Cultura magiosa: una respuesta a Alfredo Rangel
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El capitalismo no consiste en buscar dinero fácil sino en innovar o aprovechar las oportunidades de mercado.
Francisco Thoumi*
En sus últimas tres columnas en Semana mi amigo Alfredo Rangel hace una defensa de quienes buscan dinero fácil, es decir grandes ganancias con poco esfuerzo. Así mismo, afirma que es legítimo en el capitalismo moderno buscar dinero fácil y que estos comportamientos no se deben satanizar definiéndolos como reflejo de una cultura mafiosa. El tiene razón en esto último porque en realidad de lo que se trata es de una cultura magiosa.
Es cierto que muchas fortunas personales en el mundo se han acumulado muy rápidamente. Sin embargo, no todos estos procesos de acumulación han generado bienestar social o han sido legitimados por la sociedad. Es notable que durante mucho tiempo los economistas neoliberales se preocuparon enormemente por encontrar las condiciones bajo las cuales una economía de mercado era superior a una planificada y socializada. Sin embargo, al colapsar el socialismo se generó un triunfalismo que justificó cualquier economía de mercado capitalista como superior a cualquier forma de socialismo. Hoy está claramente demostrado que esto fue un grave error.
La acumulación de riqueza rápida dentro de un entorno de mercado se puede llevar a cabo de varias formas. Una común en Colombia ha sido encontrar un tesoro o una fuente de recursos naturales. Esto ocurre en economías que terminan siendo fundamentalmente extractivas, como lo es una parte importante de la economía colombiana.
Otra forma es la innovación y el cambio tecnológico. Esta requiere mucha investigación, creatividad, paciencia y también, buena suerte. Así, se crean nuevos bienes y servicios que resuelven problemas humanos y contribuyen al bienestar. Sin embargo, la mayoría de estos procesos toman bastante más tiempo que lo que los del narcotráfico o las pirámides. Un ejemplo rápido de éxito con innovación y cambio tecnológico han sido las empresas de tecnología informática como Microsoft.
Los demás procesos de acumulación personal rápida se basan en lo que los economistas llaman las imperfecciones del mercado, y básicamente requieren obtener algo muy barato y venderlo prontamente muy caro. En los mercados legales eso se puede lograr cuando se tiene información privilegiada, cuando se engaña a la persona con quien se transa respecto de la naturaleza del bien o servicio transado (por ejemplo, se cambian espejos por oro) o cuando se restringe a otros el acceso a mercados. Todas estas formas implican "tumbar" a otros, así como la generación y captura de rentas y poca o nula creación de riqueza social.
Cuando se negocia en algo ilegal, esta actividad conlleva un alto riesgo y genera grandes réditos. Es posible alegar que violar algunas leyes puede generar riqueza social. Esto ocurre solamente cuando la ley que se viola es un obstáculo a la producción de algo legal. El caso del papeleo burocrático fue bien estudiado por Hernando De Soto en su famoso "El Otro Sendero" hace más de 20 años.
Sin embargo, cuando se trata de producir cocaína para venderla a adictos, cuando se destruye el medio ambiente para sembrar coca y cuando se utiliza una gran violencia para mantener el negocio ilegal, se generan costos sociales altos, tanto en los países primordialmente consumidores como en los primordialmente productores y traficantes. En este caso la acumulación de riqueza rápida tiende a generar un profundo malestar social.
En mercados competitivos legales el retorno al capital no es muy alto. En los países desarrollados no excede a 5% anual. En países como Colombia antes de la apertura y la globalización, se utilizaba un 10% como "el costo de oportunidad" del capital cuando se evaluaban proyectos de desarrollo. Esta tasa es hoy más baja, posiblemente un 6% o un 7%. Cuando se acepta que es razonable o normal esperar retornos de 200%, 300% o más en pocos meses, y cuando no se pregunta cómo es que el gran empresario que los promete los va a obtener, se debe aceptar que el negocio es ilegal, o que el empresario está "tumbando" a alguien porque está haciendo alguna clase de trampa. De lo contrario se tendría que aceptar simplemente que es un mago que produce riqueza de la nada. Por eso, si los depositantes en las pirámides no consideran que la actividad era ilegal o tramposa, deben tener una cultura magiosa. Además, deben no tener suficiente memoria para recordar que los primeros narcotraficantes de los años setenta eran conocidos como los "mágicos".
Para concluir, yo podría ofrecerle todo el oro del mundo (incluyendo el de DMG y de DFRE) a Milton Friedman (q.e.p.d.) a Gary Becker o a cualquier otro Premio Nobel de Economía que aboga por la liberalización de los mercados de drogas y que Alfredo Rangel gusta de citar, y ellos no podrían justificar los mercados y la acumulación rápida, fácil y efectiva de dinero, que Rangel considera como legítima y como una forma de desarrollar un capitalismo razonable y sostenible en Colombia.
*Miembro fundador de Razón Pública Economista de la Universidad de los Andes. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
Acerca del autor
Francisco Thoumi
*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor haga clic en este enlac.e.
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El capitalismo no consiste en buscar dinero fácil sino en innovar o aprovechar las oportunidades de mercado.




