
Listos, cámaras, remezón: entendiendo el consejo de ministros y los cambios en el gabinete
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El tablero político se está reconfigurando con velocidad, y por eso ofrecemos esta mirada de conjunto a los hechos en curso y a sus implicaciones para la recta final del gobierno Petro y las elecciones del próximo año.
Crisis autoinducida
El gobierno se enfrenta a una nueva tormenta, con una particularidad llamativa: esta crisis fue causada por el mismo presidente.
El 4 de febrero pasado, de una manera extraña y precipitada, el presidente Petro decidió transmitir el consejo de ministros donde se analizarían los decretos de conmoción interior que había sido declarado para la región del Catatumbo. Ese mismo día, más temprano, el mismo presidente había nombrado a Armado Benedetti como jefe de gabinete, y la crisis empezó a tomar forma. Varios ministros y funcionarios rechazaron de inmediato el nombramiento, e inclusive se habló de una “rebelión” contra el primer mandatario.
Aunque parecen don hechos aislados, realmente no lo son; luego se pudo conocer que el presidente había ordenado transmitir la reunión a sabiendas de la inconformidad de sus subalternos y con la intención de sortear la encerrona Al final, el espacio sólo sirvió para que los funcionarios de más alto rango hicieran catarsis y para que los televidentes vieran de primera mano cómo no debe manejarse una crisis política. Además de presentar un informe que resaltaba las falencias de cumplimiento en cada uno de los sectores, el espacio estuvo plagado de voces entre cortadas, recriminamientos mutuos, reclamos que incluyeron el nombramiento de Laura Sarabia como Canciller y renuncias tempranas. Aunque desde finales de 2024 se hablaba de un nuevo y profundo remezón ministerial, este sólo se empezó a materializar luego de aquella fatídica sesión del consejo de ministros y se suma a las crisis ministeriales pasadas que también incluyeron decisiones polémicas y golpes mediáticos. este artículo analiza el cambio de gabinete que se sigue configurando y sus posibles implicaciones a futuro.
Los que salen, los que llegan y los indecisos
Al día siguiente del consejo de ministros, varias voces dentro del gobierno sugirieron que todos los altos funcionarios del gobierno presentaran su renuncia al presidente para que este, con total libertad, dispusiera de los cargos. La idea de renuncia generalizada surgió del hecho de que el presidente hubiera hablado de sectarismo entre los miembros de su círculo más cercano.
Jorge Rojas, director del Departamento Administrativo de la Presidencia y una de las personas más cercanas a Gustavo Petro desde su paso por la Alcaldía de Bogotá, fue el primero en presentar su renuncia irrevocable. Esta renuncia ha sido seguida hasta el momento por las de la ministra de ambiente Susana Muhamad, también muy cercana al presidente y quien suena como favorita para encabezar una lista al Congreso o para ser la candidata de la izquierda en la próxima elección de alcalde de Bogotá; Gloria Ramírez, ministra de trabajo y presente desde el comienzo de la administración Petro al igual que Muhamad; Juan David Correa, ministro de cultura; Juan Fernando Cristo, ministro del interior que ya tenía la intención de candidatizarse a la presidencia en el 2026; Iván Velásquez, ministro de defensa que deja el gobierno en plena crisis del Catatumbo y que se suma a la salida del General Salamanca de la Dirección del a Policía; Luz Cristina López, ministra del deporte; y Alexander López, director del Departamento Nacional de Planeación y ficha clave de la coalición con el Polo Democrático.
En el momento de escribir este artículo, solo el ministerio del trabajo, con Antonio Sanguino, y el ministerio del interior, con Gustavo García como encargado, tienen nuevos inquilinos.
En otro grupo se encuentran los ministros que se mantienen pero que, dadas las circunstancias, no tienen asegurada o decidida su continuidad. El personaje más sonoro de este grupo es la mismísima Francia Márquez, vicepresidenta de la república, que podría dejar su cargo como ministra de la Igualdad —en lo que sería otro duro golpe a la coalición de gobierno—. Márquez criticó duramente los nombramientos de Benedetti y Sarabia, y además puso en duda los avances del gobierno en materia de paz. Asimismo, Gustavo Bolívar, director de Prosperidad Social y que apoyó en principio la rebelión ministerial, terminó reculando y saliendo del debate.
Otros funcionarios como Daniel Rojas, ministro de Educación, y Diego Guevara, ministro de Hacienda, podrían mantenerse en sus cargos durante el último año y medio de gobierno.

Las consecuencias
La primera gran consecuencia del nombramiento de Benedetti y Sarabia es, sin duda, la ruptura de la coalición que eligió a Gustavo Petro.
Varios de los ministros que encabezaron “la rebelión” habían estado al lado de Petro desde el comienzo de su gobierno, y su salida conlleva una tensión imprevista con los partidos que hacen parte del Pacto Histórico. Esto a su vez disminuye la viabilidad de un partido único de izquierda para las elecciones del próximo año y, por tanto, la posibilidad de que la izquierda se mantenga en el poder en el próximo cuatrienio. Aunque algunos voceros de los diferentes movimientos han negado esta posibilidad, seguramente lo sucedido en las últimas semanas dejará cicatrices.
La segunda consecuencia también puede debilitar la coalición de gobierno dado que lo sucedido afectó la coherencia interna de la misma y, sobre todo, del presidente. En un episodio reciente del podcast A fondo con María Jimena Duzán, la ahora exministra de ambiente Muhamad, mencionó la imposibilidad de que el proyecto político del progresismo se consolide si el feminismo no es uno de sus pilares en una clara alusión al nombramiento de Benedetti como jefe de gabinete. Será clave para el proyecto político futuro repensar su relación con los movimientos feministas y el trato dado a muchas de sus lideresas en este gobierno.
Una tercera consecuencia se refiere a una cuestión procedimental dentro de la democracia. Aunque la democracia implica que el gobierno practique y estimule la participación ciudadana y la transparencia, esto no debe hacerse a costa de la credibilidad de las cabezas visibles del mismo. Flaco favor le hizo el consejo de ministros al fortalecimiento de la democracia si la gente seguía preguntándose cómo todo ese espectáculo resolvía sus problemas e inquietudes. En vez de acercar a la gente a los engorrosos procesos de decisión, este episodio sembró dudas graves sobre el funcionamiento interno del gobierno.
Una última consecuencia es que —aunque el panorama no parece alentador—, el remezón ministerial paradójicamente también conlleva una nueva oportunidad para el gobierno. La reconfiguración permite al presidente repensar la composición de los ministerios y realizar otro intento de acercamiento al resto de los partidos de cara a la reanudación de los debates en el Congreso.
La expresión “Frente Amplio” ha sido utilizada por los medios en los últimos días y puede marcar un último intento para salvar las reformas sociales pendientes y mejorar la relación del presidente con el Congreso. El nombramiento de Antonio Sanguino como ministro del Trabajo, cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, es un indicio de lo que puede venir y de los nuevos ministros que llegarían al gabinete. Esta oportunidad marca la intención del presidente de armar una coalición por fuera del Pacto Histórico que también repercuta en la posibilidades y vocaciones de poder en 2026.
Los próximos días aguardan decisiones importantes, que recompondrán el gabinete y marcarán la hoja de ruta de lo que queda de gobierno.
Debe dejarse claro una idea central: la campaña por la presidencia de Colombia en el 2026 ya comenzó, y estos reacomodamientos son un síntoma de un proceso que se hará más intenso a medida que siga pasando el 2025.
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Acerca del autor

Carlos Andres Ramirez Gonzalez
*Profesional en Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor asociado y miembro del Grupo de Análisis Político (GAP) del programa de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda y profesor de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD).
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Columna que nada dice, está llena de lugares comunes y con una escritura confusa.