de la regla fiscal; las dificultades fiscales que afronta el gobierno y que llevan a sucesivos recortes en el gasto y, por allí, a impactar menos favorablemente el comportamiento de la economía.
Y falta mirar con rigor, algo devaluado en analistas económicos y superando el ruido ambiente, la inversión extranjera que, al menos por el índice COLCAP muestra continuidad, la confianza inversionista, la seguridad jurídica y la continuidad o cierre de empresas nacionales y extranjeras.

Reformas en veremos
Cuando los politólogos escriban sobre el gobierno Petro en 2050, dirán que fue un gobierno reformista. O que, al menos y sin concesiones, luchó de principio a fin, por las vías institucionales y con llamados infructuosos a las calles, con un conjunto de reformas que propuso.
De las reformas inicialmente planteadas fue aprobada la tributaria, sacó la pensional, avanzó en la laboral, tuvo muchos contratiempos en la de salud y añadió, al menos, la de la legislación agraria. No pudo, en cambio, ni con la reforma política, ni con la de la justicia.
A la fecha, la tributaria fue recortada por decisiones de la Corte Constitucional. La pensional fue aprobada y está en curso, pero sujeta también a las decisiones de la Corte. La laboral, que generaba dudas sobre sus efectos y pertinencia, perdió a su defensora en la crisis ministerial. La de salud sigue en un escenario muy complejo, mientras el ruido ambiente indica que se ha destruido el mejor sistema de salud del mundo mundial.
Como se indicó en el título de este apartado, veremos. Para ser el primer gobierno de izquierda en más de doscientos años, dejar una impronta reformista, así sea panda y frustrada, resulta relevante.
Petro en Santa Fe…y un militar de ministro de Defensa
Petro en Santa Fe, con Santa Fe, en la Santa Fe. A esto llegamos.
La noticia comenzó en redes, como es común hoy. Pero apenas se hablaba de mucho movimiento de carros y escoltas. De pronto había fotos y diagnósticos. De influencers, pero también de periodistas y de medios. Y todo era mentira, aunque lo interesante es que no se sabía si muchos opinadores preferían que fuera mentira o verdad.
Cuando ya era evidente que no hubo PetroReality en la semana del 17 de febrero, apareció la decisión de nombrar al entonces General Pedro Sánchez, boavitano, como ministro de defensa en reemplazo de Iván Velásquez. Como en situaciones anteriores, el nombramiento resultaba inesperado, desafiante, transgresor, incomprensible, inexplicable, estúpido, incapaz, ignorante. Algunos se llenaron la boca de tradición civilista, hasta darse cuenta de que no tenía más de 34 años. Otros, del número de Generales que pedirían la baja. En ambos casos, más emoción que análisis y juicios prematuros frente a una decisión controversial.
Las reacciones posteriores, con muchas referencias y entrevistas y participación en medios de “expertos” mostraron que había mucho más y mucho menos, en la decisión tomada.
Por lo pronto, el General pidió su retiro y espera se acelere un trámite para posesionarse. Se informa de conversaciones con la cúpula y de explicaciones con las decenas de generales y almirantes, más antiguos, incluidos los de la Policía. Los “expertos” se han decantado entre la notoria descalificación de la decisión y aquellos que encuentran muchos factores para validarla. Y queda la pregunta, difícil de responder, de hacia dónde apunta este nombramiento.
Algo más
Mientras se publica este texto, se espera que no suceda algo que le quite toda importancia a lo escrito. No es fácil, pero eventualmente puede suceder.
Si ello es así, la semana comenzará con la concreción del nombramiento, posiblemente con el reinicio del juicio al expresidente y con nuevos hechos y ocurrencias en el devenir de la política y de la situación del gobierno. En medio del desbarajuste, del caleidoscopio y la cuántica, y pese a la petrificación, la política y la sociedad seguirán su curso. Ojalá dentro de cauces democráticos, como hasta ahora.
Le recomendamos: Listos, cámaras, remezón: entendiendo el consejo de ministros y los cambios en el gabinete
Acerca del autor
Andrés Dávila
*Politólogo, maestro y doctor en ciencias sociales de la FLACSO, México, profesor titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.
1 comentarios






Creo que necesita contratarme como fotógrafo, puede llamarme al 3008512250, le daré un buen precio.