¿Por qué Estados Unidos no ataca a los capos del narcotráfico en su territorio?
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¿Por qué Estados Unidos no ataca a los capos del narcotráfico en su territorio?

Escrito por Francisco Thoumi

Se cree que Estados Unidos deja impunes a los grandes capos del narcotráfico, mientras exige una lucha contra las drogas en países como Colombia. ¿Qué tan cierto es? ¿Hay grandes mafias en ese país?

Francisco Elías Thoumi*

Respuestas erradas

Periodistas, políticos, académicos, activistas y otros colombianos se han hecho esta pregunta durante más de cuatro décadas. Refleja la convicción generalizada de que en los Estados Unidos existen grandes carteles de drogas que operan con gran libertad y que mientras los Estados Unidos “fuerzan” al gobierno colombiano a implementar una política antidrogas muy estricta, estaría dejando en la impunidad a las organizaciones criminales dentro del territorio americano. Mas aun, muchos especialistas colombianos critican los estudios de académicos o de centros de pensamiento en Estados Unidos por evadir el tema en su propio país.

Las explicaciones que se han dado desde la perspectiva colombiana a esta aparente conducta de los Estados Unidos no se han basado en estudios rigurosos.  En general, proyectan la experiencia colombiana como algo que ocurre en todos los países productores y consumidores de drogas.

En algunos casos se trata de afirmaciones con un sesgo ideológico economicista que resalta la codicia del capitalismo estadounidense y las grandes ganancias que generan los mercados de drogas ilegales. De ahí que algunas explicaciones comunes hayan sido simplemente materialistas, tales como que “el narcotráfico enriquece a Estados Unidos y arruina a Colombia”, o que “los bancos de Estados Unidos dependen del lavado de las ganancias del narcotráfico”.

En otros casos, se han basado en el racismo y la xenofobia estadounidense: “allá se habla de los carteles colombianos y mejicanos que exportan a Estados Unidos, pero no se mencionan los estadounidenses”.

Estas explicaciones han servido para alivianar la culpa o el malestar de los colombianos frente al problema de las drogas, ya que al ser algo inherente al capitalismo sería inevitable. En este contexto, Colombia sería una víctima del voraz apetito de las grandes mafias estadounidenses.

Esta argumentación ha servido para obviar cualquier análisis de la realidad americana porque ya se sabe cómo es ese país. Sin embargo, cuando se analiza la estructura del crimen en los Estados Unidos el resultado no parece coincidir con las anteriores explicaciones.

Para que una organización criminal sea viable y tenga éxito necesita tener un nivel alto de cohesión interna. Por eso, las mafias en Estados Unidos, y en otros países, han tendido a estar formadas por individuos pertenecientes a una misma etnia, o “tribu”.

Aparentemente, la existencia de los supuestos “grandes carteles estadounidenses” no es tan cierta. En lo que resta de este artículo explico qué se necesita para que surjan grandes organizaciones criminales y cuáles han sido los obstáculos para que en Estados Unidos se creen esos grandes carteles.

Dos grandes barreras

En Estados Unidos hay dos factores clave que dificultan el desarrollo de grandes organizaciones criminales que cubran todo el territorio:

  • La dificultad de desarrollar cohesión dentro de las organizaciones criminales en un país que valora la libertad individual y está formado por grupos de diversas razas, orígenes étnicos y tradiciones.

La criminalidad es obviamente ilegal. Para organizarse necesita crear sus propias normas con el fin de manejar conflictos internos y sobornar o atemorizar a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, pues no puede apelar a los sistemas estatales para resolverlos.

Para que una organización criminal sea viable y tenga éxito necesita tener un nivel alto de cohesión interna. Por eso, las mafias en Estados Unidos, y en otros países, han tendido a estar formadas por individuos pertenecientes a una misma etnia, o “tribu”.

  • La estructura del gobierno, que tiene algunas características de un federalismo bastante extremo y con estados fuertes a nivel local.

Las organizaciones criminales deben apelar a la amenaza y voluntad de utilizar la violencia para hacer cumplir los pactos en sus transacciones y para evitar ser delatados con las autoridades. Es claro que estos requisitos son menos importantes cuando el Estado es débil, corrupto o inexistente y cuando las instituciones sociales (las normas de control social) son débiles.

Durante el siglo XIX la Revolución Industrial produjo un crecimiento urbano que después de la guerra civil de 1861-1865 incentivó una gran migración de afroestadounidenses sureños liberados hacia los centros industriales del norte del país y una gran inmigración de europeos pobres: italianos, irlandeses, alemanes, judíos, etc., quienes tenían culturas que practicaban el consumo ceremonial y recreativo del alcohol.

En Estados Unidos el éxito de los inmigrantes europeos durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX creó el mito del “sueño americano”. Mito que generalizó el otro mito de que el país era un crisol (“melting pot”), en el que las diferencias raciales y culturales entre los grupos de ciudadanos se diluían si estos aprovechaban las oportunidades que el mercado estadounidense ofrecía.

Lamentablemente, el resultado fue más un sancocho que una sopa cremosa en la que sus diferentes componentes se mezclarían y perderían sus características particulares. De ahí que el “sueño americano” fuera una sociedad meritocrática idealizada en la que cada cual recibía una compensación justa por su contribución a la sociedad.

Por eso, los pobres lo eran por culpa propia y recetas parecidas a las de “trabajen vagos” legitimaron una enorme desigualdad en ingreso, riqueza y dignidad, oponiéndose a programas “socialistas” que distribuyen ingreso y riqueza.

Los factores mencionados y la prohibición de la producción, mercadeo y consumo de alcohol, que entró en vigor en 1920, cambiaron a la sociedad estadounidense predominantemente rural, en una urbana y mucho más diversa étnica y culturalmente que la tradicional.

Además, facilitaron que grupos de inmigrantes, especialmente italianos, irlandeses y judíos, la mayoría pobres, desarrollaran organizaciones con vínculos nacionales muy fuertes en las que se llevaban a cabo actividades económicas ilegales exitosas.

Una construcción mediática

Hacia principios del siglo XX en Estados Unidos se empezó a hablar de organizaciones criminales. Estas evolucionaron y se diversificaron en actividades relacionadas con contrabando, prostitución, extorsión y arreglos en las carreras de caballos y el boxeo, entre otras.

La prohibición del alcohol en 1920 ofreció nuevas oportunidades a las bandas criminales. La radio, el cine y la prensa popularizaron la idea de bandas criminales asociadas a grupos inmigrantes. Las películas sobre las bandas criminales de inmigrantes fueron muy exitosas y las noticias sobre las mafias muy vendedoras para la prensa.

Se presentó a esas organizaciones como altamente jerarquizadas y dominando algunas ciudades importantes. Las bandas más fuertes operaban en Chicago y Nueva York, pero grupos semejantes surgieron en otras ciudades con industrias importantes. Estos grupos criminales se comunicaban entre sí con el fin primordial de distribuirse los territorios, pero no lograron establecer relaciones de dependencia entre ellas.

La idea de que los sindicatos criminales o mafias eran organizaciones muy jerarquizadas llevó a la media y a los órganos gubernamentales encargados de hacer cumplir las leyes a suponer que la criminalidad tenía organizaciones muy fuertes, o sea que el crimen era organizado.

La verdad según la evidencia

Esta visión del crimen organizado persistió por varias décadas hasta que el trabajo pionero de Peter Reuter “El crimen desorganizado: la economía de la mano visible” (Disorganized crime: The Economics of the Visible Hand, MIT Press, 1983), basado en archivos, entrevistas con criminales y policías, y otras evidencias empíricas, mostró que las organizaciones criminales tendían a ser relativamente pequeñas porque en el entorno de Estados Unidos era muy difícil que un capo mantuviera control sobre muchos subalternos.

Después del trabajo de Reuter se han desarrollado muchos estudios sobre grupos criminales. La mayoría ha encontrado que están poco organizados, debido al interés propio de cada participante. Por lo tanto, se ha encontrado que los grupos delictivos organizados altamente estructurados son poco comunes.

Estudios basados en archivos policiales, entrevistas con informantes y registros confiscados de operaciones ilegales indican que los negocios ilegales son generalmente pequeños; que la entrada en el mercado es fácil y frecuente, lo que genera competencia; y que los esfuerzos para coordinar y fijar precios han fracasado, lo que indica la existencia de una industria ilegal bastante competitiva.

Por lo general, se ha visto que los usureros emplean la violencia y usan préstamos ilegales como trampolines para hacerse cargo de negocios legítimos. Las pruebas, sin embargo, indican que la intimidación y la violencia no son una parte necesaria de la industria criminal en la que la amenaza creíble de violencia es más efectiva que la violencia misma, que genera retaliaciones muy fuertes.

La Constitución y las instituciones

La fragmentación de la criminalidad organizada en Estados Unidos no es resultado solamente de la dificultad para desarrollar solidaridad y cohesión más allá de los grupos de inmigrantes. Esta se debe también en gran parte a la institucionalidad estadounidense. Ese es un país cuya constitución pone la soberanía en cada Estado, no en el gobierno federal.

La Constitución limita el poder del gobierno federal a los llamados “poderes enumerados” que los estados han transferido al gobierno federal en la Constitución. Su interpretación define la línea que separa los poderes del gobierno federal de los de los estados.  Por eso, algunas funciones centrales de estos quedan fuera de la autoridad del gobierno federal.

Las funciones del gobierno federal son i) la defensa y la seguridad, o sea las fuerzas armadas y la seguridad nacional; ii) las finanzas del país, esto es la Banca Central (el FED) y el Departamento del Tesoro (presupuesto del gobierno federal); y iii) la regulación del comercio internacional y el interno (interestatal).

Además, la Constitución garantiza libertades, pero no derechos positivos. Por ejemplo, los derechos al voto, educación, salud, vivienda, transporte y empleo, los cuales están determinados por los gobiernos estatales que tienen una gran autonomía. Lo mismo ocurre con las profesiones que están reguladas estatalmente.

Foto: Pxfuel - En muchos condados y pueblos la policía abusa de su poder y discrimina a las minorías y a otros grupos debido a la debilidad de los poderes del gobierno federal.

Estudios basados en archivos policiales, entrevistas con informantes y registros confiscados de operaciones ilegales indican que los negocios ilegales son generalmente pequeños

El gobierno federal emite pasaportes, pero no puede establecer un sistema de cedulación o pases para conducir vehículos. El gobierno federal tiene un sistema de justicia federal que puede tratar los crímenes que violan las leyes federales y cada Estado tiene otro sistema para tratar los crímenes estatales. Estados Unidos no tiene una policía nacional, cada estado y condado tiene sus propias policías.

El gobierno federal tiene leyes que prohíben la producción, tráfico y consumo de drogas, pero las Cortes han argumentado que los estados no tienen obligación de hacer cumplir muchas leyes federales, inclusive las de la marihuana. Debido a esta estructura para hacer cumplir las leyes federales sobre drogas, el gobierno debe apelar al FBI, la CIA, la Guardia Nacional y el sistema judicial federal.

En casos extremos como en la lucha contra la segregación en los años sesenta, esos órganos del gobierno federal tuvieron que enfrentar a los estatales que se oponían a la integración racial del país. En muchos aspectos los miembros de la Unión Europea están más unidos que los Estados Unidos de América.

Este montaje les da mucho poder a los sistemas estatales de cumplimiento de la ley y hace que los controles a los mercados de drogas ilegales surjan principalmente de los gobiernos locales que tienen intereses parroquiales para hacerlo.

Por eso, en muchos condados y pueblos la debilidad de los poderes del gobierno federal hace que la policía abuse de su poder y discrimine a las minorías raciales y otros grupos sociales considerados indeseables.

Todo lo anterior explica por qué durante la prohibición del alcohol hubo mafias fuertes en ciudades grandes donde había muchos inmigrantes, pero esas mafias no se expandieron a lo largo y ancho del país simplemente porque en cada sitio surgieron mafias autónomas pequeñas. Es interesante que las mafias de Nueva York se expandieron a Cuba.

Esto explica por qué las políticas que buscan descabezar a los grupos criminales no son efectivas simplemente porque los capos son remplazables y si se logra acabar una organización criminal, otras estarían listas a llenar ese vacío.

Hoy lo mas parecido a una mafia nacional es la Mara Salvatrucha, compuesta por inmigrantes centroamericanos, la cual tiene presencia en casi todos los estados, pero no tiene una organización centralizada que ejerza control sobre las organizaciones locales.

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4 Comentarios

Ignacio Peña agosto 1, 2023 - 12:38 pm

Pensé que iba a encontrar respuesta sobre el volumen y la frecuencia de incautaciones en los Estados Unidos. No abordar ese tema deja intactas las suspicacias formuladas desde Colombia

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Colombia me interesa agosto 2, 2023 - 9:44 pm

Realmente este reportaje esta muy mal fundamentado, como es posible que este periodista Francisco Thoumi no evidencie la realidad del narcotráfico en los EEUU, o sea que los carteles colombianos y mexicanos desplazaron a todos los capos que viven en los EEUU, hay empresas transnacionales del crimen, muchas de las armas que se fabrican en USA y vulneran la seguridad y la vida en Colombia, Mexico y otros paises, están compradas con plata del narcotrafico, el sector financiero y comercial se presta para todos estos cruces comerciales. No creo que los capos hayan llegado a corroer tanto a la sociedad gringa y no los puedan capturar. Existen capos al interior de USA y los grandes consumidores son de estrato alto, no sea ingenuo señor Thoumi.

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Lorena Medina agosto 31, 2023 - 3:31 pm

El reportaje expone muy bien porque en los estados unidos no hay mafias con las mismas características que en Colombia, pero no hondea en la verdadera problemática de porque el apoyo de estados unidos para acabar con el narcotráfico no es efectivo, menciona él porque no es viable solo perseguir y acabar con el capo de cada cartel ya que tiene reemplazo, pero esa no es la única razón de porque las estrategias antidrogas no funcionan en Colombia, ya que el contexto social y el abandono estatal generan que este problema prolifere en el país y no acabe, por otro lado no genera el enlace exacto del porque hoy se siente que solo se le echa la culpa a un país y el otro no actúa de manera interna, aunque en algo estoy de acuerdo, falta mucha compresión para este tipo de problemas por parte de la sociedad y las entes gubernamentales.

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joss mayo 24, 2024 - 9:28 am

Este es un artículo «chayotero». Sin ser «experto» se percibe que el control de mafias es tan grande internamente que pueden camuflarse por todos los medios a su alcance por no decir «en su poder». Raro el artículo… no ?

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