Soberanía, discursos y debates sobre drogas ilegales - Razón Pública
francisco thoumi cultivos ilicitos hoja coca

Soberanía, discursos y debates sobre drogas ilegales

Compartir:

francisco thoumi cultivos ilicitos hoja coca

Foto: Camila Rivera- Hoja de Hayo o Coca, en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Francisco Thoumi paz A propósito de las negociaciones de La Habana, una revisión oportuna de los prejuicios y las visiones encontradas sobre la soberanía y el tratamiento que debería darse al manejo de las drogas ilícitas.

Francisco E. Thoumi*

Concepciones y convicciones opuestas

En los foros relacionados con los diálogos entre el gobierno y las FARC, muchos participantes han afirmado que la prohibición a las drogas ha sido impuesta por Estados Unidos socavando la soberanía colombiana y latinoamericana. 

Por ejemplo, en el foro de esta semana, donde tuve el privilegio de participar, distintos asistentes  repetían que los planes Colombia y Mérida eran intervenciones de Estados Unidos que contradicen la soberanía de Colombia y México. De igual manera expresaban admiración sobre las políticas “soberanas” de Venezuela y Bolivia en materia de drogas.   

No hay duda de que estas expresiones están basadas en creencias y reflejan sentimientos  profundos de quienes las hacían, y de que ellos estaban convencidos de que son verdades evidentes. 

Durante los 25 años que he estudiado las drogas psicoactivas ilegales he encontrado que uno de los mayores obstáculos para avanzar en la búsqueda de soluciones surge del hecho de que personas honestas, educadas e inteligentes, cuando se enfrentan con la misma evidencia empírica pueden llegar a conclusiones diametralmente opuestas. 

Esto se debe a que durante su vida han tenido vivencias y emociones distintas, incluyendo experiencias educativas diferentes. Además, estas personas tienen certeza de su verdad y al enfrentar las explicaciones de los contradictores, simplemente las desechan y apelan a explicaciones justificativas de sus propias posiciones, y tienden a satanizar a sus opositores. 

La soberanía

 

francisco thoumi cultivos ilicitos fumigacion glifosato

 Foto: Kyle E. Johnson- Granja destruida durante una fumigación con glifosato en el departamento de Putumayo.

Los argumentos sobre la soberanía son un buen ejemplo de estos procesos mentales. 

Quienes afirman que las políticas de drogas de Estados Unidos socavan la soberanía colombiana han experimentado muchas de las consecuencias nocivas tanto del desarrollo de la economía de drogas ilegales, como de las políticas de drogas, y están de acuerdo con el concepto simple de soberanía nacional que implica que el gobierno de un país soberano tiene el derecho de formular sus políticas sin tener en cuenta presiones extranjeras. 

Este concepto de soberanía implícitamente supone que el gobierno es reconocido como legítimo por toda la población, y que tiene control sobre todo el territorio y el monopolio de la fuerza dentro de él.

Aunque en la realidad el concepto de soberanía es una ficción jurídica, las organizaciones internacionales están basadas en este concepto: Naciones Unidas, por ejemplo, es una asociación de países soberanos, cada uno de los cuales tiene un voto, al menos en lo referente a muchos temas. 

El problema con la noción de soberanía consiste en que la globalización ha generado una disonancia entre el concepto y la realidad. Al integrar mercados, la globalización ha hecho que las acciones u omisiones de un gobierno tengan consecuencias muy graves sobre otros países. En el mundo globalizado todos los mercados están cada vez más interrelacionados, la gente cada más intercomunicada y las diversas sociedades son cada vez más interdependientes. 

En este mundo los problemas que le importan y afectan a la gente son, o bien de carácter local – la movilidad, la educación, la salud, el trasporte – o bien de carácter global – el medioambiente, la macroeconomía mundial y temas semejantes. Esto ha dado lugar a que los temas de carácter nacional, que se encuentran entre lo puramente local y lo internacional, pierdan importancia. 

En un mundo donde las economías de cada país fueran autosuficientes y donde no existieran el comercio o los flujos internacionales de capital, el concepto tradicional de soberanía seria perfectamente funcional y cada país sería un universo aparte. Como el mundo cada vez más se aleja de este modelo, la soberanía es un concepto cada vez menos útil para entender el mundo, aunque sea muy útil para dar explicaciones que satisfagan los sentimientos de la gente. 

Por ejemplo, en Colombia muchos están convencidos de que los mercados de drogas ilegales contribuyen positivamente a la economía de Estados Unidos y sustentan poderosos intereses económicos, que a su vez refuerzan las políticas prohibicionistas. En otras palabras, la guerra contra las drogas beneficia a los poderes económicos dentro de Estados Unidos. 

Sin embargo, en ese país, personas igualmente preocupadas con los problemas de drogas, en este caso con los problemas de consumo, están convencidas que la economía colombiana ha dependido y se ha beneficiado de la cocaína ilegal, y que esto ha fortalecido intereses económicos poderosos en Colombia que no permiten que el gobierno elimine la producción ilegal y el narcotráfico. 

En este caso, para responder a quienes afirman que el Plan Colombia es una intervención contraria a la soberanía colombiana, los estadounidenses podrían afirmar que lo único que su país ha hecho, en ejercicio de su soberanía, es declarar ilegal dentro de su territorio una sustancia, y que los colombianos han respondido inundando con contrabando su país, lo cual claramente estaría socavando la soberanía estadounidense. 

Además, podrían agregar que el gobierno colombiano no es soberano ya que ha sido incapaz de controlar las actividades ilegales de sus ciudadanos, y que por tal razón las actuaciones de  Estados Unidos, en defensa de su propia soberanía, no estarían socavando la soberanía inexistente del gobierno colombiano. 

Al final, entonces ¿Quién le socava la soberanía a quién? Es de notar que este argumento no implica que el estadounidense no pueda estar en profundo desacuerdo con las políticas de su gobierno, las cuales puede considerar ineficientes, costosas, racialmente discriminadoras, o padecer de otros defectos. 

Soberanía y guerra contra las drogas

 

francisco thoumi cultivos ilicitos sede onu

 Foto: United Nations Photo- Sede de las Naciones Unidas en Manhattan, New York. 

El concepto de soberanía es cada mes menos útil para entender el mundo, aunque si es útil para explicar las políticas de un país sin necesidad de entender los procesos de formación y aplicación de las políticas. Pero sin entender tales procesos no es posible evaluar las posibilidades de redefinir el “problema de las drogas”, o de fijarse metas realistas en esta materia. 

La paradoja dolorosa consiste en que la idea de soberanía se utiliza para justificar tanto la “guerra contra las drogas” como la producción y tráfico ilegales de cocaína, dependiendo del lado en que se esté. Y aunque estas justificaciones hacen sentir rectos y honestos a quienes las ofrecen, son un obstáculo enorme al dialogo productivo y tienden a llevar a monólogos de sordos o a discusiones entre quienes creen lo mismo. 

Para mejor comprender las políticas de drogas es necesario al menos intentar ponerse en los zapatos de los contradictores y tratar de responder preguntas claves e incomodas: 

· ¿Por qué en Estados Unidos los grandes intereses de las industrias farmacéutica y del tabaco que se beneficiarían con la legalización, no pudieron bloquear el prohibicionismo antes de que se crearan burocracias gubernamentales cuyos intereses refuerzan el prohibicionismo y obstaculizan el cambio? 

· ¿Por qué la refinación de cocaína se concentró en Colombia a pesar de que Perú tenía grandes cultivos ancestrales de coca y experiencia en la refinación de cocaína? 

· ¿Por qué Ecuador, cuyos productos agrícolas son semejantes a los colombianos, no ha tenido grandes cultivos de coca? 

Si no se responden estas y otras preguntas semejantes, las evaluaciones de las políticas contra las drogas tienen que limitarse, por ejemplo, a la efectividad de las medidas carcelarias, a si el énfasis debe ponerse en atacar los cultivos ilícitos, el tráfico o el consumo, en la efectividad de la colaboración entre entes policiales y judiciales, y en medidas semejantes. Esto sin duda daría luces para mejorar las políticas,  pero después de más de 40 años de “guerra contra las drogas” cabe preguntarse ¿Qué mejoras pueden esperarse en las políticas actuales? 

* Cofundador de Razón Pública; para ver el perfil del autor haga click en este link.

0 comentarios

Francisco Thoumi

Escrito por:

Francisco Thoumi

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor haga clic en este enlac.e.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Fernando_Bernal_RazonPublica
Conflicto, Drogas y Paz

¿Tierra y desarrollo agrario sin poder político?

Mara_Victoria_Uribe_foto
Conflicto, Drogas y Paz

Sobrevivir la guerra: Una lectura especial del libro «¡Basta Ya! Colombia, Memorias de guerra y dignidad”

Hernando Gomez Buendía
Conflicto, Drogas y Paz

La nueva guerra

Conflicto, Drogas y Paz

El fin de la guerra con las FARC

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.