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Estados Unidos, ¿se acerca la legalización de las drogas?

Escrito por Francisco Thoumi

Francisco ThoumiSe piensa que Washington podría cambiar su política de drogas a raíz de la violencia. Pero los obstáculos a la legalización son distintos y las presiones para legalizar también son diferentes.

Francisco E. Thoumi *

La prohibición en Estados Unidos

La violencia asociada con el narcotráfico que azota en la actualidad el lado mexicano de la frontera sur de Estados Unidos ha llevado a varios analistas a pensar que una posible expansión de la violencia al lado americano llevaría al gobierno de Estados Unidos a legalizar las drogas. Por ejemplo, en su columna del pasado 19 de septiembre en El Espectador, "Cuando el monstruo llegue a la puerta", William Ospina afirma:

"Todos sabemos cuándo ocurrirá la legalización de la droga. Exactamente cuando la violencia de los narcotraficantes haya cruzado la frontera y se convierta en una pesadilla para la seguridad de los norteamericanos, como ocurrió con la violencia de las mafias del alcohol en los años veinte del siglo XX.

"Los gangsters se tomaron las calles, desataron semanas de terror sobre New York y Chicago, corrompieron la política y la justicia, tendieron una sombra de inseguridad sobre Estados Unidos. Sólo entonces los legisladores comprendieron que esa no era una guerra meramente policial y jurídica, que era la prohibición lo que daba su fuerza a ese negocio clandestino, y al fin les resultó evidente que el alcohol era menos peligroso que las mafias del alcohol, que un tremendo poder económico dedicado a patrocinar las empresas del crimen".

Sin duda, comparto la posición de Ospina con relación a la frustrante ineficacia de las políticas prohibicionistas actuales contra las drogas. Sin embargo, difiero en algunos puntos de su posición con relación a dichas políticas dentro de Estados Unidos.

Un pandillero por semana

Primero la violencia en Chicago y Nueva York durante la prohibición del alcohol no fue comparable con la que experimentó Colombia en los años ochenta y noventa y la que experimenta México actualmente. Las mafias del licor se tomaron a Chicago a mediados de los años veinte. Entre 1925 y 1929 el número de pandilleros asesinados en Chicago fue enorme, 227, o sea cuatro y medio por mes, un poco más de uno por semana. Y en la famosa masacre del día de San Valentín, el 14 de febrero de 1929, la pandilla italiana de Capone masacró a la irlandesa de O'Banion. Ese día murieron 7 pandilleros[1]. Esta masacre fue un hito en la historia de la violencia mafiosa y motivó una reacción social enorme que contribuyó a que la ley de la prohibición fuera eliminada.

Tasa de homicidios

Segundo no hay duda de que la prohibición del alcohol y luego de otras drogas contribuyó sustancialmente al aumento en las tasas de homicidios en Estados Unidos. El profesor Miron (1999)[2] quien ha elaborado estudios econométricos con largas series de tiempo al respecto, ha concluido que esa tasa es probablemente entre 25 y 75 por ciento más alta de la que existiría si las leyes prohibicionistas no hubieran existido.

Es interesante notar que las tasas de homicidios en Estados Unidos han disminuido sustancialmente desde su máximo de 10 por 100 mil habitantes en 1993 a 6 en 2007[3]. Otras fuentes presentan una tasa menor de 5 en 2009[4]. Si las estimaciones de Miron son acertadas, la represión al alcohol y luego a las drogas psicoactivas adictivas ha aumentado en 2007-2009 la tasa de homicidios entre 1,25 y 2,58 por cada 100 mil habitantes.

Estas cifras comparadas con las tasas de homicidios en 2009 en Colombia (35) y México (14) son muy bajas, y muestran que los factores estructurales e institucionales de estos países son los principales responsables. No hay duda de que si no hubiera drogas ilegales, si no hubiera tráfico ilegal de personas, si no hubiera contrabando de armas, es decir si no hubiera actividades ilegales rentables, las tasas de violencia en Colombia y en México serian mucho más bajas. La pregunta entonces es ¿por qué los factores que contribuyen a la violencia son mucho más efectivos en Colombia y México que en Estados Unidos y otros países?

Violencia y control social

Tercero Ospina pronostica que niveles de violencia semejantes a los de Colombia y México llegaran a Estados Unidos. Obviamente todo puede pasar. Sin embargo, la experiencia histórica sugiere que aunque estos niveles aumenten, probablemente van a estar muy lejos de los de los otros dos países. El control social en Estados Unidos es mucho más fuerte y la violencia ha tendido a concentrarse en grupos minoritarios que no son parte de la corriente principal del país. Sin duda se puede alegar discriminación, injusticia y razones parecidas en contra de dichos grupos, pero la realidad es que Estados Unidos tiene controles impuestos por la sociedad mucho más fuertes que los que existen en Colombia o México.

Prohibición del alcohol

Cuarto, la prohibición del alcohol en Estados Unidos fue muy distinta de la prohibición actual contra las drogas: fue más contra el consumo en bares, asociado con la prostitución, que contra el consumo per se.

Durante el siglo XIX la revolución industrial aumentó el empleo en manufactura urbana y atrajo una fuerte migración de alemanes, italianos e irlandeses que consumían bastante más alcohol que los antiguos campesinos estadounidenses. La población de las grandes ciudades industriales creció rápidamente, dando pie al hacinamiento y a problemas de salud pública y violencia. En ellas surgieron bares ("saloons") donde los obreros consumían licor y gastaban proporciones importantes de su salario.

Esto hizo que surgiera un fuerte movimiento contra los "saloons", liderado por grupos religiosos y feministas que buscaban proteger a las familias. Es notable que el movimiento feminista tuviera dos metas principales: la prohibición del alcohol y el logro del derecho al sufragio femenino. La prohibición fue su primer logro, la enmienda 18 a la Constitución, y el sufragio su segundo, la enmienda 19.

La prohibición del alcohol no fue total como lo es la de la cocaína, la heroína y otras drogas. El alcohol tiene muchos usos industriales por lo que era necesario producirlo para ellos. La prohibición permitía el alcohol para usos rituales, religiosos y médicos. Además, no se prohibió la producción y el consumo dentro de las viviendas familiares. En otras palabras, la gente podía producir su "dosis familiar". En efecto en esa época era inconcebible que el Estado entrara a limitar lo que la gente podía hacer dentro de sus hogares.

Lo que se prohibió fue la producción de bebidas alcohólicas para negocio. En otras palabras, era perfectamente aceptable para la mayoría de los americanos tomarse una copa con la comida en el seno de sus familias: lo que no se aceptaba era que los hombres se emborracharan en los bares y gastaran su salario en bebidas alcohólicas mientras sus hijos y esposas se quedaban sin sustento.

Otra diferencia importante era el hecho que el alcohol no estaba prohibido en el extranjero, especialmente en los países vecinos de Estados Unidos, lo cual facilitaba el contrabando y creaba problemas para luchar contra la distribución y consumo.

Lo anterior muestra entre otros, tres puntos importantes.

Uno que la corriente dominante de la sociedad americana estaba muy dividida respecto del alcohol y que el apoyo social a su prohibición era mucho menor que el apoyo al prohibicionismo de las drogas, que era y ha sido generalizado. Por tanto, eliminar la prohibición del alcohol era políticamente más fácil que acabar con la prohibición actual de las drogas.

Dos que factores religiosos, éticos y morales fueron muy importantes en la promoción del proceso que llevó a la prohibición del alcohol y que también fueron importantes para su eliminación.

Tres los efectos del prohibicionismo al alcohol sobre la corrupción policial y de políticos locales fueron mucho más importantes en la eliminación del prohibicionismo que la violencia.

Moral y moralismo

En Colombia, los argumentos moralistas, es decir aquellos que "exaltan y defienden valores morales", se consideran engañosos. Es decir se cree que un argumento basado en la moral, o sea, en lo "perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia" se usa como una cortina de humo para esconder las verdaderas intenciones de quien formula el argumento.

Esa posición es consistente con una sociedad donde prevalece el individualismo amoral y la anomia, donde "todo vale" y donde al individuo no le importan las consecuencias de sus acciones sobre el resto de la gente. Por eso, para estas personas es inconcebible que existan otras personas motivadas por razones morales verdaderas.

Legalizar no es fácil

En quinto lugar, para Estados Unidos no es fácil "legalizar" las drogas. Durante cien años el país promovió un "Régimen Internacional de Control de Droga" (RICD) que solamente acepta usos médicos y científicos para aquellas controladas en las listas de las tres convenciones de las Naciones Unidas sobre el tema. Estas convenciones tienen cláusulas que tienden a blindarlas, es decir, que hacen que sean muy difíciles de cambiar.

Las convenciones han creado otro dilema para el gobierno federal. Por un lado, en algunos estados hay movimientos que buscan flexibilizar esas políticas, pero, por otro, el gobierno federal está atrapado por las convenciones que promovió. En el ámbito de las Naciones Unidas Estados Unidos tiene una agenda muy compleja donde las drogas no son un asunto importante. Si Estados Unidos llegase a presionar a Naciones Unidas para flexibilizar las convenciones, perdería credibilidad respecto a sus esfuerzos para avanzar en otros temas.

El problema carcelario

Sin embargo, hay otras fuerzas que promueven un cambio en las políticas anti drogas represivas. Para empezar, los costos de esas políticas ya son demasiado altos. Por ejemplo, en la lucha contra las drogas muchas legislaturas estatales aprobaron leyes que prevén sentencias mínimas para crímenes asociados con las drogas. Esto, y la política de arrestar a los consumidores y pequeños vendedores han llenado las cárceles de presos sentenciados por crímenes no violentos.

Actualmente se detiene aproximadamente a 1 millón 600 mil personas por año por crímenes relacionados con drogas y las cárceles tienen un poco más de 600 mil presos por ese motivo, sin contar a quienes están allí por delitos cometidos bajo la influencia de drogas psicoactivas ilegales. Las altas cortes han velado por los derechos humanos de los presos y han exigido que los estados construyan cárceles cómodas donde no se tolere el hacinamiento.

Mantener cada preso cuesta hoy entre 40 mil y 50 mil dólares por año. El resultado es que estos costos han afectado enormemente los presupuestos estatales que en la Gran Recesión actual están en rojo.

Un dilema en California

California, por ejemplo, pasa por un dilema interesante: por un lado tiene la orden de la Corte de construir cárceles nuevas para alojar al exceso de presos; pero también puede soltar a un número tal que elimine el excedente. Como las leyes contra las drogas no permiten soltar a los presos que tienen que cumplir penas mínimas, se ve obligada a soltar a criminales más peligrosos como violadores, asesinos, ladrones a mano armada, etc., que hayan cumplido una porción de sus sentencias. Este fenómeno genera más presión política para cambiar las leyes contra las drogas que la violencia entre pandilleros en la frontera.

En conclusión, las posibilidades de cambio en las políticas contra las drogas en Estados Unidos son remotas y los costos fiscales pueden tener un mayor papel que los posibles aumentos de la violencia dentro del país.

Cualquier proceso de flexibilización de las políticas contra las drogas le creará grandes dilemas al gobierno federal que está atrapado en el RICD que promovió.

¿Por qué hay mayor violencia en Colombia y en México?

Los niveles de violencia asociados con las políticas prohibicionistas son mucho más bajos en Estados Unidos que en Colombia y México. En realidad, la evidencia empírica demuestra que no es "natural" que cuando hay ganancias ilegales altas los humanos nos matemos cruelmente. Frases como "nosotros ponemos los muertos y los gringos se quedan con las ganancias" parecen demostrar que eso es cierto. La pregunta que tanto los colombianos como los mexicanos deben responder es por qué las drogas ilegales han generado más violencia en los dos países que en el resto de los involucrados en el narcotráfico. Independientemente de si Estados Unidos legalizan o no las drogas, es imperativo responderla para poder llegar a las raíces de la violencia.

Ideología como obstáculo

Finalmente, la historia ilustra la importancia de las creencias y los factores morales, no económicos, en la formulación de las políticas prohibicionistas en Estados Unidos. Esto contradice la creencia común de que lo que realmente es importante detrás de las políticas contra las drogas es la alta rentabilidad generada por la ilegalidad.

Infortunadamente, las creencias y valores son importantes. Si solamente lo económico fuera relevante, sería posible a lo menos tratar de negociar para compensar económicamente a quienes pierden con los cambios en las políticas. Pero cuando las creencias, valores e ideologías son importantes, estas no son negociables por lo que se convierten en un gran obstáculo al cambio.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] Ver http://www.historylearningsite.co.uk/prohibition_and_the_gangsters.htm

[2] "Violence and U.S. prohibitions of drugs and alcohol" American Law and Economics Review, volumen 1 (1-2) p. 78-114, 1999

[3] http://www.census.gov.co

[4] http://www.disastercenter.com/crime/uscrime.htm  

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